Operación: rescate

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Usa se separó de su hermani y se manuvo oculta nuevamente, esperando noticias de sus aliados, pues había mandado un mensaje hacía ya dos días debido a la jugada que hizo Edén, y sabía que ya no había más tiempo.

Llegó la hora de luchar.

Fue lo que escribió, y sabía que el mensaje había llegado con éxito aún sin recibir respuesta alguna de "ésa persona", aunque no negaría que seguía esperando una respuesta.

Aunque era de noche, Usa se había mantenido una distancia prudencial del grupo de caballeros, pero ella sabía que uno de ellos había notado su presencia en el hotel.

—¿Escuchaste, Usagi?—Preguntó el caballero después de que terminaron de planear la operación de rescate de Aria.

Al escucharlo, la pelirrosa sonrió y se asomó a la habitación de los caballeros por la ventana desde dónde los escuchaba —Claro que sí... Yo los ayudaré con la distracción, Haruto—Dijo Usa, sorpreniendo a los caballeros, porque no notaron que Usa estaba con espiando.

Usa se adentró a la habitación de un salto diciendo —Ahora les sugiero que descansen, necesitamos energía para mañana—Y sin más que decir, todos se fueron a dormir.

El ataque empezó temprano al día siguiente, y efectivamente ayudó a la distracción, pero siguió a Koga y a Yuna al interior de aquel castillo.

Usa necesitaba ver que su hermana estaba bien, que estaba a salvo, pero para su desgracia, se toparon con un caballero de plata: Enéada de Escudo.

¿Para mayor desgracia? Los ataques no surtían efecto, ni siquiera los suyos, que eran realmente poderosos, pero siendo la armadura de Plata de Escudo, era de esperarse.

Usa estaba por lanzarse directamente en contra de Enéada, pero entonces se escuchó una voz conocida cerca de ellos mientras Enéada daba un discurso lamentable al cual ella estaba haciendo oídos sordos

—Estás diciendo puras estupideces—Dijo la voz masculina y familiar.

Usa, Yuna y Koga se giraron para ver a alguien que estaba sobre uno de los pilares, tronándose los puños y vestido de una manera algo ridícula, como un vaquero de película ochentera cómo si eso pudiera ocultar realmente su cara.

Ese sujeto estaba acompañado de Ves Ves, quien tenía una sonrisa en la cara.

—Esa voz...—Dijo Yuna.

—Tú...—Dijo Koga.

Usa miró a su compañera al lado del sujeto, haciéndose un poco a la idea de qué estaba pasando, luego aquel sujeto habló.

—¡Por qué no pruebas un poco de mis llamas!—Dijo quitándose la capa y el sombrero que lo cubrían y saltando en contra del caballero de plata.

—¡Soma!—Exclamaron los tres al mismo tiempo con alegría, esperanza y alivio mezclados.

Inmediatamente fue envuelto por un resplandor anaranjado y cayó de pie ya portando su armadura.

—¿Otra escoria de bronce? Otro debilucho no cambia nada—Dijo el caballero de Plata.

—Yo no estaría tan seguro—Dijo Soma haciendo arder su Cosmos.

El caballero de Plata intentó cubrirse con su escudo, pero Soma tenía un nuevo ataque que sorprendió a Usa.

—Bombardero de León Menor—Gritó y, con el ataque, derrotó al caballero y lo mandó a volar, para humillación y decepción de Enéada.

—Parece que tu escudo no te protegió de mis llamas—Dijo Soma con satisfacción y, por supuesto, burla hacia el caballero de plata.

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