La muerte de Antares

72 1 0
                                        

Ahora, vamos a ver un pequeño capítulo perdido de la historia de Natassia Mizuno, descendiente de los caballeros legendarios igual que Ryuho.

Natassia era tímida por naturaleza, pues a nadie solía interesarle lo que ella tuviera que comentar sobre cualquier cosa.

Leer libros de cuentos de hadas, bailar ballet, tocar el piano... solía hacer esas cosas antes de llegar a Palaestra porque su madre dijo que tenían que ir allí para que ella pudiera ser quien estaba destinada a ser.

Pero a ella no podía gustarle menos la idea de tener que combatir.

No era una fanática de la violencia, no le gustaban las peleas, ni siquiera las verbales, pero todo tuvo que cambiar de un día para otro, porque su vida dio un giro completo cuando descubrió que su madre era Sailor Mercury y su padre era Hyoga de Cisne.

Fue en esos momentos de confusión que conoció a alguien que, al principio, le causaba incomodidad.

Soma de León Menor.

Aún estaban en Palaestra cuando los sucesos a continuación ocurrieron, pero son necesarios para entender lo que sigue.

Natassia lo conoció durante las clases, debido a que poseía Cosmos de Agua, la pusieron a entrenar en contra de su Cosmos opuesto: el Cosmos de Fuego.

Soma se ofreció a ayudarla, porque ella no tenía la mínima idea de qué hacer.

La primera clase que tuvieron...

Fue un asco.

Debido a que no quería soltar ningún golpe primero, terminaba perdiendo una y otra y otra vez, hasta que Soma realmente se cansó.

—¡Oh, por favor! ¡Sólo suelta un golpe!—Le dijo a Natassia, que estaba en el suelo, apenas pudiendo levantarse del suelo por la paliza que Soma le estaba dando con sus ataques de fuego.

—Yo... no quiero pelear—Dijo ella, avergonzada, con la cara ardiendo de la vergüenza al estar en una escuela para Caballeros, que sólo deben dedicarse a luchar.

Al escuchar esa respuesta, Soma la miró con sorpresa, le dio la mano para ayudarla a levantarse y ambos salieron para comer.

Natassia suspiró ante lo absurdo que era todo para ella.

Por aquel entonces, aún no sabía de la identidad de su madre, pero Soma le dio una mano para empezar a dar frutos como caballero de Atenea tras decirle —Habrán veces en las que no podrás mantener a salvo a quienes aprecias sólo con un diálogo, Natassia, a veces, tienes que hacer uso de la fuerza para protegerlos...—.

Natassia, mientras tenían esa conversación, miró a Soma con cierta preocupación, pero lo escuchó atentamente mientras le decía —Siempre debes estar lista, porque no sabes en qué momento pueden atacar a quienes amas, y podrías perderlos para siempre... Dime ¿Quieres protegerlos o ser una llorona para siempre?—Le preguntó Soma con una sonrisa, aunque se veía que el asunto era bastante personal para él.

Natassia pensó en su madre...

Nunca hablaba de su padre, pero le dijo que, una vez, debido a su poca fuerza de voluntad, ella casi pierde a su padre...

No quería que eso llegase a pasar con su madre, así que estaba lista para aprender todo lo necesario para ayudar a su madre.

Mientras Soma le ayudaba a aprender un poco de su Cosmos, Soma le contó sobre los caballeros legendarios: Seiya, Shiryu, el padre de Ryuho y Mako, Ikki, Shun y Hyoga de Cisne, quien tenía varias técnicas que ella podría intentar, debido a que poseía Cosmos de Agua.

Tal vez desde ése momento debió sospechar de su parentesco con Hyoga de Cisne.

Empezaron a leer y practicar algunos de los movimientos más conocidos y sencillos de Hyoga: el Polvo de Diamante y algunos otros ataques que se conocían de los caballeros que portaban la armadura de Delfín.

Al pensar en lo que Soma hizo por ella en Palaestra, cómo logró participar en el torneo de la escuela y cómo podía defenderse por su cuenta, se dio cuenta de que no podía dejar que Reika se encargara sola de darle una mano a Soma.

Con ese pensamiento en mente, Natassia dio media vuelta, más que dispuesta a prestar su ayuda a Soma de alguna forma, pero fue detenida justo a tiempo por Kanata, quien la miró y negó con la cabeza.

—Ellos no necesitan ayuda, Natassia... sólo debemos apresurarnos y abrirles el paso—Le dijo Kanata.

Natassia miró preocupada al templo de Escorpio, pero asintió y siguieron con el camino, mientras que Reika y Soma tenían claras dificultades.

Reika ya estaba hecha polvo por los ataques de Sonia, y Soma no estaba mucho mejor, pero aún así, aún viendo que ella no quería su ayuda y pensaba dejarse hundir en la miseria y la oscuridad, Reika veía a Soma tratando de ayudar a Sonia a encontrar su camino como caballero y a ver las cosas claramente, a pesar de que fue ella quien asesinó a su padre.

Reika no comprendía ésa compasión en el caballero de León Menor.

Tras finalmente tener ventaja sobre ella, Sonia empezó a reírse, y rechazó la mano que Soma le ofrecía antes de golpearlo y mandarlo a volar.

Reika se lanzó contra ella con el puño alzado, pero sufrió el mismo destino que Soma, escuchando a Sonia diciendo —No es necesario un entendimiento—Dijo Sonia mientras se levantaba del suelo.

—No necesito que nadie me entienda... ¡Soy Sonia de Escorpio!—Gritó, como si tratase de convencerse de sus mismas palabras.

—Le entregaré todo al Señor Marte... ése es mi destino ¡Mi voluntad! No necesito nada... ¡Ni a nadie!—Gritó, empezando a reunir una cantidad de Cosmos abrumadora, quebrando el suelo bajo sus pies antes de que los tres quedasen envueltos en una especie de espacio desconocido y vacío.

Sonia, con una sonrisa de triunfo en la cara exclamó —Antares Maelstrom—.

Pero lo que se suponía sería un ataque para acabar con ellos dos, terminó siendo lo que despojó a Sonia de sus ropajes dorados y destrozó su máscara...

—¡Detente!—Gritó Soma, sorprendiendo a Reika a su lado al sentir el Cosmos que liberó...

Tan lleno de melancolía y tristeza.

Al sentir el Cosmos de Soma, algo dentro de Natassia despertó, y su Cosmos empezó a crecer y crecer, al unísono del Cosmos de Soma, mientras Reika, que sentía ambos Cosmos, también despertaba algo dentro de ella...

El Séptimo Sentido en Natassia hizo que todo el ambiente a su alrededor se volviera frío, y sus sentimientos llegaron hasta Soma, Reika y Sonia, esta última, feliz de no tener que morir sola...

Cuando Edén llegó al templo, vio a Sonia inerte en el suelo, y arrodillados a su lado estaban Reika y Soma, y por alguna razón el templo estaba frío, helado, y un poco de nieve llevada por el viento caían sobre el cuerpo de su hermana.

Reika miró a Edén, y él la miró a ella en silencio.

Pensó en quedarse a su lado, para cuidar de su hermana, pero tanto ella como el caballero de Orión sabían que ella tenía una misión y un objetivo, y ése era llegar a su madre.

Ninguno de ellos se dijo nada, sólo hubo un pequeño abrazo de la mujer caballero de Sagitta antes de que ella se fuera corriendo al templo de Sagitario antes que Soma.

Y sólo ése gesto fue suficiente para que Edén comprendiera que ya no estaba solo en esta batalla, cómo él creía.

Omega MoonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora