Inicia una nueva vida cotidiana

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Ya estaba atardeciendo, y Usagi llevó flores a una tumba solitaria en una colina que rodea al Santuario, desde donde se veía el atardecer.

—¿Quieres compañía?—Dijo su hermano, que llegó al lado suyo de sorpresa y se paró a su lado, mirando a la cruz de madera que marcaba "Águila" en una tumba.

—¿Quién es ella?—Preguntó Koga, que señaló la tumba.

—Mi primera maestra... La maestra de papá, Marín de Águila—Dijo Usagi, dejando el ramo de flores sobre la lápida —Marín... Estoy de vuelta, y me quieren de maestra para los nuevos Dorados ¿Puedes creerlo? ¿Yo, una maestra...? Es una lástima que tú no hayas podido enseñar a los nuevos caballeros...—Dijo Usagi haciendo una reverencia y Koga la imitó.

Luego se levantaron y se fueron de vuelta con sus padres, que estaban hablando con el ex caballero de la Osa Mayor, quien al verla sonrió —¿Segura de que no quieres ir a Palaestra? Serviría mucho tu guía—Le dijo Geki a Usa, quien le sonrió de lado de forma sarcástica.

—¿Y soportar a un montón de novatos como tú-sabes-quiénes que no podrían cargar ni una sola Caja de Pandora? No, gracias, pero no, Geki—Comentó burlona.

Koga miró a su hermana —Ahora que lo dices ¿Cuántas Cajas de Pandora puedes cargar tú?—Usagi sonrió orgullosa diciendo —Yo puedo cargar hasta tres Cajas de Pandora y puedo mandar a volar a tres caballeros Dorados de un solo golpe ¡Todo un récord!—Koga y los demás se rieron nerviosamente.

—Lo que me alegra de esto, es que finalmente podamos convivir como familia... Los últimos meses han sido toda una molestia, pero creo que nos haría bien un descanso de las batallas...—Dijo Usa mirando al cielo estrellado.

Koga sonrió y preguntó —¿Te quedarás a entrenar a los Caballeros Dorados?—Pero Usa negó con al cabeza, divertida por el comentario de su hermano —Sólo hasta que esos cuatro logren derrotarme... Deberías decirle a Shaina que venga de vez en cuando... Realmente me hace falta entrenar...—Comentó la joven pelirrosa.

Koga sonrió nervioso —Acabas de derrotar a tres Caballeros Dorados más de una vez ¿Y te hace falta entrenar?—Comentó.

Usagi se rió escandalosamente —Koga... Eso no es nada—Dijo ella con una sonrisa siniestra y aterradora, que causó escalofríos en más de uno de los presentes.

Haruto la miró —Si podías pelear así ¿Por qué no lo hiciste mientras recorríamos las doce casas?—Le preguntó.

Usagi lo miró —Por la herida... Me costaba bastante trabajo lidiar con la herida, que fue hecha por un dios, y luchar contra los caballeros al mismo tiempo, Haruto... me gustaría verte intentarlo—Le dijo ella con reproche.

Todos se rieron del comentario, pero más por miedo a realmente tener que pasar por ello

Usagi y el grupo de Koga, junto a Koga, siguieron hablando animadamente sobre el récord de Usagi, hasta que los dos príncipes llegaron con sus padres y hermana, una vez con ellos, se colocaron en un círculo junto al resto de las Sailor Scouts, sus hijas y esposos, se despidieron de los caballeros, de las Sailor Starlights, que seguían transformadas, y de Saori, para transportarse hacia Tokio de Cristal.

Una vez ahí, la Neo Reina Serenity se encargó de reparar los daños en la ciudad y en el mundo entero, con ayuda de las Sailor Guardians y de sus tres hijos.

Al finalizar su tarea, el grupo se dirigió al Palacio de Cristal, donde todos se reunieron en la habitanción que antes resguardaba el cuerpo de la Neo Reina Serenity.

—Bien...—Suspiró la Neo Reina Serenity, antes de mirar a sus compañeras —Gracias por ayudarme de nuevo chicas, pero creo que deberían volver a casa... No han estado ahí en mucho tiempo y se merecen un tiempo de paz...—Dijo la Neo Reina Serenity con total calma.

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