Identidades reveladas

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La joven princesa miraba a los marcianos a su alrededor con repugnancia, antes de tomar una bocanada de aire para hablar.

—Les diré esto sólo una vez, no encontrarán a quienes buscan, no aquí... Y ahora, prepárense, porque yo, la heredera de Sailor Moon, hija de un caballero dorado al servicio de la diosa Atenea, me encargaré de exterminarlos...—Dijo esto, mostrando una mirada que ahora no mostraba frialdad, sino las llamas de la ira en su máximo esplendor.

Entonces aparecieron detrás de ella cuatro chicas más, igualmente vestidas en trajes de marineros, quienes se presentaron de forma automática.

—La bella guardiana, que lucha por el amor y la juventud ¡Sailor Juno!—Dijo la de pelo verde.

—La hermosa guardiana que lucha por el amor y la creación ¡Soy Sailor Ceres!—Dijo la de pelo rosa pálido.

—La linda guardiana que lucha por el amor y la seguridad ¡Soy Sailor Pallas!—Dijo la de cabello celeste.

—La gran guardiana que lucha por el amor y la familia ¡Sailor Vesta!—.

Las cinco Sailor Scouts miraron a los presentes, pero sólo una de las cuatro, Sailor Vesta, habló —Ahora, díganos dónde está la segunda princesa de la luna—Fueron las palabras que soltó.

Al ver que los marcianos no planeaban hablar, Usagi frunció el ceño con evidente ira e indignación, muy marcadas en sus ojos rojos —Bien, cómo quieran—Dijo ella con frialdad.

Neo Sailor Moon, Usagi, empezó a caminar, abriéndose paso completamente sola entre la multitud, que le abría el paso al sentir su enorme poder.

Neo Sailor Moon se detuvo frente a los caballeros de bronce que había conocido y con quiénes había entablado una cierta cercanía hasta ahora, murmurando con una mirada aparentemente perdida —Látigo lunar...—.

Sacó un cetro de color rosa de la nada, y del cual salió un látigo formado únicamente por luz de color rosa pálido y empezó a atacar a los marcianos, quienes no tardaron en responder a su ataque, y así empezó nuevamente la batalla.

Después de sólo unos minutos de batalla, Natassia ya había sido golpeada más de una vez, estaba herida y en el suelo, al igual que Alice y Reika, pero uno de los marcianos dijo —Los hijos de Sailor Jupiter... El señor Marte estará complacido con esto, si no tenemos a la guardiana, al menos sus hijos podrán hacer lo que su madre no—.

Se estaba acercando a Ryuho y a Makoto, pero entonces el grito de una mujer interrumpió nuevamente los combates en proceso —¡Deténganse!—.

Aquella voz llamó enseguida la atención de las jóvenes Sailor Scouts, y vieron que Ami, Rei y Minako tenían sus cetros de transformación en la mano, junto al cetro de la Sailor Scout ausente.

Las tres se veían adoloridas, como si la maldición estuviera consumiendo su cuerpo, pero aún así alzaron la vista.

—Vienen por nosotras... así que ¡No involucren a inocentes en esto!—Dijo Ami con lágrimas en los ojos, las tres nuevas caballeros miraron a sus madres.

—Mamá...—Murmuró Reika, quien miró a su madre, pero ésta ni se inmutó a su mirada.

Entonces pronunciaron algo que sorprendió hasta a la mismísima Usagi...

—¡Por el poder del Cristal del planeta Mercurio!—

—¡Por el poder del Cristal del Planeta Marte!—

—¡Por el poder del Cristal del Planeta Venus!—

—¡Transformación!—

Con aquel último grito, las tres mujeres mostraron sus transformaciones.

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