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Aparecieron en medio de un bosque que era levemente iluminado por la luna, con altos árboles y el suelo cubierto de nieve, aunque algunas partes se lograba ver la tierra bajo ella.

—Dinos quién eres si no quieres morir.

Hermione alzó sus cejas con sorpresa cuando Harry apuntó directamente al encapuchado, quien se mantenía quieto en su posición. Era obvio que Harry Potter no confiaría en un desconocido tan fácil, menos cuando era considerado la persona Indeseable número 1 en todo el mundo mágico en ese momento, no cuando estaba en sus manos el trabajo de eliminar cada uno de los horrocruxes que hacían inmortal a Voldemort.

Era claro que ni ella ni Harry esperaron que quien se escondía bajo esa capa era nada más ni nada menos que Xavier Black, la persona que tenían en mente desde que escaparon del ministerio con el guardapelo falso que Umbridge tenía; y la sorpresa de esa reciente revelación se reflejó en el rostro de ambos. 

—Aunque les haya revelado quién soy, de todas maneras quiero morir—La voz de Xavier salió con un tono irónico, provocando una mueca involuntaria en el rostro de Hermione—. De todas maneras, no tengo mucho tiempo para esto. 

El chico se deshizo de la capa, dejando ver su cuerpo con claridad. Hermione no podía dejar de pensar en lo agotado que lucía, con la piel más pálida de lo normal y las ojeras amoratadas bajo sus ojos, aunque nadie podría lucir bien en los tiempos actuales, ni ella misma. 

De uno de sus bolsillos, sacó aquel guardapelo de Slytherin, y no tardó en dejarlo en manos de Harry.

—Kreacher me encontró hace unas noches y me dijo que buscaban eso—Comenzó el chico—,  y nunca supe que siempre tuve una parte del alma corrupta de Quien-Ustedes-Saben, porque siempre aprecié eso como algo que mi hermano Regulus había dejado para mi. Que iluso. No fue complicado seguirles el paso, y eso es un error bastante grave de parte de ustedes. Tampoco debieron ir al Valle de Godric...

—¿Por qué estabas siguiéndonos?—Harry interrumpió abruptamente, enfadado.

—Porque Sirius me pidió que lo hiciera—Respondió Xavier, mirando con el ceño levemente fruncido a Harry—. Estaba preocupado, y yo también, a diferencia que no por tu trasero, Potter.

—¿Por qué no debimos ir al Valle de Godric?—Hermione se apresuró en hablar para evitar que Harry comenzara una discusión con el más joven de los Black.

—Quien-Ustedes-Saben supuso que irían allí en busca de respuestas—Prosiguió Xavier—. Mostrando sus verdaderas identidades o con poción multijugos. Procuró vigilar aquel pueblo por semanas mediante sus mortífagos más fieles, o bien, su mano derecha. Hubiese sido un riesgo que intercambiaran palabras con cualquier persona en ese lugar. Supongo que pueden agradecerme por la ayuda.

Harry murmuró unas palabras inentendibles y se dio media vuelta, alejándose de ellos unos metros, analizando el guardapelo entre sus manos. 

—¿Realmente te envió Sirius, o solo lo dijiste para que Harry dejara de molestar?—Cuestionó Hermione, abrazándose a sí misma por el frío, desviando su mirada hacia el profundo bosque que les rodeaba. 

—Hablé con Sirius, pero no me envió—Xavier sonrió un poco—. Sigues teniendo una inteligencia aguda, Herms, o simplemente, sigues conociéndome bien. No podía soportar saber que estaban tan cerca de encontrarte, y tenía que hacer algo para protegerte. 

La chica sintió un peso extra en sus hombros, y una calidez recorrer su cuerpo cuando la capa, que anteriormente traía el chico Black, terminó sobre ella, abrigándole en aquella fría madrugada de invierno. Y otra sensación le recorrió de pies a cabeza cuando los fríos labios del chico dejaron un beso en su frente, con un cariño inexplicable. 

Aquello hizo que su corazón latiera agitado como el de una adolescente enamorada, la que precisamente era en ese momento. Ahora fueron los labios de Hermione los que llegaron a los ajenos de Xavier, uniéndoles en un beso que sirvió como recordatorio de aquel lazo invisible que seguía uniéndolos, aquel lazo que, a pesar de las adversidades, seguía juntándoles, de una u otra forma. 

—Espero que nos veamos pronto, Herms—Susurró el chico—, y espero que no sea así, sino que siendo libres de toda magia oscura que reina actualmente. 

Hermione no pudo decir nada más, porque Xavier se apartó de ella y desapareció frente a ella, dejándole en medio de ese bosque nevado, junto a Harry y el peso de seguir con la búsqueda de los horrocruxes para derrotar a Quien-No-Debe-Ser-Nombrado.

Harry se acercó a ella minutos después, sacándole de aquella ensoñación cuando tomó su brazo.

—Hay que colocar la tienda, parece ser un lugar seguro—Habló Potter—. Hay que encontrar una forma de destruir el guardapelo sin considerar la espada de Gryffindor y un diente de basilisco. 

La chica asintió distraída, y armó la tienda de acampar en una zona plana de aquel bosque, pasando bastante tiempo recitando conjuros y hechizos de protección alrededor de la zona, sin percatarse que Harry se había alejado, llevando consigo el guardapelo; y se dio cuenta cuando terminó y se encontró sola. 

Pasaron dos horas cuando le vio caminar hacia ella envuelto en una manta, pero fue más sorprendente ver que venía junto a Ron, y en sus manos, la espada de Gryffindor con el guardapelo de Slytherin completamente roto. 

No pudo enojarse con Ron ante su repentino regreso luego de haberles abandonado, porque seguía repitiendo sucesivamente, en su cabeza, aquel breve encuentro con Xavier, limitándose a abrazar a su mejor amigo con cariño antes de introducirse a la tienda para descansar un poco. 

Paso a paso, estaban deshaciéndose de Quien-No-Debe-Ser-Nombrado, y a su vez, estaban cada vez más cerca de ser libres.


UNDER CONTROL  ━━ hermione grangerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora