Capítulo 9: Confesiones y Consejos

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La tarde estaba cayendo en la escuela Kimetsu, y el ambiente en los pasillos era más tranquilo que de costumbre. Después de varios días de tensión por las relaciones entre los amigos, Tanjiro, Inosuke, y Zenitsu decidieron reunirse en una de las áreas comunes para hablar de lo que había pasado últimamente. Pero esta vez, no estaban solos. Tengen se acercó con su característico estilo despreocupado.

—Chicos, ¿qué hacen aquí con esas caras largas? —preguntó Tengen, sentándose junto a ellos, con una sonrisa confiada.

Tanjiro fue el primero en hablar. Su mente estaba llena de pensamientos sobre Shinobu y cómo sus sentimientos por ella habían crecido en los últimos días. No podía ocultarlo más. —Tengen... creo que estoy enamorado de Shinobu —confesó, su voz temblorosa pero aliviada de finalmente decirlo en voz alta.

Tengen soltó una carcajada, pero no de burla, sino de camaradería. —¡Vaya! Lo sabía. Se te nota a kilómetros de distancia, Tanjiro. ¿Y qué piensas hacer al respecto?

Zenitsu, por su parte, también tenía sus propios problemas. Aunque siempre había estado enamorado de Nezuko, el miedo de que Tanjiro lo descubriera lo carcomía por dentro. Suspiró profundamente. —No sé cómo decírselo... pero me estoy viendo con Nezuko... en secreto —admitió Zenitsu, mirando nervioso a Tanjiro.

El rostro de Tanjiro cambió de inmediato. Inosuke intentó interrumpir con su propio dilema acerca de Aoi, pero antes de que pudiera hablar, Tengen levantó una mano para calmar los ánimos.

—Tranquilo, Tanjiro. Entiendo que es mucho para asimilar —dijo, su voz ahora más seria—. Pero escuchen, chicos, el amor es complicado, y ocultar lo que sientes solo te traerá más problemas. Hablen entre ustedes, sean honestos y traten de no dejar que las emociones les nublen la mente.

Tanjiro se quedó pensativo por un momento, procesando lo que Zenitsu había dicho. Aunque dolido, decidió confiar en los consejos de Tengen. —No puedo decir que estoy contento con esto, pero hablaré con Nezuko —murmuró, finalmente aceptando la situación.

Tengen sonrió, satisfecho de que al menos habían dado un paso hacia la resolución. —Eso es lo que quiero escuchar. Y tú, Inosuke, ¿qué pasa contigo?

Inosuke cruzó los brazos, molesto por no haber podido hablar antes. —¡Aoi me confunde! A veces parece que le gusto, y otras veces me trata como a un idiota. No entiendo nada de lo que pasa.

—Ah, el viejo truco de confundir al chico —rió Tengen—. Mira, lo más importante es ser tú mismo, pero también debes aprender a escucharla. Las mujeres tienen su propio ritmo, y a veces somos nosotros los que complicamos las cosas. Ten paciencia.

La charla continuó hasta que el sol desapareció del cielo, y poco a poco, cada uno de los chicos comenzó a sentir una calma que no habían sentido en mucho tiempo. Los consejos de Tengen, aunque a veces divertidos, resultaron ser lo que necesitaban para enfrentar sus propios sentimientos.

Mientras los chicos se retiraban a sus habitaciones, Tengen se quedó mirando el cielo estrellado, satisfecho de haber ayudado a sus jóvenes amigos. Sabía que el camino por delante no sería fácil, pero al menos, con un poco de apoyo, podrían enfrentarlo con el corazón en la mano.


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Corazones entrelazados: Amores y conflictos en la Escuela KimetsuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora