Capítulo 14: Confesiones bajo presión

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Recapitulación del capítulo anterior:

En el capítulo anterior, la tensión entre Tanjiro, Shinobu, y Kanae continuó creciendo. Mientras Tanjiro intentaba lidiar con sus sentimientos, sus amigos también enfrentaban sus propios desafíos. Aoi trataba de hacer que Inosuke se tomara en serio una competencia deportiva, mientras Zenitsu y Nezuko seguían ocultando su relación secreta. Tengen le ofreció un sabio consejo a Tanjiro, recordándole que debía priorizar su propia felicidad. Al final del capítulo, Shinobu enfrentó a Tanjiro, preguntándole sobre sus sentimientos, dejando en el aire una conversación crucial para ambos.

 Al final del capítulo, Shinobu enfrentó a Tanjiro, preguntándole sobre sus sentimientos, dejando en el aire una conversación crucial para ambos

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Ahora sí, ¡comencemos con el capítulo!

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Tanjiro respiraba profundamente, sus pensamientos eran un torbellino de emociones. Shinobu esperaba una respuesta, su mirada era serena pero cargada de expectativa. Todo parecía ralentizarse a su alrededor, como si el mundo los dejara a solas en ese rincón de la escuela.

—Shinobu... —empezó Tanjiro, tomando aire para encontrar las palabras—. No quiero lastimar a nadie, y sé que las cosas no han sido fáciles para ti ni para Kanae. Pero mis sentimientos... están enredados, y no quiero precipitarme a hacer algo de lo que me pueda arrepentir.

Shinobu frunció el ceño ligeramente, pero luego relajó la expresión. —Entiendo que no es fácil, Tanjiro, pero debemos ser honestos entre nosotros —dijo, tratando de sonar comprensiva—. Si sigues guardando todo para ti, solo vas a hacer que sea más difícil para todos.

Tanjiro asintió, reconociendo la verdad en sus palabras. Antes de que pudiera responder, una voz familiar interrumpió la conversación.

—¿Qué están haciendo aquí tan solos? —preguntó Kanae, apareciendo de repente con una sonrisa suave pero con un destello en los ojos que indicaba que había visto más de lo que quería admitir.

Shinobu rápidamente cambió de postura, como si nada hubiera pasado, pero Tanjiro sintió cómo la presión aumentaba. Las hermanas Kochou estaban cada vez más involucradas, y él sabía que no podía seguir evitando la situación por mucho tiempo.

—¡Oh! Nada importante, hermana —respondió Shinobu, con una sonrisa algo forzada—. Solo hablando con Tanjiro sobre la competencia de la próxima semana.

Kanae observó a Tanjiro con una mirada curiosa. —Bueno, cuando quieras hablar de algo más, Tanjiro, sabes dónde encontrarme —dijo, dejándolo con una sensación de incertidumbre sobre sus verdaderas intenciones.

Mientras Tanjiro se despedía de ambas, sus pensamientos seguían enredados. La presión de tener que lidiar con los sentimientos de las dos hermanas lo abrumaba. Sabía que pronto tendría que tomar una decisión, pero temía las repercusiones que esa elección podría traer.

De camino a casa, Zenitsu lo alcanzó. —¡Hey, Tanjiro! —gritó, respirando agitado—. ¿Por qué siempre tienes esa cara de estar cargando el mundo sobre tus hombros?

Tanjiro forzó una sonrisa. —Solo pensando en muchas cosas, Zenitsu.

Zenitsu se quedó pensativo unos segundos antes de hablar. —Sabes... yo tampoco lo tengo fácil. Con Nezuko... a veces siento que estoy caminando sobre hielo delgado.

—¿Por qué no hablas con ella directamente? —preguntó Tanjiro, sintiendo la ironía de su propio consejo.

Zenitsu rió nervioso. —Porque es complicado. Y tú sabes mejor que nadie lo difícil que es cuando los sentimientos están de por medio.

Tanjiro asintió. Ambos estaban atrapados en sus propios dilemas amorosos, pero el tiempo para ocultarlos se agotaba.

Más tarde, cuando llegaron a la escuela para practicar, Rengoku-sensei los esperaba con una sonrisa amplia y su energía desbordante de siempre. —¡Están todos aquí! Vamos a dar lo mejor en esta competencia, ¿de acuerdo?

Aoi miraba a Inosuke desde un rincón, preocupada por su actitud desenfadada hacia la preparación. Mitsuri, por su parte, observaba a Rengoku con una sonrisa de admiración, aunque él, como siempre, parecía estar completamente enfocado en el grupo y no en los pequeños detalles.

La calma antes de la tormenta estaba presente. Cada personaje tenía un dilema interno, y aunque algunos podían manejarlo mejor que otros, sabían que pronto tendrían que enfrentarse a sus emociones de manera inevitable.

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Corazones entrelazados: Amores y conflictos en la Escuela KimetsuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora