Como si hubiese sido una maldita pesadilla abro los ojos de golpe sentandome . Veo a mi alrededor desconociendo el lugar. Intento mover mi mano derecha pero un punzante dolor me detiene, ladeo mi cabeza hacia abajo viendo mi brazo derecho vendado.
"No fue un sueño, si pasó."
Recuerdo lo que pasó, lo que hice. La lucha y el disparo. El medico y como me torturó para sacarme la bala.
La puerta se abre y veo a la sirvienta de italia.
—¡Señorita. que bueno que despertó!.
—¿Qué haces aquí?. — me toco el hombro y sí que me duele
—El señor Di'Angelo ordenó que viniera junto con otros empleados mas. —sonrie emocionada. —Estoy feliz de servirle a usted. La ama de llaves de aquí me queria poner de empleada para los guardias pero el señor Di'Angelo le dijo que yo estaba aquí para servirle a usted.
—¿Qué?... —cierro los ojos lento—¿En donde estamos?.
—No lo sé, solo sé que estamos en una de las muchas residencias de la familia D'Angelo.
Le pregunto cuanto tiempo llevo dormida y me dice que solo pasaron doce horas desde que me trajeron.
Pasó el tiempo. Él no se apareció, no me dejó salir de la habitacion, cuando mi herida habia cerrado.
Fui atendida y mi herida era revisada constantemente hasta que comenzó a sanar mas rapido. Al cabo de dos meses pude mover mi brazo con normalidad.
Queria salir y ver algo mas que las cuatro paredes de mi habitacion pero no me dejan salir porque fue su orden. Nuevamente soy prisionera en una jaula de oro que detesto y si sigo asi me volveré loca.
"¿Qué demonios lo tiene tan ocupado que no me ha dado la cara"
Mis pensamientos fueron irrumpidos cuando la puerta fue abierta y pensé que era Yoselin la sirvienta que me trae la comida pero no, era una mujer que nunca antes habia visto.
Trae un atuendo formal, una falda negra que le queda arriba de la rodilla mostrando sus piernas largas y esbeltas.
Es muy alta, en comparación conmigo que solo mido 1.56z
Una blusa blanca por dentro de la falda y los tacones de aguja la hacen verse mas elegante.
—Llevensela.
"¿Qué? ¿Llevarme a donde?"
Dos hombres entran a mi habitacion. Me toman de mis brazos bruscamente, comienzo a gritar para que me suelten pero les vale mierda lo que digo y me llevan por la fuerza lastimando mi brazo que comenzaba a mostrar mejoria.
—¡¡No, sueltenme!!.
Me ignoran y me arrastran hacia debajo, el sotano o eso crei que era hasta que vi una puerta roja, la abren y me arrojan adentro como si fuera basura.
—¡Que demonios significa esto! —grito furiosa.
—Quitenle la ropa.
—¡Qué!.
Los hombres que me arrojaron entraron y aunque luché contra ellos, no pude contra los dos gorilas que me arracanron la ropa dejandome desnuda. Sus miradas sobre mi desbordan una lujuria asquerosa. Observo a la mujer furiosa y esta se acerca a mi y me abofetea en la cara. sin contenerme le volteé la cara con una cachetada, se la regresé con mas fuerza.
Gira su cabeza rapidamente. Sus ojos destellan odio hacia mi.
—Sujetenla y ponganla de espaldas.
—¡No. Sueltenme!.
Los hombres me sujetaron de los brazos y me arrodillaron de espaldas contra ella. La piel se me eriza por la fria habitacion hasta que el frio abandonó mi cuerpo abriendole paso a un calor infernal seguido de un intenso dolor horrible al sentir un latigazo en mi espalda que me hizo soltar un grito espantoso.
Otro grito se escapa de mi al sentir otro latigazo en mi espalda como si me desgarrara la piel. Una tortura que parecia eterna para mi haciendome sudar helado y que mi cuerpo temblara al no soportarlo más.
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Perversión
RomanceTraicionada por su propia familia por amar a quien no debía, huye con el corazón roto... solo para caer en una trampa mortal. Secuestrada por error y encerrada en un lugar desconocido, su única salida parece ser una puerta de hierro que oculta un se...
