Sombras de secretos

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Su risa me hiela la sangre.

Es un sonido quebrado, gutural, casi inhumano "Acaso esta demente". No debería poder reír. No después de lo que le hice. Y, sin embargo, ahí está, con los labios torcidos en una sonrisa maldita, sacudiéndose de placer como si el dolor no fuera más que un juego para ella.

Mi corazón de una forma extraña reacciona con emoción a eso.

Miro las dagas aún incrustadas en su carne. La sangre empapa el suelo, se desliza en finos hilos por su piel, pero no muestra miedo. No suplica. ¡mierda!, esto no es lo que esperaba.

-¿Eso es todo lo que tienes? -jadea, con la voz entrecortada, pero llena de burla-. Tu esposa también gritó así antes de morir... ¿o me equivoco?

El mundo se torna rojo.

Un rugido me estalla en el pecho, y antes de darme cuenta, mi mano se estrella contra su rostro, cortando en seco su maldita risa. Su cabeza gira con el impacto, pero cuando vuelve a mirarme, sigue sonriendo. Ezequiel reacciona de forma impulsiva pero uno de mis hombres le saca el aire de un golpe en el estomago.

"¿Qué mierda significa esto?"

Sigo sin saber si su risa es un desafío... o simplemente la prueba de que está demasiado rota para sentir el miedo que debería.

-¿Estas seguro que eres peligroso?.

Su sonrisa es torcida, me provoca, me tienta a continuar golpeandola. Esta mujer....

-¿Quién diablos eres?

-Yo, seré tu peor pesadilla rubio.

Ordeno que los saquen de mi vista, al levantarlos ella me sigue viendo como si fuera la muerte para mi hasta que se pierde de mi vista. Llamo a alguien para que me busquen a Alejandro ya mismo.

Esa mujer.... Tiene algo, pero no se que és. Miro mis manos, las empuño llenas de rabia hasta que termino usando como saco de boxeo mi escritorio, golpeandolo, una y otra y otra vez hasta que uno de mis hombres me detienen al decir que encontraron al Alejandro en francia.

Dos dias de espera, ¿y para que? Para que al final me dijera que no tiene información de esa mujer, como si nunca hubiese existido. Eso me da mala espina, es peligrosa y no puedo tenerla con vida. sus habilidades, su forma de actuar, son anormales.

-¿Qué hacemos con ellos? -pregunta mi hombre a la espera de mi sentencia. -¿Señor?.

-Matenlos. Y tiren sus cuerpos a los cocodrilos, hace mucho que no se dan un banquete.

Mi soldado se fue con la orden, suspiro pensando en como es que Ezequiel se termino casando y tuviera un hijo... ¿hijo?. Maldita sea, ese niño podria darme problemas en el futuro. Llamo a otro soldado y este espera mi orden. Ordeno que vayan por el hijo de Ezequiel.

Me informan que todo esta listo para la ejecución, me asomo por la ventana para asegurarme de que se lleve a cabo mi orden, Ezequiel no deja de llamarme a gritos pero ella le dice algo haciendo que lo enfade. Pasaron dos horas desde que fueron el niño hasta que veo que sus ojos se fijan en la camioneta.

Mis ojos se fijan en la rubia de piel bronceada que viene con él despertando mi interes, carga a un pequeño de tres años rubio y de piel blanca lechosa. Ambos gritan desesperados haciendo que mi interes despierte aun mas.

-¡¡Maldito bastardo!! -grita a todo pulmon hacia a mi -¡¡Como te atreves!!. -ladeo una sonrisa. -¡¡Da la cara!!

La rubia mira con horror lo que pasa, cubre los ojos del pequeño, mira hacia donde estoy. Intenta escapar pero no se lo permiten. Me preguntan que hacer con el niño, pero es algo que tengo en duda tambien. ¿Qué haremos con ese niño?.

PerversiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora