Traición

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—¡Qué demonios!... —Liam me suelta cuando escucha a mi hermana Cristal. Lo fulmino con la mirada y mi hermana a mi como si yo fuera la culpable. —Liam. Sal de aquí.

—Cristal...

—¡Largo!.

Me lanza una ultima mirada antes de irse dejandome con mi hermana. Esta me mira con reproche como si esperara que le diera una epxplicación. Mi mejor opcion es salir y evitarla pero mi hermana me toma del brazo para que no lo haga.

—¿Es enserio? —pregunta con severidad. —¿Te encuentro besandote con Liam y no piensas darme una explicación?.

Me suelto de su agarre.

—No eres mi madre para que te de una explición. Ademas, aunque te dijera que fue él quien me besó no me creerias ¿o si?.

—Esto es el colmo Mila. Tienes al hombre ideal a tu lado y te vale mierda por un maldito capricho. ¿acaso olvidas que ahora esta casado?.

—No voy a discutir contigo de esto.

—Elena tiene razón, ya no eres la misma. Ahora...

—¿Ahora que? —la reto a decirlo. —Vamos, dilo.

—Te has convertido en una zorra.

Furiosa, le di una cachetada que le volteó la cara, su mejilla está roja y mi mano arde y palpita como si fuera mi corazón. La tomé de los brazos obligandola a verme a la cara.

—No me confundas contigo hermana. —escupí furiosa. —Yo no soy como tú que te follabas a cualquiera que se te apetecia por jobi. Yo, solo soy de un hombre y creeme que no es un maldito como tu noviecito lamebotas.

Mi hermana se soltó de mi agarre y me abofeteó. Su respiracion es acelerada y muy erratica por la furia. Giro mi cabeza rapidamente y cuando intenta golpearme una vez mas pero la detengo.

—¿Hijas?.

Ambas volteamos mirando hacia la entrada encontrandonos con mi madre en compañía de Beatriz, Damían y Alessandro. Suelto a mi hermana bruscamente y esta sale de la habitacion hecha furia.

Todas las miradas caen sobre mi esperando una explicación pero mejor me encerré en el baño tratando de tranquilizarme. Sabia que venir aquí seria un error, nunca antes habia discutido con mi hermana de esta forma. Ahora no sé como vamos a vernos despues de esto.

—Alessandro... —murmuro frustrada —¿Qué pretendes?

Al salir me lo encontré viendo hacia afuera por la ventana, solo pregunta que es lo que pasó entre mi hermana y yo pero guardo silencio porque es la persona menos indicada para preguntarme sobre eso. crei que me exigiria a decirlo pero en cambio no volvió a preguntar.

La cena es realmente incomoda, nos encontrabamos en el jardin con un banquete gigantezco como si fueramos de la realeza. No hago mas que ver mi comida sobre el plato sin animos de probarlo. Escucho a mi madre conversar con Alessandro y le dice que ama su acento italiano, elevo mi vista un poco y la veo muy contenta en su compañía; demasiado.

—Oh querido, tus padres deben de estar orgullosos del maravilloso hombre que han criado.

—Quien deberia de sentirse orgullosa es usted querida suegra. —"¿Querida suegra?" —Ha criado a tres grandiosas mujeres en especial a la mía.

Carraspeó avergonzada de escucharlo llamarme su mujer.

Me siento feliz pero al mismo tiempo mal porque en realidad no es lo que piensa de nosotras. Mi madre se derrite por sus palabras, me llama y me dice que ansia pronto nuestra boda y eso hizo que otros se ahogaran, mi hermana Beatriz y Liam.

—¿Estas bien Beatriz?

—Mamá. —dice limpiándose los labios —Mila es aun joven. Seguramente casarse no esta en sus planes.

—Mi madre tiene razón —nuestras miradas se posan sobre Liam. —Ademas, abuela, ¿Cómo puedes aprobar que Mila se case con un hombre que le doblega en edad?. Según tengo entendido, El hijo mayor de los Romanow tiene 29 años.

"¿Romano? ¿enserio usa un apellido falso?"

Mi mamá se ve asombrada.

—Bueno... —lo mira sin creerlo y yo tampoco porque juraba que tenia menos edad. —No veo el problema de la edad cariño. Un ejemplo de ello es tu madre y tu padre, la diferencia de edad es casi parecida a la de ellos y son felices, pese a todo lo que vivimos en el pasado.

Damián carraspea su garganta porque sabe a lo que ella se refiere.

—No importa de donde somos, o quienes somos, Si él acepta a mi preciosa Mila, entonces ya es parte de esta familia. —suspira de amor al vernos a todos. —Estoy realmente feliz de poder vivir para ver esto bello momento, mis niñas preciosas, al fin... estan en buenas manos, con hombres capaces de amarlas y de ver el valor que su padre veia en cada una de ellas. —una punzada me golpeo en el corazón que me afectó mucho como si me hubiesen metido un alfiler —Dire esto en nombre de mi esposo para ustedes caballeros.

—Mamá no... —quiero inteverneir pero ella me toma de la mano con una sonrisa gentil que me hizo sentirme mucho peor.

—Dios no me bendijo con Varones, en cambio, me dio a tres de sus bellos angeles para cuidarlos y protegerlos hasta que llegara el dia en que ellas encontraran a alguien mas fuerte que yo para continuar con mi trabajo, y que sepa que se lleva lo mas valioso que tengo porque para un padre, lo mas valioso que tiene, son sus hijos en especial sus princesas. Viví por ellas toda mi vida y ahora, es su turno de hacer lo que ya no puedo continuar.

Bajo mi cabeza al sentir mis lagrimas salir con amargura. Esas palabras, las recuerdo bien. Recuerdo esa noche. En las que mis padres hablaban y se sentian felices de que mi hermana ya no estaba en manos de Damián. Mi padre bromeaba con mamá pero cuando ella le dijo con tristeza que no veria ese futuro donde nos casariamos por su canser, mi padre la alentó y le dijo que ese dia, estaríamos reunidos todos en una meza familiar en nuestro hogar, y diria exactamente las palabras que mamá acaba de decir.

No pude quedarme más tiempo, no podia soportarlo mas y hui. Subí a mi habitación corriendo y comencé a empacar todo para largarme de aquí.

—¿Qué crees que haces?

Mis ojos lo divisan en la puerta de la habitación. Lo sigo ignorando y continuo empacando hasta que me toma de las muñecas deteniendome.

—Sueltame.

—¿Por qué te afecta tanto?

—Alguién como tú jamas lo entenderia. —me suelto con rabia. —No sientes amor por nadie ni siquiera por tu familia, en cambio yo si. Mi padre... —mis lagrimas amenazan con volver a salir. —Debe estar revolcandose en su tumba por mi culpa.

—No estas haciendo nada malo. Son solo palabras de un padre...

Sin esperarlo termine abofeteándolo transmitiendo mi odio por su frialdad.

—Mi padre, vivió toda su vida cuidandonos, trabajó sin descanso para que al menos tuvieramos que comer siempre y que tuvieramos que vestir. Mi padre nos protegió de malditos como ustedes. Y cuando ese maldito de Damián se llevó a mi hermana nos hizo jurarle que jamas estariamos con alguien como él... pero yo...

Mi corazón se rompe en pedazos porque aunque no quiera admitirlo, pero comienzo a sentir cosas por un hombre que mi padre me hizo jurarle que nunca amaria. Me duele traicionarlo, me duele porque no quiero hacerlo asi como mi hermana lo hizo. Cristal mantiene esa promesa pero yo...

—¡¡Porque tú!! —grito furiosa empujandolo —¡¡Porque me haces esto!!

Lo empujo nuevamente y no se defiende. Lo golpeo furiosa en el pecho fuera de control. Me toma las manos hecha puño deteniendome, lloro amargamente con mi frente pegada a su pecho. Odio este sentimiento, lo odio porque me hace traicionar a mi padre pero amar a mi enemigo que solo busca venganza y yo lo dejo usarme para ello.

—¿Porque me haces esto? —sollozo —Yo debo odiarte, tengo que hacerlo.

—Mila. —toma mi barbilla inclinando mi cabeza hacia arriba. —Mientras estes a mi lado, nada te pasara. Tienes mi promesa. —su mirada esta vez no esta vacia al mirarme y me desconcierta. —Yo siempre voy a cuidarte.

PerversiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora