Ver aquello me paralizó, queria moverme pero mi mente gritaba no hacerlo pero mi corazon me dictaba que moriria si no hacia algo. Cierro los ojos y para obligarme a moverme y mi mente me muestra todo lo que he vivido con él.
—¡Mierda!
Con sigilo tomo el jarron que debia costar una fortuna. La mujer se da cuenta de mi presencia y me esquiva a tiempo. Se aleja y saca un cuchillo del doblez de su pantalon. Me apunta con él, miro a Alessandro y parece estar drogado porque no puede ponerse de pie, se mueve pero parece balbucear algo. Veo una jeringa en la cama a un costado.
Reacciono a tiempo cuando la mujer se me viene encima para atacarme pero tropiezo con la meza haciendome tropezar.
—¡Que diablo crees que haces loca! —grito aterrorizada al ver que en verdad esta dispuesta a matarme —¡No vas a salir con vida si no te detienes!
—¡Callate mocosa! —escupe nerviosa —Sé muy bien que no hay nadie cerca y que la señora Phoenix se demora una hora en la ducha y apenas lleva cinco minutos en ella.
Se me abalanza nuevamente y logra herirme en la mejilla siento algo tibio y fino deslizarse sobre mi rostro. sonrie al ver que me dio. Furiosa soy yo la que actua y corro hacia a ella en una tacleada logrando que soltara el arma blanca.
Un grito desgarrador se escapa de mi cuando la bruja me entierra sus uñas en la herida de mi cuello para luego golpearme con una fuerza brutal en la cara que me derriba. Mi cuerpo no responde, no puedo levantarme por detener el sangrado en mi cuello.
Con dificultad veo como arrastra a Alessandro hacia el balcón, estamos en el tercer piso, a 12 metros y eso lo matará.
Me obligo a ponerme de pie, logro hacerlo con dificultad. Un sudor helado me recorre la frente al sostenerme de la cama. Mi respiracion es pesada, Alessandro esta consiente porque intenta tomar el cuello de la mujer pero su fuerza aun no vuelve.
—Maldita perra.
Corro hacia a ella y la empujo pero la maldita se aferró de la manga de mi blusa.
—Si muero, me llevaré al menos a uno conmigo.
Un grito de terror sale de mi cuando me jala de la mano pero alguien mas me toma de la otra, al ver hacia arriba miro a Alessandro sujetarme con dificultad.
—Mila... —sigue debil, no podrá sostenerme por mucho tiempo —Mila...
Miro hacia abajo sintiendo como la bruja me jala para que caiga con ella. El aire se siente como cuchillas heladas entrando en mis pulmones, cada respiración es un esfuerzo que duele, el vacio debajo parece tener vida propia atrayendo un zumbido sordo que llena mis oidos como si me llamara por mi nombre dictando mi final.
Las manos de Alessandro que me sujetan desde el balcón son una mezcla de salvacion pero al mismo tiempo de toruta, la presion de sus dedos se clavan en mi piel prometiendo seguridad pero tambien recordandome lo que fragil que es el equilibrio por la perra que me arrastra al vacio porque son como garras implacables, como un ancla de desesperación que me arrastra con mas fuerza hacia abajo por su peso al moverse.
Mi mente es un torbellino, un maldito caos de pensamientos caoticos, recuerdos y arrepentimientos, suplicas pero sobre todo, una certeza brutal de que el tiempo se me esta acabando si no hago algo.
Se sube un poco mas por mi brazo, sonrie porque sabe que moriré con ella.
—¡Sueltame maldita!
Se desliza pero se aferra de mi rodilla, rechino mis dientes al sentir que estoy por caer. Logro liberar una de mis piernas y le doy una patada en la cara dejandome escuchar un crujido que la hizo liberarme y caer al vacio.
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Perversión
RomanceTraicionada por su propia familia por amar a quien no debía, huye con el corazón roto... solo para caer en una trampa mortal. Secuestrada por error y encerrada en un lugar desconocido, su única salida parece ser una puerta de hierro que oculta un se...
