Por ti

3.5K 172 2
                                        

—Muy bien —levanta sus manos en rendicion —No quieres escucharme, me voy, pero no saldrás de esta habitacion.

—¿Ahora vas a encerrarme?

—No eres mi prisionera —masajea el cien de su entrecejo —Si no guardas reposo, tu pie seguirá igual. —señala mi pie aun lastimado. —Volvere en un par de dias.

—¿A dónde vas?.

—Soy un hombre ocupado, recuerdalo.

—¿Como el multimillonario de la sociedad o como la mente maestra del bajo mundo?

—Ambos. —se encoge se hombros —No hagas nada estupido en mi ausencia. Por favor.

Hago un gesto de fastidio con mis labios porque me trata como si fuera una niña. Se larga por supuesto. Me dejó encerrada pero con una curiosidad que no me abandona la cabeza porque vi la tension en él porque estaba en esa biblioteca.

Me las arreglé para salir de la habitación. Fue una suerte que aprendi viejos trucos de mi compañera de habitacion cuando fui una cadete. Fui hacia la biblioteca pero vi que esta vez estaba cerrada con llave.

"¡Maldición!"

Intento abrir el cerrojo de la misma forma que hice con la puerta de mi habitación mas no pude. El maldito se encargó de mantenerla bien asegurada.

—¿Mila? —doy un brinco del susto. Al ver a Mara, me llevo la mano al corazon. —¿Qué haces?

—Dios. Mara. Casi me das un infarto. —mira el gancho en el cerrojo —Es que olvidé mi identificación adentro. Lo necesito pero el bastardo ese cerró con seguro.

—¿Y que hay adentro?

—Una vieja biblioteca. —me encojo de hombros. —¿Sabes donde esta la ama de llaves?.

—Asegurandose de que la cena esté lista. Pero, no creo que tenga llave de esa puerta, según lo que me escuché es que solo él tiene llave de esa habitación. Nadie puede entrar ahí, solo él. —me lleva lejos de la puerta —Vamos a comer.

Nada me hizo olvidar esa habitación a la que llegue sin malas intenciones hasta que vi la tension en su rostro pero mezclada con miedo. En los dias que estuvo ausente, muchos me contaban como fue mi vida antes viviendo aquí y tambien durante mi ausencia. Al aprecer si lo amé en verdad y él a mi, eso creo.

Él regreso a las dos semanas, venia con regalos para mi, fue amable, muy gentil y cariñoso conmigo. Por supuesto trajo regalos para... mi hijo. Si... es algo que aun sio procesando que ese niño sea mi hijo. He convivido con él para conocerlo y hasta ahora me siento muy feliz de ver que es inteligente y un buen niño pese a la edad que tiene, aunque aun no sabe que soy su madre.

—Parece que el pie ya mejoró —besa mi cabello con una sonrisa —Y eso me parece excelente porque esta noche, quiero que mi esposa esa noche disfrute de una cena maravillosa.

—¿Asi? —enarco una ceja —¿Conque vas a sorprenderme?

—Ya lo veras.

Condujo por mas de una hora, giro mi cabeza viendo hacia atrás notando que unos autos nos estaban siguiendo. Sus escoltas, suspiro aburrida porque no pensé que terminaria siendo la tipica esposa trofeo, algo que vi que es aquella pelirroja que vino de visita con su esposo y que dijo ser mi hermana mayor.

Subimos a un edificio de mas de diez pisos, excatamente en el rascacielos. Pude notar que todo estaba en silencio y que habian dos personas, chefs que prepararian nuestra cena supongo.

Me ayuda con el abrigo y con la silla jalandola hacia atrás un poco y luego acomodandola, me observa delineando mi cuerpo con sus ojos, sus labios tienen una sonrisa seductora pero cautivante.

PerversiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora