Serpiente

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¿Qué es lo que pasa por su mente?. No lo sé, es alguien muy extraño por el cual no debería de estar pensando y aun así lo estoy haciendo.

—¿Todo bien señorita?

Reacciono dejando de ver el paisaje del lugar para encontrarme con la mirada de Ezequiel.

—Ah, eres tú.

—Lamento no ser quien tanto esperaba ver.

—No digas estupideces. —murmuro por su comentario —¿Otra vez te pidió vigilarme?.

—En realidad me dijo que la buscara y le dijera que quiere verla.

"Me pregunto para que será"

Después de lo que pasó en mi baño, no le he vuelto a ver la cara. "Como siempre" Aquella mujer nos encontró en mi habitación justo cuando tenía mi orgasmo y claro que al vernos se puso histérica y muy furiosa hasta intento matarme a mi pero le dio a él en el brazo. Se la llevó y hasta ahora no he sabido de ella.

Entré a su habitación y los flashback de esa noche me hace estremecer por el escalofrio que me recorre la columna de mi espalda.

—Que quieres ahora. —miro de reojo a Ezequiel notando que tiene su mirada en el suelo.

Cuando gira sobre sus talones, dirige sus pasos hacia un espacio. Luego se acerca a mi y me desconcierto al ver que se ve muy tranquilo pese a lo que pasó la última vez, creí que estaría furioso pero no es así.
Abre la pequeña caja y veo con sorpresa la cadena de oro que en cada extremo tiene la forma de una mariposa con diamantes adornandolas.

—Hasta ahora, has demostrado que puedo confiar en ti. Por eso te daré este premio.

Me lo pone sin permiso.

—¿Acabas de llamarme perro?

—No.

—Si. Lo hiciste y no necesito tus premios de consolacíon como si fuera tu mascota.

Me alejo de él pero Alessandro me jaló hacia él del collar que acaba de ponerme. Desconcertada lo miro a los ojos y luego al collar donde su dedos sujetan la mariposa.

—No te vas si no lo ordeno. ¿entiendes?.

Mi corazon comienza a latir muy fuerte, tan fuerte como si fuera un tambor. Quiero alejarme pero no me lo permite.

—Alessandro.

—¿Qué?.

¿Qué me pasa? ¿Qué diablos me sucede que no puedo reaccionar?. Quiero alejarme pero al mismo tiempo no quiero hacerlo. Su mirada gelida, su sonrisa juguetona me aturden dejandome en shock y a su merced nuevamente, algo que nunca imaginé que un hombre pudiera tener ese poder sobre mi.

—Sabes que no me intimidas.

—Lo sé. —me tenso cuando siento su pulgar derecho acariciar mi mejilla izquierda y bajar lentamente hacia mis labios. —Tienes algo muy extraño que llama mi atencion.

Paso saliva poniendome mas nerviosa. ¿Qué puedo tener yo que llame su atencion?.

—No digas tonterias.

—No eres fragil como lo aparentas ser. Eso es... extraño porque se supone que todas las mujeres son frágiles y necesitan de un hombre por eso. Te ves muy tranquila apesar de que el hombre que amas se casó con otra, sigues como si no te hubiera afectado. —rechino mis dientes al sentir la herida de sus palabras al recordamelo. —Me pregunto... si yo podria... —mi cuerpo tiembla cuando siento que se acerca a mi acortando el espacio que hay entre nosotros.

PerversiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora