Llevamos una semana en Italia, mi madre e hijo se han adaptado muy bien al cambio, demasiado diría yo. A él no lo he visto casi seguido mas que para cenar. Ni siquiera dormimos juntos y no es que lo extrañe solo me parece algo raro ya que después de todo nos vamos a casar frente su gente o sus súbditos diría yo.
Pero antes de la boda, celebraremos el cumpleaños de Ezra quien se ve emocionado por ello. Ya comenzaron con los preparativos para su fiesta y Mara se esta encargando de eso. Cuando llegamos, vio con amor a Ezra y la entiendo porque fue ella quien lo crio en sus primeros años de vida, fue esa figura materna en mi ausencia. Pero... cuando mi hijo la vio, no la reconoció, en cambio, se refugió detrás de mi al notar su mirada sobre él.
Fue una corta conversación la que tuvimos pero fue suficiente para saber que se caso una vez más con un hombre adinerado un año después de ayudar a Magnus cuando le disparé, no es alguien reconocido, pero viene comenzado y ella lo apoya, tienen una hija de tres años pero me dejó en claro que siempre vivía pensando en el bienestar de Ezra. Me alegra que se haya vuelto a casar, aunque... quería saber si estaba bien con la muerte de su ex esposo pero no tuve el valor de preguntárselo.
Su excuñada y nana de mi hijo se marchó porque mi madre se lo permitió, jamás volví a saber de ella y bueno... no es de esperarse ya que todo esto resultó con la muerte de su hermano.
Por supuesto que siempre visita la casa ahora que Ezra esta aquí así que la invité a la fiesta de cumpleaños, pero no quería porque se supone que solo estarían invitadas las familias mas importantes para Magnus y que le sirven porque son "aliados por negocios" y que sus hijos estarían invitados para que conozcan a su heredero y claro a mi, su futura esposa. Aun así, le pedí que no rechazara mi invitación ya que después de todo, ella se ha encargado de todos los detalles fijándose en los gustos de Ezra y de su padre como se dicta la tradición.
Ahora, ya no hay celulares últimos modelos, ahora mantengo mi mente ocupada en otros asuntos que no pensé que fueran para mi.
Una radio suena y es el del guardia que me persigue como un chicle a todas partes excepto a mi habitación. «No todo ha cambiado»
—Los invitados han comenzado a llegar principessa.
—Bien.
Fue una fortuna haber aprendido italiano y que mi madre le buscara una profesora del idioma para Ezra.
«Aunque en estas circunstancias comienzo a creer que fue Magnus el de la idea y no ella»
Primero llegaron los autos.
Negros, largos, brillando como espejos oscuros bajo el sol de la Toscana. No eran autos comunes, no. Eran bestias de seis cifras. Lamborghinis ronroneando como panteras domesticadas, Bentleys que parecían flotar sobre el asfalto, Rolls-Royce con choferes de uniforme blanco, impecables, con guantes incluidos. Cada llegada era una pequeña entrada teatral, como si no vinieran a la fiesta de un niño, sino a una alfombra roja privada... o a una subasta de poder disfrazada de celebración.
Después, ellos.
Mujeres con vestidos que valían más que una casa. Tacones como cuchillas, perfumes que invadían el aire antes de que cruzaran la puerta. Cada una con joyas que no eran solo accesorios, eran declaraciones: "Puedo comprar tu vida si me aburro lo suficiente."
Los hombres no se quedaban atrás. Trajes a medida, relojes que no marcaban la hora, sino el precio de su ego. Algunos ni siquiera fingían humildad: gafas oscuras, cigarrillos encendidos, sonrisas afiladas. El tipo de mirada que no observa si no que evalúa, clasifica, descarta.
Y luego los niños...
Pequeñas réplicas de sus padres. Vestidos como adultos en miniatura algunos de la edad de mi hijo, otros más grandes con teléfonos en la mano, asistentes detrás, modales ensayados, y esa forma de hablar que suena más a negociación que a juego. No reían. No corrían. Estaban allí para ser vistos. Para seguir el guion o el centro de atención.
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Perversión
DragosteTraicionada por su propia familia por amar a quien no debía, huye con el corazón roto... solo para caer en una trampa mortal. Secuestrada por error y encerrada en un lugar desconocido, su única salida parece ser una puerta de hierro que oculta un se...
