Me levanto de inmediato petrificada al escuchar una mano sobre mi cintura para atraerme hacia otro cuerpo tibio, giro mi cabeza lentamente. Mi boca se entreabre y la sangre se me sube a la cabeza por completo al ver al rubio desnudo bocabajo, completamente desnudo a mi lado buscandome con una mano.
Abre un ojo. Al verme despierta, ladea una sonrisa dandose vuelta.
—Buenos y deliciosos dias Mila. —achica sus ojos un poco cuando boztesa con pereza —Dios, nunca me la habia pasado tan bien en una noche. Noto que me mira el cuerpo y con maldad, sonrie con perversidad delineando sus labios con la punta de su lengua por lo que esta viendo—¿Qué te parece si cambio mi postre del desayuno por ti?.
Reacciono avergonzada y me cubro con las sabanas. Muevo mi cabeza gran rapidez viendo por todos lados buscando mi ropa desesperadamente y al ubicarla intento salir de la cama pero mis piernas se enredan con las sabanas haciendo caer acostada en el suelo.
Se asoma con su cuerpodesnudo de lado mientras se apoya la cabeza con su mano derecha me mira con diversion desde la cama.
—¿Qué te pasa ahora?.
Mis ojos estan fijos sobre los suyos, mis labios estan totalmente sellados ante los recuerdos que comienzan atormentarme de lo que paso anoche entre él y yo, mordia, succionaba, marcaba cada parte de mi piel volviendo loca de placer. ¿mierda que demonios me paso?.
Parpadeo ladeando mi cabeza recordando que esta des...nudo. Mi cabeza viaja hacia abajo abriendo la boca por completo al ver su erección. Se burla con una risa casi ahogada por mi expresión. Me levanto con torpeza recogiendo mis cosas y corro al baño.
—¿Quieres que te lave la espalda?
—¡Si entras te corto las pelotas! —grité alterada. —¡Largo!.
Mi espalda choca contra la puerta dejandome caer viendo hacia el techo sin creer que hice el amor con tipejo que casi mato. Dejo caer mi cabeza adelante y chillo de la sorpresa cuando veo un hematoma cerca de mis senos... y sobre ellos tambien
Casi de un salto me levanto del suelo y me veo en el espejo, ahogo un grito de espanto cuando veo mi cuello lleno de marcas. El hijo de puta enserio me marcó por todas partes.
Gracias a la ayuda de Mara pude cubrir las moretes para que no se vieran visibles. Ella se burla de mi haciendo que le advierta que no estoy de humor para burlas de nadie.
—Perdona pero es que anoche... uff esa habitación era el fuego del inversion y la perversion por los gemidos que ambos soltaban, incluso los guardias que venian por un asunto se regresaron al escucharlos y eso que apenas se estaban en el inicio de las escaleras. —ruedo los ojos —Dime la verdad, ¿la tiene grande? ¿Qué tan bien lo hace o es que su magia es con la lengua?
—Eso me lo reservo. —la miro de reojo por el espejo.
—Bueno, si no me dices entonces prestamelo por una noche quieres.
—Ja, ja. —suelto sarcastica.
—¡Vaya! —me sorprendo cuando levanta la parte trasera de la polera con cuello de tortuga. Rabiosa le quito las manos de encima y me cubro. —Mila, tu espalda jodidamente llena de moretes. ―cierro los ojos frustrada apretandolos.
—Puedes dejar de interrogarme, ¡dios!.
—¡Uff! —suelta en un suspira —Vaya que el rubio si tenia ganas. y quien no lo tendria despues de años sin sexo.
—Que dices. —me arreglo muy bien el cuello para que no se vea nada. —Es hombre y seguramente debió tener sus amantes.
—Aunque no lo creas, se mantuvo virgen y de luto por su amada esposa supuestamente muerta todo este tiempo, bueno, eso es lo que dicen todos aquí.
Tiene que ser una broma. Es imposible que un hombre resista tanto tiempo solo sin la compañía de una mujer. Ella no deja de hablar y dice de todo incluyendo que tengo tres hermanas
—Tal vez nadie dira nada de su amo y señor porque al parecer le tienen miedo. —eleva una ceja preguntandome porque lo digo. —¿Enserio no vistes como todos bajan sus cabezas cuando él esta cerca?. Nadie se atreve a verlo a la cara.
—Pues no lo sé, lo unico que si sé es que no ha tenido sexo, claro despues de tu hermana...
volteo enseguida haciendola morder su labio superior. Retrocede rascandose la nuca como si quisiera huir.
—¿Qué dijiste?
—Este... —retrocede, se rie nerviosa —Ay... creo que me meti la pata —retrocede aun mas y choca contra alguien. Contra él. Lo mira y sonrie nerviosa. —Rubio, perdón, creo que metí la pata. Hay se ven. —Acerca los dedos lentamente a la esquina de la frente, pero en lugar de una línea recta, hace un pequeño movimiento en zigzag por los nervios. Los dedos apenas tocan la frente, como si no estuviera segura de cómo despedirse para poder escapar.
Ladeo mi cadera viendo salir huyendo. Me cruzo de brazos sobre mi pecho haciendo que me frunciera el ceño.
—¿Me puedes explicar como es eso de que te acostaste con mi hermana?.
Sus labios forman una ligera curva de disgusto cuando lo escucha. Me mira pero no me responde. Según tengo entendido por lo que me dijo Mara es que tengo tres hermanas asi que...
—Eso fue en un momento de debilidad....
—¿Cuándo? —enarco una ceja —¿Cuándo fue? ¿meses despues de mi muerte o fue hace poco?.
—Crei que no te interesaba nada que tuviera que ver conmigo.
—No me cambies el tema. —advertí. —¿Cuándo? Y no me hagas volver a preguntartelo, Alessandro.
—Ocho meses despues de tu supuesta muerte.
Me rio forzosamente pero desaparece ante una rabia que ni siquiera porque esta dentro de mi cuando ni siquiera tengo recuerdos de lo que viví con él. Empuño mis manos como si de esa forma pudiera contener mi rabia y coraje.
—Vaya forma de terminar un duelo —escupo con veneno. —Cogiendote a una de mis hermanas, ¿Cuántas eh? ¿dos o tres tal vez? ¿o serán cinco o veinte veces?
—Sé que no puedo justificar lo que pasó.
—Claro que no. —dije de inmediato haciendolo callar. Paso a su lado empujandolo —Necesito aire fresco.
Llegue hasta una biblioteca casi abandonada. Hay algo de polvo pero se encontraba abierta como si alguien fuese a limpiarla. Curiosa, tomo uno pero estornudo por el polvo que hay sobre el libro.
Lo dejo caer y sacudo mis manos con una mueca de asco. Odio el polvo.
—¿Qué haces aquí? —giro sobre mis talones. Tiene una mirada oscura —Ven no deberias de estar aqui —mueceve su cabeza llamandome en una orden.
—¿Acaso no puedo estar en donde yo quiera? —cogeo al caminar y me siento sobre una silla a un cubierta de sabanas con polvo. —Me quedaré aquí, asi podré estar lejos de... ciertas personas que no quiero mencionar.
—Ay pero que terca eres.
A grandes pasos se aproxima y sin darme tiempo de reaccionar se inclina hacia a mi, uno de sus brazos envuelve mis piernas, me toma del brazo izquierdo arrancandome un grito casi ahogado por cargarme sobre su derecho.
—¡¡Sueltame!! ¡¡Bajame desgraciado!!...
Su respuesta hizo que la sangre se estancaran en las mejillas y el calor se subiera a mi cara por completo cuando estallo no una, ni dos, si no tres veces sobre mi trasero frente a la servidumbre y escoltas que lo llamaron.
Mis labios tiemblan, quiero ahorcarlo, ja, ahora si que quiero pero de la nada soy arrojada bruscamente sobre una cama.
—Ahora, si. Hay que hablar.
—¡J–Jodete! —grito ante la diversion que hay en su rostro.
ESTÁS LEYENDO
Perversión
RomanceTraicionada por su propia familia por amar a quien no debía, huye con el corazón roto... solo para caer en una trampa mortal. Secuestrada por error y encerrada en un lugar desconocido, su única salida parece ser una puerta de hierro que oculta un se...
