«¡Maldita sea! ¿Y ahora que hago?»
—¿Mamá?
Me sobresalto cuando veo que la puerta se abre y Ezra entra, me cubro con las sabanas para que no me vea desnuda. Observa al degenerado que duerme como un bebe a mi lado, por suerte solo tiene el torso desnudo, lo demás esta cubierto con las sabanas que ahora debo limpiar.
—¡Si! —celebra Ezra —Sabia que perdonarías a papá.
¿Perdonarlos?, pero si este degenerado me obligó a decir si a todo. «Aunque... no es que yo me haya opuesto»
—Ezra, ¿y los demás?.
—Mmm... siguen durmiendo todavía.
«Que extraño»
—Hijo. ¿Por qué no vas a jugar afuera?
—Estaba por irme con mi primo, solo quise asegurarme de que si ya perdonaste a papá.
Ezra se fue corriendo. Escucho una leve risita burlona, al voltear lo veo con su mano apoyado sobre cabeza observando con diversión. Lo fulmino con la mirada y le doy la espalda.
—¿Enserio quieres darme ese lindo trasero para repetirlo nuevamente? —el recuerdo de anoche aparece en mi cabeza, él... sujeta mi cabello y mis manos... follándome como si fuera a partirme en dos y lo que es peor, no sé si fue el paraíso o el infierno porque apenas terminaba no pasaba ni cinco minutos cuando estábamos repitiendo una y otra y otra vez. —Mmm... no sabía que eras tan golosa mi ángel. —Abro los ojos cuando siento su pene erecto restregándose en mi culo —Por mi no hay problema.
Salgo de la cama pero termino cayendo acostada sobre el suelo. «Mierda, no. Vamos piernas no me fallen ahora» Me arrastro como puedo hasta el baño, mis piernas tiemblan al ponerme de pie. Miro hacia el suelo estupefacta sin creer que una desenfrenada tarde y noche de sexo me haya dejado destrozada, ni siquiera los agobiantes y tortuosos entrenamientos me dejaron así.
—¿Estas bien? —gritó. Enfurecida escucho que se contiene por no reírse —Necesito bañarme Mila.
—¡Pues lárgate a otro baño idiota!
Lo escucho carcajearse. Suspiro frustrada y de mal humor porque me va tomar un tiempo recuperarme.
Acomodo el cojín sobre la silla, me siento sobre el y respiro con alivio. La criada sirve el desayuno, al poco tiempo aparece el coronel y luego su hermana y Liam, ellos parecen mas unidos que nunca.
«Mierda. Me duele el culo»
—¿Y mamá? —pregunto al ver que su puesto esta vacio.
—Bueno...
La presencia de Magnus hace que Liam guarde silencio momentáneamente. Esta recién bañado, lo que es peor, huele condenadamente delicioso y todos se dieron cuenta de ello porque voltearon a verlo hasta que se sentó a mi lado pero yo arrastro la silla para alejarme de él hasta que fui detenida cuando sostiene el costado de la silla arrastrándome nuevamente a donde estaba.
—¿Decias? —pido que continue e ignore lo que acaba de pasar.
—Nuestras madres terminaron durmiendo con los niños en la casa de las criadas porque ciertos salvajes no dejaban de gemir y hacer ruidos extraños mientras estaban teniendo sexo. —resumió el coronel para después dar un bocado al desayuno haciendo que mi cara se sintiera caliente. —Y Tal parece que eso contagió a cierta pareja porque cuando salí a respirar aire afuera me los encontré follando a la orilla del lago.
Liam carraspea su garganta y su hermana lo ignora diciéndole que es su problema ya que después de todo es su prometido y que pronto se convertirá en su esposa. Maldigo por dentro. Y comienzo a comer pensando en como disculparme con mamá por eso. Pero no sé porque pero no puedo dejar de sentir las miradas recriminatorias de todos, sobre todo la del coronel
ESTÁS LEYENDO
Perversión
RomansaTraicionada por su propia familia por amar a quien no debía, huye con el corazón roto... solo para caer en una trampa mortal. Secuestrada por error y encerrada en un lugar desconocido, su única salida parece ser una puerta de hierro que oculta un se...
