Historia

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Estábamos a solo horas de la boda y en todo este tiempo ha sido un jodido tormento para mi por culpa de mi "Querida suegra". En toda la semana se la vivido torturándome, queriéndome agarrar de su criada, ja. Pero conmigo se ha equivocado y claro, Magnus siempre me prefiere a mí y eso le ha dolido mas de lo que pensaba.

Pero... extrañamente, el día de ahora se desapareció, según dijeron las criadas, salió a tempranas horas de la mañana y bueno, fue un alivio saberlo porque no tendría que quebrarme la cabeza pensando en esquivarla todo el tiempo.

Conforme ha pasado los días, Magnus me explicó cada detalle después de los cincos años que pasaron. Me buscó pero siempre lo evitaba y llegar a la central donde me refugia la mayor parte del tiempo no era algo que quería a menos que fuera como ultimo recurso si no lograba llegar a mi por medio de Ezra, pero para su "suerte" logró rastrearme y saber que llegaría ese día de visita a casa de mamá.

—¿Hija? —dos golpes me sobresaltan. Es mi madre. —¿Todo bien?

—Si. —tomo su mano cuando se sienta a mi lado mientras observo como todo esta listo para el día de mañana, lo único que falta son las flores. —Si que lo esta. —murmuro para mi misma perdiéndome en los recuerdos de mi primera boda cuando el era Alessandro.

—Mmmju. —eleva una ceja incrédula —Soy tu madre, sabes que no puedes engañarme.

Suspiro.

—Es que... mi primera boda.... Crei que seria la única. Que seria mágica... perfecta, creía que seria del mismo nivel que la de Beatriz, pero... —trago duro al recordar que la consumación de ese jodido matrimonio fue con un cadáver debajo de mi. —Ni siquiera estuvo cerca de serlo... ahora... voy a casarme, de nuevo con el mismo hombre y ... tengo miedo.

Mi pecho se oprime con dolor. No quiero casarme y que algo así se vuelva a repetir, tengo miedo de que algo salga mal, tengo miedo de todo. Es como si las bodas fueran una sentencia de muerte para mi.

—Sé que lo dices por lo que pasó contigo y Magnus y esa chica. —abro los ojos como platos. «¿Lo sabe? ¿Cómo?» —Él me lo dijo todo. —agrega como si hubiese leído mi mente. —Hace dos noches. Vino a mi habitación a eso de las 11 pm. Su estado sin duda era algo deplorable, crei que era porque habían discutido o porque habías cancelado la boda. Me mostró sus manos sin sus guantes, estaban destruidas por el fuego y me habló de lo que pasó esa tarde en ese habitación donde tenia esa chica. La razón por la que se torturó hasta destruir sus manos. —bajo mi cabeza, veo mis manos, tiemblan de pánico, no puedo olvidar esa tarde aunque quise hacerlo. No puedo. —Él sigue lamentando esa tarde, y esta vez, teme que lo abandones en el altar.

Suelto una pequeña sonrisa porque en realidad soy yo la que piensa que me va abandonar en el altar al darse cuenta que no soy como las otras mujeres que acostumbra a ver junto a sus "socios"

—Solo te dire lo que dije a él. Ambos son adultos. —toma mi mejilla haciéndome verla a los ojos. —Tú ya no eres mi niña cariño. Eres madre y mañana, serás su esposa si así lo deseas. —apoya su mano en mi corazón. —Al igual que tú, Beatriz tenia miedo, no sabia si su decisión era la correcta. Temia que su amor por Damián fuera erroneo, que estuviera cometiendo un error por todo lo que le hizo. —recuerdo que mi hermana mayor le contó lo que pasó entre ella y Damián a mi madre y a Cristal, en ese entonces yo escuché detrás de la puerta porque según ellas es algo que no comprendería, claro que en ese entonces no lo entendía hasta ahora. —El perdón, es algo que no cualquiera otorga, el perdón es incluso la clave para morir en paz, la clave para que un amor perdure. Si tú amor es mas grande que el resentimiento por lo que te hizo, entonces, podrás perdonar lo que pasó en el pasado.

—Pero es que... no puedo olvidarlo.

—Es mejor vivir con una cicatriz que seguir desangrándose por una herida que no quieres cerrar, ¿no crees?.

PerversiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora