«Eres hermosa, y solo mía»
Alessandro, no... Magnus. Si, ese es el verdadero nombre del hombre que me hizo vivir un infierno, pero pese a todo eso logró enamorarme haciéndome olvidar mi amor por Liam, el mismo que armó todo un plan para deshacerse de mí y así después reemplazarme como si fuera nada.
No he comido nada, y me he contenido para no llorar porque no lo merece, ¿Por qué habría de llorar por alguien que desconozco?.
Suelto una risita irónica porque al final sus planes se vieron frustrados porque mis ojos son únicos, solo mi sangre posee ojos como estos. Me engañó, todo este tiempo me ha engañado en mi cara, me creía tan estúpida y fácil de manejar que nunca creyó que fuera capaz de descubrir... esto.
—¿Esta bien señorita? —mis ojos observan al hombre que salvé. No siento nada al verlo, bueno, si siento una cosa por él, pena.
—Mi señora —mi criada toca la puerta dos veces. —El señor Marcelo esta aquí.
Abro la puerta y ambos entran. Marcelo me saluda como lo hace con mi hermana, al final no es tan desagradable después de todo.
—Cariño, cuando vi las camionetas, juro que me espanté, casi me hago pis encima cuando esos trogloditas me metieron a la camioneta a la fuerza.
—Perdón. —ladeo una sonrisa apagada —Es la costumbre de ellos.
Mueve sus labios de forma exagerada.
—¿Y bien, para que es buena esta diva fantástica?
—Necesito que me ayudes a cortarle el cabello. ¿podras?.
—Pues claro mi reina... —mueve su mano viéndolo de pies a cabeza. —Por cierto... —se me acerca al oído —¿Quién es esta pobre alma? —lo repara de pies a cabeza —Ay mi vida, si querías hacer caridad hubieras hecho...
—Es Alessandro. —farfullo dejándolo en silencio y pálido. —Estoy jugando.
Se ríe nervioso.
—Ay mi reina, casi me voy con san pedro con ese chiste, —Agita su mano nervioso —Muy bien empecemos.
Al cabo de una hora, Marcelo había terminado, tragué grueso cuando lo vi porque no había duda de que era como verlo a él pero más delgado y descuidado aunque en estos tres días ha comido como si se le fuera a terminar la vida en un segundo.
Todos se quedaron perplejos, mucho mas que yo cuando lo vieron y claramente es por el parecido. Sentí un leve mareo que alertó a mi criada y me sostuvo antes de caer.
—Mi señora, se lo dije, debe comer algo.
—Estoy bien. —me repongo. —Con esto debe ser suficiente no Marcelo.
—Un placer mi vida. Cuando quieras llámame y vengo corriendo enseguida. Mira que también soy una buena cómplice por si necesitas algo.
—No quiero involucrarte más. —tomo su mano y le entrego una carta. —Dásela a mi madre. Por favor.
—Querida Mila... ¿pasa algo? Mi vida no me asustes por favor.
—Hasta pronto tuti.
—Mila. —sus ojos notan mi miedo, mi dolor porque me abraza con fuerza —Cuidate mucho.
—Vete por un tiempo con tu familia del país.
—Claro. —le da un último vistazo al delgado hombre. —Ahora esta bella mariposa se va volando.
Al quedarme a solas con mi criada y con él siento como cada vez se acerca el momento. No quiero, no quiero hacerlo, mi corazón me sangra al pensar que debo hacerlo por el bien de mi hijo, pero siento que quiero arrancarme el alma para no sufrir por esta decisión al romper mi promesa.
—Mi señora.
—Necesito que te vayas. —le dije a ella viéndola a los ojos. —Vete de esta casa.
Ella palidece.
—Mi señora... ¿acaso hice algo mal?.
—Al contrario. Desde que llegué aquí, has sido la única que fue sincera y amable conmigo, me importas mucho, es por eso que quiero que te vayas junto a mi hijo y su niñera, se Irán con mi madre, ya le envié instrucciones. Estarán a salvo.
—¿Qué hay de la señorita Mara?
—Ella le ha jurado lealtad a Magnus. Lo protegerá con su vida y es un obstáculo para lo que viene.
—Entonces este hombre si es...
—Te encargo la seguridad de mi hijo. —la abrazo brevemente. —Vete ya.
Ella duda pero obedece.
—Esto no tiene que terminar así. —habla a mis espaldas.
—Debe ser así. Debe morir de lo contrario, vendrá por ti, por mí, por mi hijo. Como madre, no dejaré que mi hijo crezca con un padre así.
—Entonces déjame ser yo quien lo haga.
«Ahora mi vida es tuya»
—No. Yo soy suya y él es mío. Su vida me pertenece así que seré yo quien lo haga.
—¡Sueltame,... te lo ordeno!.
Ezra entró corriendo y llorando. Su abrazo me toma por sorpresa y me paralizo cuando me llama mamá.
—Lo siento señora, no pude detenerlo, él escucho cuando le dije a su nana que era orden de su madre y yo...
—Esta bien. —lo cargo en mis brazos, sus ojos llenos de lagrimas me miran con suplica partiéndome el alma en pedazos porque al final todo esto esta pasando porque elegí a un mal padre para él. —No llores.
—Es que.... Ella dijo que eres mi mamá... yo no quiero irme... no quiero.
Lo arrullo en mis brazos sin poder contener mis lágrimas, beso su frente al verlo sufrir por mi culpa.
—Solo será por un tiempo, —limpio mis lágrimas y las suyas. —Yo nunca te pondría en peligro. —acaricio su mejilla —Eres lo único importante para mí y por eso te envío con la abuela hasta que yo vaya por ti, pero, solo cuando estes a salvo. Así que sé un buen niño y deja que te proteja.
Beso su mejilla con ternura, detallo su rostro detenidamente guardando en mis recuerdos su bello rostro.
—Te amo hijo.
Se aleja de mi desconsolado por no complacerlo como quiere, se aferra a su nana ocultándose en su hombro al llorar. Mi alma se desmorona al ver que sigue viéndome desde la ventana del auto, apoya su pequeña mano en la ventana haciéndome hacer lo mismo.
—Es increíble que un monstruo como él haya sido capaz de engendrar a un niño tan... puro e inocente como él. Incluso cualquiera podría decir que en verdad es mi hijo.
—Cuando él vuelva, me encargaré de esto, mientras tanto, debes mantenerte lejos de aquí. Puedes quedarte en un apartamento que te mantendrá a salvo. Cuando él ya no esté podrás volver y tomar tu vida como el señor empresario multimillonario D'Angelo.
El partió por la noche en donde no le faltaría nada y estaría a salvo. Yo me quedé sola en la casa en donde solo había peones al servicio de Alessandro, el impostor. No quería creer que en verdad esto era real, pero la ira que vi aquel día en nuestra boda, creí que era porque la boda fue real, pero me equivoqué. Esa ira era porque sus planes se vinieron abajo. Yo era un obstáculo a lo que sea hubiese planeado para conseguir lo que quería, el trato que le di al cambiar quiso matarme para facilitar su vida con una copia barata mía. Una copia que mató para que no fuera a decirme nada de lo que planeaba.
Si fuera una mentira, él no sabría de esa chica, si aquel día no hubiese encontrado a esa chica, ahora mismo estaría ordenando la ejecución de ese hombre al que le arrebataron su vida por completo.
Al pasar los días al fin tuve noticias de Alessandro, él volvería a casa en un par de horas.
ESTÁS LEYENDO
Perversión
RomanceTraicionada por su propia familia por amar a quien no debía, huye con el corazón roto... solo para caer en una trampa mortal. Secuestrada por error y encerrada en un lugar desconocido, su única salida parece ser una puerta de hierro que oculta un se...
