MILA
—Es hora de volver a casa mi bella mariposa.
Me despierto de golpe sentandome sobre mi lugar, alerta y a la defensiva. Mis ojos lo ubican sentado en una silla mientras lee algo, es un folder, como un expediente. No bajo la guardia esperando que me ataque por sorpresa.
—Ah, ya estas despierta. —es el mismo tipo de antes al que le patee las bolas. —Buenos dias mi vida.
Frunzo el ceño furiosa porque nuevamente me llama asi, mi amor como si fueramos algo. Estupido. No sabe con quien se ha metido.
—Marcela Guerrero. —tira el folder sobre la mesita que tiene al lado. —Que nombre mas feo. —arruga su rostro con disgusto. —Prefiero Mila. Es tierno, dulce... calido. —se pone de pie. Retrocedo y lo veo detenerse como si supiera lo que haré —Tranquila, no vayas a matarme quebrandome el cuello.
—¿Qué quieres conmigo?
Odio su sonrisa casi falsa porque desde que lo conocí, es lo primero que ves en él, una amplia e inquebrantable sonrisa como si hubiese sido grabada en su rostro como una cicatriz de locura. Mi instinto me grita que él no es quien parecer ser, un hombre pulcro, de buena familia como si fuera un angel caido del cielo. No,... él parece ser otra cosa.
Sus ojos... esa mirada es como una mascara retorcida como si fueran dos poso vacios los que me miran ahora mismo, como si no hubiese humanidad en él.
—Asi que es cierto entonces. —acaricia su menton sin dejar de observarme —Un agente de la division de los lobos, entrenados con un solo objetivo, matar a su objetivo. Mmm... seria lindo ver a mi esposa en acción.
—Quien quiera que sea tu esposa debe ser una desafortunada. —suelta una risotada ahogada. —¿Qué quieres de mi?.
La puerta se abre y una mujer pelirroja entra.
—Oye idiota, ni se te ocurra decirle algo... —sus ojos se clavan sobre mi —Estas despierta.
Recuerdo un rostro junto a ella.
—¿Dónde esta? —pregunto y parece comprender.
—Ah, ella. Anda por ahí, en alguna parte de la casa.
—Mientes. —afirmo.
Un celular suena.
—Es mamá. —toma la llamada —Ni se te ocurra hacerle algo. —advierte ella antes de salir. —Si mamá...
—Oh, pero mira nada mas quien va ahí...
El instante en que se inclinó, supe que era mi oportunidad. No hubo tiempo para pensar, solo actuar. Mi cuerpo se movió por instinto, con precisión calculada, como si la muerte misma guiara mis movimientos.
Levanté las piernas con un chasquido feroz, enredándolas alrededor de su cuello antes de que pudiera reaccionar. Sus manos volaron hacia mi agarre, pero ya era tarde. Apreté con toda mi fuerza, sintiendo cómo su respiración se volvía errática, cómo su cuerpo se sacudía en una desesperada lucha por liberarse.
Podía escuchar el latido frenético de su corazón, el sonido hueco de su garganta intentando tragar aire que nunca llegaría. Sus dedos arañaban mi piel, sus músculos se tensaban, pero yo no aflojé. No había compasión en mí, solo la determinación de terminar lo que él había empezado.
Lo vi retorcerse, patalear, su rostro pasando del rojo al púrpura en cuestión de segundos. La adrenalina ardía en mi sangre, un rugido sordo en mis oídos mientras lo mantenía atrapado en mi llave mortal.
Sus movimientos se hicieron más débiles hasta que alguien me tomó del cuello usando sus brazos cortandome la respiración. Mis piernas lo liberaron y al hacerlo el rueda por el suelo hasta alejarse lo sufciente de mi. Comienza a toser, respira con dificultad, intentarlo es como si se ahogara, y yo termino igual que él, cansada, buscando aire de todas partes para respirar mejor.
Sus ojos azul glacial estan clavados sobre mi mirandome con una rabia gelida y mortal, son un par pozos vacios donde la humanidad dejó de existir hace mucho tiempo, si ahí entendi que esa es su verdadera cara, su verdadero ser.
—¿Acaso no te advertí que no te le acercaras tanto porque lo aprovecharia para matarte antes de escucharte?
Esa voz... mis ojos la ubican a mis espaldas. Mara torres, la agente prodigio de la division fantasma que subió de rango en poco tiempo. Ella... no, es imposible que ella esté con este tipejo.
—No te creia. Pero ahora supongo que debo estar alerta. —una retorcida sonrisa adorna su rostro, es aguda y desquiciada causandome un sentimiento de miedo y se da cuenta de ello. —Supongo que tendre que soportarlo un poco más.
Sale de la habitación masajeando su cuello. Se pierde de mi vista dejandome a solas con ella. La traidora. Eleva ambas cejas soltando un suspiro de cansancio.
—Traidora. —ella me mira fijamente, suelta una pequeña sonrisa. —Eres una traidora,.—ladeo una sonrisa —Sabia que tu éxito no venia de solo esfuerzos.
—Cuida lo que dices. —advierte con calma. —O olvidaré mi trato con el rubio y te daré un pasaje directo al hospital.
—Intentalo y veremos quien es la que termina en el hospital.
Entrecierra sus ojos un poco elevando la comisura derecha de sus labios en una sonrisa extraña, si... es extraña porque no logro saber si es de ironia, de burla o algo más.
—Ahora entiendo porque se volvió loco en el hotel. Ambos estan locos, tal para cual. Si, definitivamente lo son.
Enarco una ceja confundida.
—Sabes que puedo delatarte, claro, al menos que tengas buenas razones para ayudar a un tipejo como él.
Ella me ignora, se asoma por la ventana y sonrie, una sonrisa calida pero llena de tristeza. Me acerco a ella para ver que es lo que tiene su atención. Es él, el rubio, tiene a un niño rubio en sus brazos, lo mima, lo contempla con amor. Su sonrisa hacia ese pequeño es calida, sincera, dulce.
—Tiene una familia —murmuro —¿Por eso me detuviste?.
—Si la tiene. Y no, no te detuve por eso. —me mira a mi. —Puede que seas buena como un agente, pero, eres demasiado tonta.
Unos pasos vienen hacia aca, el niño que vi por la ventana entra y al ver a la agente la llama mamá dejandome desconcertada. Ella lo recibe con los brazos abiertos y llena su cara de besos.
—No sabes lo mucho que te extrañé mamí. —sus pequeños brazos se aferran a su cuello —Sabes mami, cuando no estabas mi tia me salvo porque una mujer mala quiso darme comida mala. Mi tia dice que mi papá la esta castigando.
Un nudo se forma en mi garganta al escuchar su conversación. ¿enserio los niños de ahora son tan listos?
—Me alegra saber que si esta cumpliendo lo que prometió. —lo besa una vez más —¿Dónde esta papá ahora?
—Mmm.. —inclina su cabeza a un lado —Ah, si, se fue a buscar una pomada, dice que se golpeó el cuello —me tenso sobre mi lugar. —Dijo que me llevaria a comer hoy.
—Me alegro mucho mi amor.
Mis labios estan sellados, ni siquiera puedo procesarlo, mi voz no fluye, ella es su esposa y tienen un hijo. El pequeño sale corriendo cuando escucha que alguien lo llama. Mis ojos la ven fijamente sin comprenderlo.
—¿Eres... su esposa?
Me mira brevemente.
—Si.
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Perversión
RomanceTraicionada por su propia familia por amar a quien no debía, huye con el corazón roto... solo para caer en una trampa mortal. Secuestrada por error y encerrada en un lugar desconocido, su única salida parece ser una puerta de hierro que oculta un se...
