Ruinas

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Durante... todo este tiempo, me ha mantenido ausente de mi realidad, callada y sumergida en mis pensamientos. Pasaban los días, y pronto, Liam se iría con su prometida.

En cuanto a mi,... tengo un sin fín de preguntas en mi cabeza pero la principal: ¿Dónde diablos está?. No lo he visto y mi hijo me dice que pronto volverá para llevarnos con él y eso me pone nerviosa.

«Dicen que cada mujer es el reflejo de su pareja. Y yo, soy el reflejo de lo que Magnus es y lo digo así porque fue el ultimo hombre que me tocó y que aún mi alma y mi piel reconoce con solo sentir su presencia»

Mi cara arde al recordarlo, me froto la cien de mi frente preguntando ¿porque carajos dije eso?. Prácticamente me declaré que sigo siendo su mujer y es algo que no considero aun, menos porque no se ha disculpado y aclarado sus jodidas mentiras.

—Hija. —volteo para ver a mi madre sobre mi derecho. —¿Enserio piensas odiarme toda tu vida por esto?.

¿Odiarla?. ¿Cómo podría odiar a mi propia madre? Jamás podría hacerlo... solo es... decepción lo que siento. Siempre supo que seguía vivo. Que frecuentaba esta casa, que visitaba a Ezra....

«No me importa ese mocoso»

Ladeo una sonrisa, una de alivio al saber que eso fue una mentira que ingenuamente creí por el miedo de lo que pasaría entre nosotros después de confrontarlo. Su mirada paternal fue lo que me dejo tan pensativa, bueno, en realidad son todas sus acciones.

Mi madre se acerca, observa lo que veo fijamente desde la ventana de mi habitación. Mi hijo, mi razón de llegar lejos para que su futuro sea prometedor y tranquilo. El juega con su primo, el hijo de Liam. El hombre que una vez creí que yo amaba. Este se da cuenta que estoy viéndolos y agita su mano saludándome.

—Aquella noche... —se detiene insegura de lo que dirá —Nunca me disculpé por haber sido tan cruel contigo Mila. —Jamas me puse en tu lugar para entender que te sentías tan sola que terminaste cediendo al afecto que Liam sentía por ti.

Si... supongo que eso fue lo que pasó y todo eso cambió en esa misma noche que se descubrió todo. Terminé secuestrada sabrá Dios por quien porque según Damián, el se encontraba con mi hermana mayor en el banquete para despedir a los invitados y quien sea que haya sido el que me vendió haciéndose pasar por él logró esconderse muy bien porque hasta ahora, nadie sabe quién fue.

El asunto es... que esa noche horrible, fue en la que yo lo encontré. La noche en la que nos conocimos. Jamás la olvido. Me rio sin querer porque fue algo extraño en realidad todo lo sucedido.

—¿Mila? —pregunta mamá confundida.

—Recuerdas que, cuando éramos niñas, siempre rezaba que me enviara un ángel que me cuidara y nos amara. —la miro de reojo notando su curiosidad. Mi cuerpo se tensa al ver nuevamente hacia mi hijo, volvió, es Magnus. —Irónicamente si lo tengo, pero no es ese ángel que esperaba, quería un ángel que me sacara de mi infierno... pero en cambio, tengo a uno que me mostró que no es... tan malo vivir en el infierno después de todo.

—Lamento no haberlo dicho antes. —se disculpa tomando mi mano —Pero si te lo decía podrías haber cometido una locura. Mira cariño... si puede que sea muy, muy... extraño y poco mal de la cabeza, pero, es un hombre que sabe lo que hace, que sabe lo que quiere. No apruebo lo que es, jamás y aunque me duela decirlo... pero sé que con él, vivirás tranquila.

—Lo dudo. —cuestiono.

—Tambien yo. —se rie. —sostiene mis manos —Pero, ahora, ya no eres esa niña que busca atención y aprobación. Eres madre, y sé que pronto su esposa y sé que vas a defender lo que es tuyo como una leona. —me sorprendo de las palabras de mamá —Aunque quisera morir tranquila sabiendo que tu hermana Cristal también encontró a alguien que la valore así como él te valora a ti o como Damián ama a Beatriz.

PerversiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora