12 MESES DESPUES
MAGNUS
Los primeros meses fueron las más fastidiosos para mi. la recuperación fue demasiado lento. Pero al fin estoy totalmente recuperado. En el primer mes ya podía caminar y comer por mi mismo aunque siempre estaba fatigado cuando me sobresforzaba.
En el segundo a tercer mes comencé a entrenar mi cuerpo pero no en exceso porque aun seguía la fatiga hasta que logré estabilizarme gracias a los medicamentos que no eran tan fuertes como los primeros para el dolor.
Y fue hasta en el sexto mes cuando estaba totalmente recuperado... me enteré de la muerta de la madre de Mila. Ella me había engaño todo este tiempo porque no sabia ni como decírmelo sin que le doliera y lo supe porque Ezra lo dije con tanta indiferencia como si no fuera importante.
«¿Cuándo volverá la abuela hijo?»
«La abuela esta muerta papá»
La frialdad de sus palabras me dejó pensante, ciertamente es mi hijo pero no quiero que crezca como yo lo hice. Eso fue hace tres días después de ella diera a luz. El problema es que Mila esta extraña, lo conozco lo suficiente y desde ese día, ella ha cambiado, no es la misma de antes.
Siempre esta a la defensiva como si en cualquier momento la fuesen a atacar. Eso me llena de impotencia, de rabia y odio porque yo soy el hombre, soy el líder, el pilar de todo y que mi esposa no se sienta segura conmigo me llena de impotencia porque no se como hablarlo con ella para que me diga que debo hacer para que pueda sentirse segura conmigo, yo estoy a su lado, nunca permitirá que le pase algo a ella y mucho menos a nuestros hijos, Ezra y Eliana.
Ella y mis hijos son mi prioridad ante todo.
Me duele la muerte de su madre porque le tenia cariño. Incluso como si fuera mi propia madre, pero es lo único que supe, que murió el día de nuestra boda. Nadie me dijo nada de como murió porque ordenó nunca mencionarla en esta casa.
—Su hija esta lista señor Morellacchi —giro sobre mis talones. sonrío de felicidad al ver a mis mujeres juntas. Ambas se acercan a mi, beso la frente de mi esposa y luego la de mi pequeña hija. —Que beso tan reconfortante señor —la beso en los labios calidamente. Aunque ella finja sé perfectamente que algo cambió en ella pero no me lo quiere decir.
—¿Qué habré hecho para ser bendecido con dos hermosas mujeres? —cargo a mi hijo y ella me sonríe como si supiera que hablo de ella. Había heredado mis ojos pero el cabello y piel de su madre. —Eliaanaa. —mimarla me llena por completo. —La princesa de papá.
—Amor. —con solo llamarme así ella tiene mi atención. —Hubo un problema en casa de Bea y quiero saber si esta bien.
—Eres mi esposa, puedes hacer lo que quieras, no necesitas mi permiso Mila.
Baja su cabeza al volver a verme noto el rubor en sus mejillas.
—Me encanta oír cuando me dices mi esposa.
—Y a mi verte ruborizada. —la beso castamente. —Y ¿Cuándo partimos?
—Hoy. Volveríamos en una semana.
—¿Hoy? —ella asiente. —Lo siento. No podré acompañarlos, debo viajar por la noche a Japón.
—¿Es obligatorio?
—El tiempo inactivo me hizo una acumulación de trabajo enorme. —mueve sus labios haciéndome sentir mal por decepcionarla. —Pero prometo alcanzarlos en cuanto termine.
—Excelente. Entonces ordenaré que empaquen las cosas de los niños.
Viajaríamos en diferentes direcciones, pero ella lo haría después así que habrá tiempo para que me acompañara hasta el jet. Una despedida corta, pero fue extraña porque sentí como si fuera un Adios.
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Perversión
RomanceTraicionada por su propia familia por amar a quien no debía, huye con el corazón roto... solo para caer en una trampa mortal. Secuestrada por error y encerrada en un lugar desconocido, su única salida parece ser una puerta de hierro que oculta un se...
