Su voz rompe el aire, cortante como un cuchillo.
—¿Mila?
El sonido de mi nombre en sus labios me golpea como un latigo. Mi cuerpo racciona instintivamente, queriendo correr muy lejos de aquí, pero mis pies estan anclados al suelo. Bajo la mirada hacia mi vestido rojo y al igual que todos los demas entiendo de inmediato el mensaje que proyecta.
"Una mujer que lleva un vestido rojo a una boda tiene o tuvo una relacion intima con el novio"
Las palabras de mi madre resuenan en mi cabeza. Decia que era un simbolo de haber tenido algo que ver con el novio, una declaración silenciosa de escándalo.
Levanto mi vista y noto todas las miradas sobre mi, juzgandome, diseccionandome. La vergüenza y el panico se mezclan en un torrente que me quema por dentro.
Alessandro parece notar mi desconcierto porque sus dedos se clavan en mis caderas, reclamandome como si fuera su posesión. Inclina su rostro hasta que su aliento tibio acaricia mi oido.
—Portate bien. —susurra, su tono es afilado como un cuchillo —Si haces un solo movimiento fuera de lugar, te encerraré en una celda fria, desnuda y completamente sola por el resto de tu miserable vida.
Mis ojos se encuentran con los suyos, frios como el hielo, pero llenos de una intensidad amenazante.
—¿No lo harias?
—¿Quieres probarme? —su sonrisa ladeada y sus ojos me retan a desafiarlo. Su agarre en mis caderas se intensifican mientras continúa. —.¿De verdad me crees tan estupido como para venir aquí sin seguridad?
Me quedo muda. Lo conozco lo suficiente como para saber que no es un hombre que no hace amenazas vacias. Su mirada viaja a la sala, y con un gesto impercetible señala varios hombres entre la multitud. Mi corazon se hunde; no esta mintiendo.
—Una sola orden mia, y todos en esta sala se mueren. —susurra con voz venenosa, su mano descansa casualmente sobre mi muslo en una caricia que podria ser de dos amantes, como si no acabara de amenazarme con una masacre.
Mi respiración se acelera. Él lo sabe. Lo disfruta.
Levanto la vista y mi mirada se cruza con la de Liam. El dolor en sus ojos es inconfundible, una mezcla de rabia y traicion que corta mas profundo que cualquier arma blanca filosa. Pero no puede ser peor que lo que siento yo. estoy atrapada en una jaula invisible, secuestrada en compañía de un hombre que todos ven como mi pareja, mientras el amor que alguna vez pensé que seria eterno se encuentra en el altar, con otra mujer a su lado.
—Si eres una buena chica —Alessandro interrumpe mis pensamientos. —Podrias unirte con ellos mas tarde.
Me toma la mano, plantando un beso sobre mis nudillos antes de rozar mis labios con un casto beso que solo hace que mi estomago se retuerza.
—¿Lo harás?
—No tengo de otra, ¿no?.
—Liam.
Ambos giramos hacia la voz de la novia, que intenta llamar la atención de su ahora esposo. Pero sus ojos no se apartan de mi y Alessandro. Su furia es evidente, incluso mientras su nueva esposa le suplica que no cause una escena.
—Acepto.
La palabra retumba en la sala antes de que el sacerdote termine la pregunta. El aire se siente pesado, cargado de una tensión insoportable mientras el sacerdote declara a la pareja como marido y mujer.
Los aplausos llenan el salon, pero no los nuestros, Liam y yo seguimos mirandonos, cada uno sosteniendo un peso imposible en nuestros pechos. Él eligió. Se casó. Y yo... estoy aquí, secuestrada por un hombre que disfruta ver como me desmorono.
Los invitados comienzan a retirarse hacia a otro salon para la recepcion, pero mi familia no se mueve. Sus miradas estan clavadas en mi, examinandome, juzgandome. El sudor frio corre por mi espalda mientras siento la presión de Alessandro a mi lado.
—Portate bien, Mila. —su voz es baja, pero cargada de amenaza. Su sonrisa ladeada, falsa y manipuladora, me recuerda las consecuencias de cualquier error.
Finalmente me levanto y camino hacia a ellos con Alessandro a mi lado, cada paso pesando como una sentencia. Mi hermana Beatriz se acerca, y justo cuando su mano se levanta para abofetearme, Alessandro la detiene.
—Lo siento, pero no puedo permitir que dañes su hermoso rostro.
Su tono burlón, y su sonrisa ladeada hace que Beatriz retroceda con furia.
—¿Qué esta pasando aquí, Mila? —pregunta mi madre con voz temblorosa mientras sus ojos viajan hacia Alessandro, escudriñandolo de pies a cabeza. —¿Quién es este hombre rubio?.
Mi garganta se cierra. Las palabras no salen, atrapadas por el miedo que me consume. Antes de que pueda responder, mi hermana Cristal se lanza con una pregunta que corta como un cuchillo.
—¿Dónde estuviste todo este tiempo? —me grita —¿Sabes lo preocupados que estabamos por ti tonta?
Quiero gritar, quiero explicarles todo, pero la mirada de Alessandro me detiene. Una oscura sonrisa se forma en sus labios y se que cualquier palabra equivocada me costará caro.
—¿Quién es ella? —pregunta la ahora esposa de Liam, su voz llena de confusion me molesta.
—Es hermana de mi madre. —responde con frialdad Liam.
Sus palabras son como una daga en mi corazón. Lo dice como si no significara nada, como si no fuera nada mas que una pariente politica o lejana. Si, asi de cortante y crueles fueron sus palabras para mi.
—Mama. —murmuro, girandome hacia a ella con los ojos llenos de lágrimas. Su rostro se suaviza al verme, pero su mirada esta llena de dolor. —Todo esta bien mamá. —mi voz tiembla mientras lucho por mantener la compostura.
—oh cariño. Me alegra verte bien. Hija, sé que fui muy dura contigo, pero por favor... vuelve a casa, perdoname.
Ella me abraza y mi corazón se rompe en mil pedazos. Quiero irme con ella pero sé que no puedo.
—No puedo —susurro mientras las lagrimas amenazan con desbordarse. Me alejo lentamente y tomo la mano de Alessandro, fingiendo con una sonrisa que estoy mas que bien. —Estoy con Alessandro ahora.
—¡¿Qué?! —grita Beatriz y Cristal al mismo tiempo, perdiendo el control.
Alessandro interviene antes de que mi madre pueda reaccionar, su voz llena de una falsa calidez que envuelve a todos en una mentira cuidadosamente tejida. Imposible de ver que sea una mentira.
—Es un placer conocerlos, señora. Ahora entiendo de donde viene la belleza de Mila. Me doy cuenta que todas las West son igualmente encantadoras.
Mis puños se cierran mientras él manipula la situación con facilidad, ganandose la confianza de mi madre y desarmando a mi familia con su encanto calculado.
—Esta bien. —mi madre toma mi mano derecha entre las suyas. —Estoy feliz por ti, cariño —dice mi madre tocando mi rostro con ternura —Sabia que entenderias.
Alessandro logró convencerlas de su fachada. Pero cuando mi madre y Cristal finalmente se alejan, la expresión de mi hermana me hizo entender que no esta del todo convencida.
Las puertas del salon se cierran con un eco ensordecedor y los seguros se giran. Me doy la vuelta, encontrandome con Beatriz y Damián apuntando con armas directamente hacia Alessandro.
El tiempo parece detenerse.
—Esto se acaba aquí. —gruñe Damián, su rostro es una mascara de furia contenida.
—¿De verdad crees que puedes detenerme? —responde Alessandro con una calma escalofriante, sus ojos azules brillan con una mezcla de desprecio y diversión. —¿Enserio lo crees Phoenix?
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Perversión
RomanceTraicionada por su propia familia por amar a quien no debía, huye con el corazón roto... solo para caer en una trampa mortal. Secuestrada por error y encerrada en un lugar desconocido, su única salida parece ser una puerta de hierro que oculta un se...
