Ella me lo contó todas las mentiras que Ezequiel le dijo sobre el niño y sobre mi. Dijo que es algo que jamas le perdonaria, engañarla por años con algo tan importante y lo que rebaso su rabia fue que la abandonara.
Él no volvió en la noche, eso estaba bien porque podia tener paz y pensar con calma todo. No tengo recuerdos de esa vida de la que habló la pelirroja, no la recuerdo a ella y nada de mi matrimonio.
Pasaron tres dias en los que él no habia vuelto y eso me dio tiempo de ver cosas que estaban guardadas por ahí.
Habian fotos, muchas fotos en un album tomadas con una camara instantanea, en cada foto habia escrito las fechas pero algo se cayó, un sobre blanco. Lo recojo y veo que son resultados de una clinica, saco el contenido y abro los ojos perpleja, soy yo, me tomé una foto acariciando mi vientre plano y sostengo dos zapatitos bordados de color blanco y en la otra mano sostengo la prueba .
Mi estomago se me revuelve de forma cruel, no puedo digerirlo y al ver l que escribí algo se rompió dentro de mi, mis ojos se nublan al leer la nota que escribí.
"Al principio solo queria huir y nunca volver a verte, pero, me mostraste una perte que nunca nadie conoció de ti y por ello he aprendido a amarte a tal punto que no puedo imaginar mi vida sin ti gruñon, amarte es de lo cual jamas voy a lamentarlo y espero que con esta sorpresa comprendas que ya no estas solo. Ahora somos dos personitas que te amaran hasta la muerte. Felicidades futuro papá".
Algo tibio se resbala por mi mejilla, lo toco y veo que son lagrimas. La puerta se abre y voz resuena pero se corta al verme sentada con la nota en mi mano, se me acerca y toma la foto abriendo los ojos con sorpresa.
—Yo... tengo que ir al baño.
Saltando para huir de ese momento me encierro en el baño con el corazon alterado como si fuera a detenerse en cualquier momento. Presa del miedo sin saber porque sigo pensando en las mismas palabras que escribí para él.
Abro la puerta con sumo cuidado de que no me escuche y lo veo. Esta sentado, sostiene la nota, pasa ambas manos por su rostro y me quedo petrificada al ver que... no puede ser, esta llorando, si. Lo esta.
Cierro la puerta nuevamente, me doy la vuelta y me dejo caer al suela, inclino mi cabeza viendo hacia el techo. Mi cabeza es un caos horrible, hay un pozo enorme, un abismo vacio donde solo hay oscuridad, ahí, donde deberian de estar esos recuerdos que me faltan, jamas, jamas habria pensado que estaba casada y que tenia un hijo. Jamas pensaria que estaba tan enamorada de alguien. La ultima vez que dormí con alguien fue con un cadete y compañero, unas cuantas copas de mas nos llevaron a terminar en sexo, pero eso fue todo para mi, ni siquiera lo disfruté, en cambio él, no dejó de buscarme pidiendo una oportunidad de mostrarme lo que es que te amen de una forma indescriptible donde solo yo seria su prioridad, pero lo rechacé al decir que eso no estaba en mis planes.
Ahora, estoy en una habitación con un rubio que es mi esposo y que espera algo de mi pero que no puedo darle a pesar de que acabo de confirmar lo que me dijo, estamos solos donde solo hay una puerta que nos separa.
Tomo valor y salgo cojeando. Sus ojos estan hinchados, desvia su cara ocultando sus lagrimas.
—Supongo que quieres estar sola. —estaba por irse pero algo me hizo impulsarme y tomarlo del brazo. —¿Necesitas algo?.
No encuentro las palabras correctas para decirlo.
—Te fuiste mucho tiempo. ¿no se supone que un esposo no debe dejar a su esposa tanto tiempo?.
—Lo dice la mujer que estuvo a punto de matarme. —me tenso cuando me echa en cara eso. —Buenas noches.
—Sé que estas molesto porque no soy esa chica. —siento que se tensa. —Pero yo...
—Tienes razon. Ya no eres esa chica.
—Pero entiende, apareciste y fui entrenada para desconfiar hasta de mi sombra. Ni siquiera se me cruzó por la mente pensar que estaba casada. —me aferro sin entenderlo a su brazo. —Solo dame tiempo. —pido —Tal vez... si pasamos mas tiempo juntos podria recuperar esos recuerdos...
—No creo que sea lo mejor. —me corta de golpe —Si no me recuerdas es porque tu amo nunca fue real.
Me quita las manos de su brazo y se aleja, furiosa por ser un idiota indiferente me el zapato y se lo arrojo en la cabeza acertando. Voltea mirandome furioso pero no le temo.
—Eres tan patán que no quieres darme tiempo. ¿es enserio? ¿para que diablos me buscaste entonces?.
No me mira a los ojos y eso me enfurece. Me da las buenas noches asi que hice un ultimo intento para saber si asi puedo recordar algo. Lo llamo energumeno y esta vez voltea señalandome pero lo callo cuando lo tomo por sorpresa con el beso. Un beso forzado que nos dejó a ambos desconternados y confundidos hasta que él me mira fijamente.
Me aprisiona contra su cuerpo y adueñandose de mi cintura me devuelve el beso, beso que correspondó de forma brutal y profundo como si mi cuerpo reconociera sus caricias, sus labios. La forma en que respira sobre mi piel, me reclama de una forma tan posesiva que me excita y me enloquece.
La ropa fue desapareciendo en segundos al ser un estorbo. Sus labios me queman la piel, mordisquea mi espalda haciendome que me arquee dandole mas acceso a mi cuello, me estremezco debajo de su cuerpo, tiemblo sintiendo un voraz fuego que me provoca espasmos en mi entrepierna. Es sofocante, lo necesito, lo necesito ahora y o pido restregandome contra su duro falo.
Aquella pequeña risa malvada y seductora vibra en mi oido haciendome suspirar y gemir.
—¿No crees que sea perverso de mi parte aprovecharme de ti por no tener recuerdos?
—Me importa una mierda... por favor. —Suplico y me derrito como la mantequilla en el fuego cuando sus manos juegan con mis pechos.
—Pidelo —susurra en mi oido con maldad. —Dilo una vez más.
—Aprovechate de mi... por favor.
ESTÁS LEYENDO
Perversión
RomansaTraicionada por su propia familia por amar a quien no debía, huye con el corazón roto... solo para caer en una trampa mortal. Secuestrada por error y encerrada en un lugar desconocido, su única salida parece ser una puerta de hierro que oculta un se...
