BEATRIZ
Seguimos a Alessandro despues de que mi madre lo hiciera pero nos quedamos detrás de la puerta al escuchar el llanto de mi hermana, iba a entrar para acabar con esto pero mi madre me detuvo, nos quedamos observando desde las sombras lo que pasaba adentro.
Todos nos quedamos paralizados al ver como Mila lo golpeó con todas sus fuerzas.
Ese infeliz la va golpear.
—¡¡Porque tú!! —grita furiosa empujandolo —¡¡Porque me haces esto!!
Lo empuja nuevamente y me quedo en shock al ver que el bastardo no se defiende. Lo golpea furiosa en el pecho fuera de control y él no hace nada, se queda inmovil, algo que no es algo de Alessandro. Al fin reacciona y la toma de las manos hecha puño deteniendola al fin y me preocupa de que vaya a golpearla, recuerdo que la última vez que nos enfrentamos el bastardo si me que me golpeó y muy fuerte.
A esa escoria no le importa si eres mujer o hombre, si lo enfrentas debes atenerte a las consecuencias de sus golpes. Pero justo ahora, mi hermana lo golpeó y él no se movió solo la veía fijamente como si esperara que ella se deshagora; me duele ver a mi hermana llorar amargamente porque nunca lo hizo, nunca mostró esa parte fragil de ella.
—Mila. —dice su nombre con una suavidad que me congeló. toma su barbilla inclinando su cabeza hacia arriba. —Mientras estes a mi lado, —limpia las lagrimas de sus mejillas sonrojadas. —Nada te pasara. Tienes mi promesa. —su mirada hacia a ella era la misma que la de Damián hacia a mi, no, es imposible. —Yo siempre voy a cuidarte.
—Alessandro... —mi hermana lo mira con un brillo que nunca antes vi en ella, ni siquiera a Liam veia de esa forma. —Yo... no quiero... amarte, hacerlo es traicionar la memoria de mi padre. No quiero traicionarlo como lo hizo Beatriz.
Eso fue una puñalada en mi corazón. Me dolio haciendome sentir extraña. Me alejo de ahí retrocediendo. Damián me mira fijamente notando mi dolor. Salí de ahí volviendo a mi habitacion. Me siento al borde de la cama sin comprender este sentimiento de culpa que se intaló en mi pecho.
Empuño mis manos sobre mis rodillas escuchando a Damián llamarme preocupado. Se pone de rodillas tomando mis manos y sus ojos al verme muestran la tristeza de su corazón. Algo tibio se resbala por mi mejilla.
—Damián.
—Mi reina. —planta un beso sobre mis nudillos. —La vida que me queda no me será suficiente para pagar todo el daño que te hice en el pasado.
Él ya no es aquel hombre que llegó a mi casa y me secuestró, mi Damián es un padre ejemplar que siempre se preocupa por su familia, hacemos todo juntos. Pero, en el pasado lastimó a mi padre y Mila aun sigue recordandolo.
Yo... no traicioné a mi padre, no fue asi. No lo hice. Yo... siento una sensación por dentro... me siento confundida, mi padre me dijo que solo aquel que me tratara como si yo fuera su vida, ese seria mi esposo. Damián lo es, sé que antes no nos conocimos en las mejores circuntancias pero, yo lo soy todo para él.
—Nunca olvidaré el dia en que te levanté la mano mi reina. —sé que aun lo recuerdas y por eso...
—Estoy bien cielo. —sonrío al verlo tan frágil como un niño pequeño, parece nuestros bebés. —Solo... no puedo creer que en verdad ese tipo haya dicho eso. No lo creo. Ese desalmado no es capaz de amar.
—No la ama, solo finge. Puedo asegurarte que sabia que estabamos ahí, por eso dijo eso. —acaricia mi rostro. —Tu felicidad es la mia, Descubriremos lo que pasa, te lo prometo.
No pude dormir en toda la noche. Por eso decidí dar un paseo nocturno pero en mi camino me encontré a mi hijo sentado a la orilla del muelle viendo hacia la nada. Me acerqué pensando que se percataria de mi presencia pero no fue asi, solo cuando le hablé se dio cuenta de mi presencia.
—¿Liam?.
—Ah... mamá —tiene ipo. Sus ojos se entrecierran con pesadez, esta ebrio. —Eres tú.
Me siento a su lado. Su cabello esta desordenado, su mirada se ve apagada, su respiracion es pesada, es como si quisiera ahogarse a si mismo y me preocupa que esté tan mal
—¿Discutieron tú y Fatima? ¿pelearon?
Suelta una risa llena de amargura. Vuelve a darle un sorbo mas a la botalla directamente. Noto que es la de su padre que tenia reservada para la ultima noche aquí. Se ve demasiado fragil como si esuviera herido.
—Fatima.... —suspira. Noto la decepcion al decir su nombre —Mi... esposa. Mi esposa.
—Cariño, ¿Qué te pasa?.
Mantiene su vista en el lago.
—Me pasa... de todo. Al final, terminé como mi padre. —sus ojos se posan sobre mi —Terminé casado con alguien... a quien no amo.
—Liam.... Ya hablamos de esto...
—Si, si... —arrastra las palabras. —Amar a mi tia es incesto. Por eso debo casarme con otra mujer... y tener hijos. —Que vida tan de mierda no crees. —deja caer sus brazos sobre sus rodillas viendo hacia el suelo —Yo... siempre supe que era hermosa... se lo dije, siempre fue la mas hermosa para mi... pese a que el mundo, dijera lo contrario.
Ahora me siento mal por la decisión que tomamos sobre su futuro y más ahora que conozco la otra cara de esa mujer.
—¿Tanto amas a mi hermana?
—Como no tienes idea. —sonrie con decepción. —Cada vez que oigo decir mi nombre proveniendo de ella siento... que la vida tiene sentido—se rie —Ahora, ese bastardo... me ha quitado su amor. Ya no me mira, como antes... ya no siente los mismo por mí porque ahora, ella sufre, por amar a ese idiota que le ordenó a papá matar al abuelo en el pasado por una estúpida deuda.
La sangre se me heló.
—¿Q–Qué... dices Liam?. —mis labios tiemblan.
—El dinero... que mi abuelo tomó... de papá... para la abuela... era de los D'Angelo, pero cuando te conoció... se enamoró de ti... no pudo hacerlo, la orden... era clara. La cabeza del ladrón a cambio de continuar en la élite. Pero sabia... que eso te lastimaria y por eso mi padre... asesinó a todos lo que... fueron enviados para matar... a los West.
Un vacio se instaló en mi pecho y mi estomago se revolvió al saber la razón por la que ellos son enemigos. Mi hijo cae incosiente en el llano por tanto beber, mi voz se queda atascada en mi garganta, intento procesar lo que acaba de revelar mi hijo pero no puedo hacerlo.
Cierro la puerta llamando la atencion de Damián. Me pregunta donde estaba pero mi silencio es perturbador para él, puedo verlo en sus ojos.
—¿Mi reina?
—¿Es cierto que los D'Angelo ordenaron matarme a mi y a mi familia?
Sus ojos se abren por completo de la sorpresa.
—¿Cómo lo sabes?
Ladeo una sonrisa decepcionada porque él y yo nunca nos guardamos secretos.
—Entonces es cierto.
—Beatriz yo... —frunce el ceño —¡Beatriz!
Damián me abraza y nos cambia de posicion. El sonido ensordecedor me zumba el oído de forma horrible. Elevo mi cabeza viendo como su expresion es de dolor. Algo humedo toco en su abdomen, al ver mis manos mi ojos se llenan de horror por la sangre.
—¡Damián!.
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Perversión
CintaTraicionada por su propia familia por amar a quien no debía, huye con el corazón roto... solo para caer en una trampa mortal. Secuestrada por error y encerrada en un lugar desconocido, su única salida parece ser una puerta de hierro que oculta un se...
