Cicatriz

2.6K 124 2
                                        

Observo la lápida, incluso el día sabe que he perdido lo que tanto amaba papá, nuestra madre. Yo la arrastré a esto y ahora por mi culpa estoy aquí, en un maldito cementerio enterrando un féretro vacío porque no podría enterrar a mi madre si mi padre se encuentra... aun en su habitación.

Sostengo sus cenizas apretándolas contra mi pecho. Viajamos a nuestro país donde todo comenzó, donde mi madre estaría a salvo ahora, Magnus en su estado actual no pudo acompañarme y no quería arriesgar a mi hijo, ya tengo suficiente con el que llevo adentro que me duele que sienta este odio y dolor que siguen siendo dueños de mi cuerpo y alma. Pero es necio y no se quiso quedar.

Mi hermana tiene consuelo al tener a Damián a su lado, Cristal y yo al tener a nuestros hijas frente a nosotras como si nos dijeran que estarán siempre con nosotros.

Liam... dios, Liam esta tan destrozado como nosotras, sus lagrimas son escasas pero no puede contenerlas por tanto tiempo, su ahora esposa esta a su lado, mi madre seguramente estaría tan feliz de verlo con una mujer que si vale la pena.

«Aquí esta mi niño de caramelo»

«Abuela, ya no soy un niño»

«Oh... Entonces... es una pena que no seas un niño, que lastima, tendré que tirar mis galletas que preparé con tanto amor»

Aún recuerdo como cedía cuando mi mamá fingía estar triste cuando Liam le decía que no era un niño, siempre que iba a verla, ella siempre le tenía sus galletas con extra chispa de chocolate preparadas porque sabía que las amaba.

«Tu padre estaría orgulloso de saber que te has convertido en una gran madre»

Parece que aun puedo escuchar su voz, como si este momento... fuera irreal, una mentira, pero... al recordar que esta dentro esta pequeña urna.

—Mamá yo... —se me quiebran las palabras, no puedo hacerlo, no puedo pedirle perdón.

Mis hermanas están junto a mi a cada lado, destrozadas como yo, ella, era la única familia que teníamos que nos mantenía unidas... ahora... todo será diferente, lo puedo sentir.

—Mila. —susurra cerca de mi Bea —Ya...

—Es mi culpa... es mi culpa que ella este...

—No. No lo es. —sostiene con debilidad Cristal —Ella de alguna forma...

Al ver a mi hermana veo que no solo Cristal piensa de otra forma, ambas están conteniendo su odio, su rabia. Mamá lo era todo para nosotras y ahora se fue. Estoy desorientada, como si no tuviera un propósito ahora, es... como si me hubiesen arrancado una parte especial de mi.

—No lloren hermanas —exclama mi hermana, enfurecida. —Les juro que muy pronto, tendremos el placer de matar al que le hizo esto a mamá. —sostiene mi mano apretándola Beatriz. —Cuando lo encuentre, se arrepentirá de esto.

Todo esto pasó porque una persona me quería muerta, la única que no me acepta y la fue la única que no se presentó en la boda porque su rango le permite hacer o desafiar a quien se le plazca.

« Es mejor vivir con una cicatriz que seguir desangrándose por una herida que no quieres cerrar, ¿no crees?.»

«Lo siento mamá. Nunca podré perdonármelo a mí y mucho menos a ella, no podré perdonarla nunca.»

—Yo me encargaré de eso. —dije haciendo que ambas me vieran fijamente. —Sé quien fue, así que déjenmelo a mi. mamá. Tu corazón era noble, fuiste capaz de perdonarnos todo, amarnos tal cual éramos, incluso aceptaste y amaste a Damián y a Magnus como si fueran tus hijos, si aun estuvieras viva, sé con certeza que habrías perdonado a esa persona por lo que hizo y es por eso... —me limpio las lagrimas intentado que mi voz no se quiebre. —Que estoy segura que te has ganado el cielo, pero yo... no puedo perdonarla, tú no merecías una muerte así; es por eso que no voy a dormir, no voy a descansar hasta encontrarla y hacerle pagar lo que te hizo, juro que haré que suplique y pida tu clemencia cuando esté en el infierno.

PerversiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora