La alarma resonó en la habitación, indicando que ya era hora de levantarse. Minju sacó su brazo de debajo de la cobija y la apagó con un movimiento rápido. No quería levantarse; estaba agotado tras el ajetreo del día anterior. Había caminado demasiado y sus piernas aún dolían, por lo que decidió dormir cinco minutos más.
En la cama de al lado, William, quien también había escuchado la alarma, se sentó con un suspiro. Entre la penumbra, sus ojos se clavaron en la figura de Minju, aún acurrucado bajo las sábanas. Seguía molesto. Las palabras de Minju la noche anterior no dejaban de resonar en su cabeza. Las cosas entre los dos habían cambiado desde que llegaron allí.
Minju, que podía sentir la mirada de William quemándole la nuca, habló con voz ronca, aún atrapada por el sueño.
-Siento una mirada molesta clavada sobre mí.
William no respondió de inmediato. Minju se sentó en la cama, frotándose los ojos, y esperó. Finalmente, la voz seca de William rompió el silencio.
-Tu abuelo llamó ayer.
Minju, aún somnoliento, parpadeó. Sus sentidos se agudizaron de inmediato.
-¿Qué dijo? -preguntó, alarmado.
-Preguntó cómo ibas con el encargo. -William enfatizó la palabra con una ironía cargada de reproche.
-Mierda... -murmuró Minju, pasándose una mano por el cabello desordenado-. He estado tan ocupado entre las tareas, el tratamiento y ahora la recaudación, que no he tenido tiempo para el proyecto.
William soltó una risa amarga.
-¡Ja! Pero si ya eres amiguisísimo del encargo.
Minju lo miró, desconcertado.
-¿De qué hablas, William? -preguntó mientras encendía la luz-. ¿Me estás celando?
William no se dejó intimidar por el tono juguetón de Minju y se puso de pie, cruzándose de brazos.
-Vinimos con un objetivo, Minju, y no has hecho más que darle largas. ¿No se supone que eres el lógico aquí?
Minju arqueó una ceja, incrédulo.
-¿En serio? Lo dice el que está más preocupado por cargar a su novio como si fuera un llavero que por ayudar a su mejor amigo.
William frunció el ceño, acercándose hasta quedar frente a él.
-No es mi novio. Y si lo fuera, eso no intezerfiere en nada. -Sus ojos azules relampagueaban con un enojo contenido-. No podemos seguir dándole largas a tu abuelo. Tenemos que avanzar. Si seguimos discutiendo, no vamos a llegar a ninguna parte.
-William, míralo de esta forma. -Minju alzó las manos en un gesto conciliador-. Una vez que terminemos el encargo, mi abuelo nos enviará de regreso al país, y tú te quedarás sin tu... amigo. Mientras más se alargue esto, mejor para ti.
William chasqueó la lengua, irritado, pero no dijo nada. Minju aprovechó el momento para cambiar de tema.
-Además, tengo el presentimiento de que la compañía LIT y la familia de Matías no tienen una buena relación. Incluso diría que detuvieron los planes de construcción.
William lo miró con desconfianza.
-¿De qué estás hablando?
Minju no respondió de inmediato. Se levantó de su cama, caminó hasta el armario y sacó una pequeña caja llena de recortes y documentos. Regresó a la cama de William, se sentó junto a él y comenzó a desplegar los papeles sobre las sábanas.
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Dinastía: Herederos
RomanceEn un mundo donde el poder y la riqueza dictan el destino de las personas, los herederos de las dos compañías de construcción más prestigiosas del país se enfrentan en una batalla sin cuartel por un contrato que podría definir el futuro de sus imper...
