Al llegar a la última ubicación, Minju se acomodó en el asiento para contemplar el paisaje que se desplegaba frente a él. El portón eléctrico se abrió lentamente, y a pesar de la fuerte llovizna reciente, los árboles y flores permanecían intactos, como si la lluvia solo hubiera realzado su belleza. Las gotas de rocío brillaban bajo la tenue luz de las luciérnagas que cubrían el jardín, creando un espectáculo casi irreal. Minju, desde su ventana, estaba hipnotizado; jamás había visto algo tan mágico. Mientras tanto, Matías, aunque también impresionado por el entorno, no podía apartar su atención de la expresión embelesada de Minju.
El auto continuó su camino, subiendo en línea recta por la colina hasta llegar a una imponente mansión. Otro portón se abrió ante ellos, y Matías se estacionó frente a la entrada. Al bajarse, Minju sintió el frío que había dejado la lluvia en el aire. Aunque llevaba un chaleco calentador, el clima húmedo aún lograba colarse hasta su piel. Sin embargo, el paisaje seguía cautivándolo.
Frente a la entrada, un hombre mayor salió a recibirlos. Era el asesor, y para sorpresa de Minju, se trataba de un anciano amable, con un andar lento y cansado.
—Mucho gusto, joven —saludó el asesor, extendiendo la mano con una sonrisa cálida.
Minju estrechó su mano, devolviendo la cortesía. Poco después, Matías se acercó, y el anciano también le ofreció un apretón de manos.
—Por la hora y el clima, no podré mostrarles el jardín —dijo el asesor, con una risita tranquila—, pero puedo enseñarles el resto de la casa. Espero que les guste.
El hombre se dio la vuelta con lentitud, cojeando ligeramente mientras los guiaba hacia la entrada. Matías intercambió una mirada con Minju, quien parecía más que emocionado.
Al cruzar el umbral, se encontraron con un salón impresionante, que parecía salido de un cuento de hadas. Era amplio, con techos altos que desaparecían en bóvedas decoradas con frescos antiguos. En el centro, unas escaleras monumentales dominaban la escena. Hechas de mármol blanco, con barandales de madera tallados a mano, se dividían en dos alas que llevaban a un piso superior. Los candelabros de cristal colgaban del techo, proyectando una luz cálida que se reflejaba en el suelo pulido. Los detalles en las paredes, con molduras ornamentadas y tapices de inspiración victoriana, añadían un aire de sofisticación que recordaba a los palacios de antaño.
Era un lugar que parecía sacado directamente de la era victoriana. Minju no pudo evitar dejar escapar un suave suspiro de asombro mientras sus ojos recorrían cada rincón del salón. Matías, nuevamente, se deleitaba más en la expresión de Minju que en el lugar en sí.
El anciano, al notar su admiración, se detuvo un momento, apoyándose en su bastón.
—Veo que este salón les ha causado una buena impresión. Este es solo el comienzo —dijo con una sonrisa orgullosa—. Síganme, hay más para ver.
Matías y Minju intercambiaron una mirada. Para Minju, el recorrido apenas comenzaba, pero algo en su interior ya le decía que este lugar sería difícil de superar.
Y así, el anciano los guió a través de cada rincón de la mansión. A diferencia del salón que habían visitado anteriormente, este lugar no requería ningún esfuerzo de imaginación. Minju no necesitaba proyectar mentalmente dónde colocarían las decoraciones ni cómo lograrían embellecer el espacio; la mansión en sí ya era perfecta. Cada detalle estaba cuidado con esmero, desde los pisos de mármol con intrincados diseños hasta las paredes adornadas con molduras elegantes y cuadros de paisajes antiguos.
Las lámparas de araña colgaban en cada habitación, distribuyendo una luz cálida y tenue que resaltaba el mobiliario, de estilo clásico y refinado. En el comedor, una larga mesa de madera oscura estaba flanqueada por sillas tapizadas con telas de lujo. Las cortinas de terciopelo rojo bordeaban los altos ventanales que daban a los jardines, donde se vislumbraban destellos de luciérnagas danzando entre los arbustos bajo la lluvia tenue.
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Dinastía: Herederos
RomanceEn un mundo donde el poder y la riqueza dictan el destino de las personas, los herederos de las dos compañías de construcción más prestigiosas del país se enfrentan en una batalla sin cuartel por un contrato que podría definir el futuro de sus imper...
