El bip bip bip del despertador rompió la quietud de la habitación, vibrando con una urgencia irritante.
Minju frunció el ceño, revolviéndose entre las sábanas, y se estiró como un gato perezoso. Bostezó, alargando un brazo con flojera hacia donde suponía que estaría la mesita de noche. Tanteó con los ojos cerrados, pero no encontró nada. Solo aire.
Parpadeó.
Volvió a estirar la mano, esta vez más despierto, pero el reloj seguía sin aparecer. Extrañado, abrió los ojos.
Y entonces lo notó.
Alguien se movía a su lado. Justo allí. Una figura enredada en las mantas, respirando con tranquilidad... justo a centímetros de él.
Minju se incorporó de golpe, tragando aire con un grito ahogado y deslizándose torpemente hasta caerse al suelo con un golpe sordo. Desde el borde de la cama, una cabeza despeinada emergió lentamente, con los ojos entrecerrados.
-¿Qué hora es...? -murmuró Elian, cubriéndose el rostro con una mano, todavía medio dormido.
Minju lo miró con horror. Como si acabara de ver a un asesino en su cama.
-¡¿QUÉ HACES AQUÍ?! -bramó, incorporándose de un salto, con el corazón desbocado.
Elian apenas alcanzó a abrir un ojo cuando vio a Minju cruzar la habitación a zancadas y sacar algo del clóset. Un bolso. Un palo de golf asomó de él, brillante bajo la tenue luz matinal. Minju lo tomó como quien empuña una espada, con los nudillos tensos.
-¡SAL DE MI CAMA AHORA MISMO O TE ROMPO LA CABEZA!
Elian se sentó, alarmado, con las manos en alto.
-¡Espera, espera, ese palo no! ¡Ese es un coleccionable! ¡Está hecho de roble y acero, fue edición limitada, es mi favorito!
Minju no se detuvo. Caminó hacia él con decisión y el palo en alto.
-¡Y te metiste a mi cama sin permiso!
Elian parpadeó, completamente confundido.
-¿En tu cama...?
Minju miro a su alrededor. La habitación no era la suya. Las paredes, el orden caótico, la alfombra con manchas viejas y el perchero con una chaqueta que él nunca habría colgado ahí. Todo era de Elian. Estaba en su maldita habitación.
-¿Que hago aquí?- Decía minju amenazando con el palo de golf.
Elian intento acercarse un poco más.
-¿No te acuerdas de ayer?
Minju lo miraba con furia, el ceño fruncido y los dedos tensos alrededor del mango.
-¡Quédate donde estás!
-Calmate y dame el palo de golf -dijo elian avanzando apenas medio paso para quitarle el palo-. ¡Dámelo, Minju, no sabes ni sostenerlo bien!
-¡¿Ah no?! -Minju giró el cuerpo sin aviso y lanzó un golpe directo.
Elian gritó al instante, retrocediendo con una mano al pecho. El golpe le había dado en los dedos extendidos con un crack seco.
-¡¡AUGH!! ¡¡¿Estás loco?! Me rompiste la mano, maldito insomne agresivo...!
-Creo que tengo talento -dijo Minju, riéndose con gracia.
Elian se batía en la cama, sosteniendo su mano con fuerza.
-No exageres, no te di tan fuerte.
-Última vez que intento tratarte como un ser humano. Lo mínimo que deberías hacer es darme las gracias.
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Dinastía: Herederos
RomanceEn un mundo donde el poder y la riqueza dictan el destino de las personas, los herederos de las dos compañías de construcción más prestigiosas del país se enfrentan en una batalla sin cuartel por un contrato que podría definir el futuro de sus imper...
