capítulo 54: alejate pt 2

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A la mañana siguiente, la alarma de Minju sonó. Se estiró para apagarla y, al notar que William seguía profundamente dormido, alumbró su rostro con el celular. William ni se inmutó. Minju tomó la almohada que estaba en el suelo y se la lanzó directo a la cara.

William se despertó de golpe, abriendo los ojos hinchados.

—Son las seis. A las ocho tenemos la corte —le recordó Minju con voz ronca.

William hundió nuevamente la cara en la sábana, murmurando algo ininteligible.

Minju, sin hacer más ruido, recogió sus cosas para irse a bañar. Al pasar frente al espejo, notó que tenía los ojos hinchados. Claro, pensó, ayer lloré en la clínica, lo lógico es que estén así. Buscó en su estante su crema coreana para ojos, pero no la encontró.

—Qué raro... ¿William?

—¿Mmm? —respondió él, todavía enterrado en las sábanas.

—¿Tomaste mi crema para ojeras?

—¿Me ves del tipo de persona que usaría cremas para la cara?

—Buen punto —dijo Minju, resignado.

Era una crema bastante popular en esa zona, así que podría conseguir otra luego. No se preocupó demasiado. Salió de la habitación rumbo al baño, como de costumbre. Mismo ritual: colocó sus cremas sobre el lavamanos, se metió a la regadera, usó su jabón de rosas, shampoo y un poco de crema hidratante.

Era muy temprano. Tan temprano, que resultaba extraño que alguien más estuviera despierto y bañándose. Pero debía mantenerse alejado de Elian por al menos 48 horas, y ese baño matutino era parte de su medida cautelar anti-Elian.

Al terminar, cubrió su cabeza con una toalla y su cuerpo con otra. Abrió la puerta con delicadeza... y entonces vio unos pies descalzos frente a él. Alzó la mirada y encontró a un chico recostado contra la pared, brazos cruzados y una sonrisa en los labios. Una sonrisa que no le resultaba grata en lo absoluto.

—Hola!

Minju reaccionó al instante. El susto fue tan grande que retrocedió y volvió a encerrarse en el cubículo de baño, cerrando la puerta de golpe.

Minju comenzó a respirar por la boca con dificultad. Ambas manos estaban apoyadas contra la puerta, como si pudiera evitar que Elian intentara entrar.

—¿Qué haces tan temprano aquí? —preguntó con voz tensa.

—Pues, debido a que tenemos una especie de juicio temprano, y tiene pinta de durar horas, decidí bañarme antes. Justo cuando iba a salir, noté que entraste... así que decidí esperarte.

Minju arqueó una ceja, aunque sabía que él no podía verlo.

—¿Para qué o qué?

—Para verte.

Minju no supo cómo responder. Sintió que sus mejillas se llenaban de sangre, ardiendo. Su corazón empezó a latir con fuerza.

—Nunca he estado con omegas dominantes —añadió Elian, con tono casual—. Escuché que después del celo suelen extrañar a sus alfas.

Ah. Era eso.

—¡Púdrete! —dijo Minju, ofendido.

—¿Por qué no me das la cara, Moon?

—No me interesa verte. Me produces náuseas.

De pronto, desde el cubículo de alado, específicamente de arriba, vino la respuesta de Elian, cargada de malicia:

—¿Por qué te cubres tanto? No es como si no te hubiera visto ya...

Pero una voz lo interrumpió.

—¿Qué cosa has visto?

Dinastía: HerederosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora