Capitulo 53: Alejate.

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Después de repetir nuevamente las preguntas de rutina, el doctor le sacó sangre dos veces más. Realizó varias pruebas con alucinógenos comunes, pero ninguna dio positivo. Esto también se debía a que su organismo, a través del celo, había logrado liberar las toxinas que entraron en su sistema. El doctor, con gesto sereno, sugirió hacerle una ecografía para verificar su útero.

Minju se acostó en la camilla y levantó su suéter, dejando que el gel frío se deslizara sobre su piel. Se estremeció un poco, pero no dijo nada.

-Vamos a verificar si tu útero se está preparando para un bebé -dijo el doctor con naturalidad.

Al escuchar la palabra bebé, Minju sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Comenzó a morderse el labio, luchando contra la creciente ansiedad que se le instalaba en el pecho. El doctor deslizaba el transductor por su abdomen bajo, en silencio, atento a la pantalla.

-Tu útero está escondido.

-¿Qué? -dijo Minju, incorporándose un poco, confundido.

-Quizás se deba a que tu cuerpo sigue en estado de alerta. Si no puedo ver el útero, entonces tendrás que esperar a que lleguen los resultados de la prueba de embarazo -agregó, quitándose los guantes con parsimonia.

-¿Y cuánto tiempo tardará eso?

-Al menos unos tres días. Puedes venir a recoger los exámenes -respondió mientras se levantaba.

-¿Entonces no puedo tomar las pastillas de emergencia?

-Bueno, han pasado al menos once horas desde el coito. Aún hay chance de tomarla. Aunque, si estás embarazado, eso no servirá de mucho.

Minju se quedó en silencio, cruzando los brazos. Esa respuesta no era la que estaba buscando.

-¿Entonces cómo puedo estar embarazado si solo han pasado menos de doce horas?

-A pesar de que tu cuerpo reacciona igual al de un dominante, recuerda que eres un caso muy diferente. Dijiste que no estabas seguro si te anudó o no, si tuviste contacto con sus feromonas después del acto, entonces hay probabilidades de que estés fecundado. Sin embargo, con la prueba de embarazo veremos si las hormonas están presentes en tu sangre o no. De no estar presentes, entonces haberte tomado la pastilla de emergencia será suficiente. De haber estado fecundado, entonces las pastillas no harán efecto.

Minju comenzó a sudar frío. Aunque mantenía los brazos cruzados, su temblor era visible. El peso de las posibilidades se le hizo insoportable. No podía ordenar sus pensamientos. El pecho le dolía. Las palabras del doctor rebotaban en su cabeza como ecos sordos.

El doctor lo notó. Se acercó sin decir palabra y lo abrazó.

Minju no se resistió. Estaba al borde de quebrarse.

-Todo estará bien -dijo el doctor con suavidad, apretando ligeramente los brazos a su alrededor-. Encontraremos la forma. Por lo pronto, toma las pastillas que te daré y necesito que estés al menos 48 horas lejos del alfa dominante con quien tuviste contacto.

Minju asintió apenas. La lágrima que tanto había contenido rodó, en silencio, por su mejilla.

***
Más tarde, en su habitación, Minju recogía la ropa que enviaría a lavar. El aroma era inconfundible: las feromonas de Elian impregnaban cada prenda. El doctor había sido claro: nada de contacto, ni directo ni indirecto, con las feromonas del alfa. Por eso decidió que William se encargaría de llevar esa bolsa.

Justo cuando cerraba la bolsa negra, la puerta se abrió de golpe. Como si lo hubiera manifestado con el pensamiento, William apareció en el umbral y se dejó caer pesadamente en la cama, hundiendo la cara en una almohada para ahogar un grito.

Dinastía: HerederosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora