En la madrugada, el teléfono de Minju comenzó a sonar, rompiendo el silencio de su habitación. Había caído rendido sobre la cama, aún con la ropa puesta, después de un largo día de interminables caminatas por culpa de lucia. Parpadeó varias veces, confundido, hasta que el sonido insistente del celular lo obligó a levantarse.
Al mirar la pantalla, vio que la llamada provenía de un número privado y desconocido. Por un momento, su corazón comenzó a latir con fuerza. ¿Quién podría estar llamándolo a esas horas? Dudó, pero finalmente deslizó el dedo para responder.
Con un tono directo y algo seco, como si intentara ocultar su incomodidad, dijo:
—¿Quién es y cómo consiguió mi número personal? —preguntó sin rodeos.
Una risa suave se escuchó al otro lado de la línea antes de que una voz familiar respondiera.
—¡Vaya, joven Minju! Qué carácter.
Minju entrecerró los ojos, reconociendo de inmediato al interlocutor.
—¿Joven duque? —preguntó, dejando escapar un toque de incredulidad en su tono.
—Perdón por molestarte a estas horas —dijo Liu con una amabilidad que sonaba más calculada que genuina.
—¿En qué necesita ayuda? —replicó Minju, su paciencia ya comenzando a agotarse.
—Mmm, Lucia me comentó que hicieron unos gastos extras y que necesitaba el libro de contabilidad para verificar cuánto fondo quedaba. Lamentablemente, me traje el libro en mi maleta por error.
Minju rodó los ojos, sintiendo que esa llamada no podía ser más innecesaria.
—¿Entonces me llamó para que le avise a Lucia que usted se llevó el libro? —preguntó con ironía—. Si consiguió mi número personal, estoy seguro de que puede conseguir el número de Lucia y avisarle usted mismo.
Liu soltó una risa ligera antes de contestar.
—Ohhh, intenté llamarla, pero no contesta. Supongo que está muy ocupada. ¿Te parece si envío mañana el libro y lo recibes? Podrías hacerte cargo de las cuentas que necesita ajustar.
Minju guardó silencio unos segundos, sintiendo cómo la irritación iba escalando.
—Mmm —murmuró finalmente, manteniendo la voz controlada.
—Recuerda que te pedí que estuvieras pendiente de los meseros —continuó el duque, sin darle espacio para replicar—. Revisa si los presupuestos que maneja Lucia son los mismos que los de mi libro.
—¿Me está pidiendo que me encargue de revisar los presupuestos de su administradora? —preguntó Minju, cruzándose de brazos aunque el duque no pudiera verlo.
—En efecto.
—No era más fácil poner de administrador a otra persona si supuestamente sospecha tanto, en vez de ponerle un espía? —replicó Minju con sarcasmo afilado.
—¿Te consideras espía? —preguntó Liu, con una pizca de burla en su tono.
—¿Entonces admite que me pidió que espiara desde un principio?
—Solo te dije que vieras sus uniformes.
—Usted siempre dice cosas en doble sentido.
—¿O es usted quien piensa que siempre tengo un interés oculto? —contraatacó Liu, con una calma que empezaba a molestar a Minju.
—Así funciona la realeza —respondió Minju, mordaz.
El duque rió suavemente.
—¿Disculpa? ¿Nos conocemos tan bien?
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Dinastía: Herederos
Storie d'AmoreEn un mundo donde el poder y la riqueza dictan el destino de las personas, los herederos de las dos compañías de construcción más prestigiosas del país se enfrentan en una batalla sin cuartel por un contrato que podría definir el futuro de sus imper...
