Capitulo 47: El evento

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Minju ajustó la solapa de su traje frente al espejo, observándose con un gesto impasible. La seda azul naval reflejaba la luz de la habitación con elegancia, pero él solo veía una versión demasiado pulcra de sí mismo.

Detrás de él, el zumbido del secador llenaba el silencio mientras William se secaba el cabello con una mano, distraído. Faltaban dos horas y media para el evento. A las 8:00 p.m., todo comenzaría oficialmente, pero los organizadores debían llegar antes para los últimos preparativos.

Lucia ya estaba en el lugar desde temprano. Gracias a la visita que habían hecho juntos, había logrado habilitar los "camerinos" con suficiente antelación y había decidido arreglarse allí. Julián y el resto del equipo de Minju también se habían marchado primero.

En teoría, Minju y William se habían quedado para encargarse de recibir a los invitados especiales. En la práctica, William solo había usado esa excusa para acompañarlo, ya que Minju no sabía manejar.

El ruido del secador se detuvo de golpe. William se acercó con aire relajado y, sin pedir permiso, acomodó el cabello de Minju con los dedos, peinando un mechón rebelde.

—Pareces un pingüino con ese traje —soltó, con una sonrisa burlona.

Minju frunció el ceño, alejando su mano de un manotazo.

—¿Y tú qué puedes saber de moda?

William apoyó un codo en el hombro de Minju, mirándolo con una sonrisa divertida.

—¿Del Polo Norte? —añadió con fingida inocencia.

Minju entrecerró los ojos, sintiendo un tic en la ceja.

—¿Quieres que te golpee con este zapato? Porque lo haré.

William se llevó una mano al pecho, fingiendo estar ofendido.

—¡Qué violencia! Y yo que solo quería decir que con ese traje tan elegante pareces un distinguido caballero del frío.

Minju suspiró, apartándolo con un leve empujón.

—Solo cállate y apúrate. No pienso llegar tarde por tus payasadas.

William rió una vez más, alzando las manos en rendición antes de volver al secador para terminar de arreglarse. A pesar de su expresión seria, Minju no pudo evitar que la comisura de sus labios se curvara apenas.

                                 ***

Minju ajustó su chaqueta antes de bajar de la camioneta, sintiendo el peso del día sobre sus hombros. El viaje había sido agotador, pero todo estaba saliendo según lo planeado. A su lado, William dejó escapar un suspiro mientras apagaba el motor.

—La próxima vez, contrata un chofer —murmuró, dejando caer la cabeza contra el volante por un segundo.

Minju esbozó una media sonrisa.

—¿La próxima vez? Suenas como si quisieras repetirlo.

—Si eso significa que no tengo que manejar siete veces en una misma noche, quizás lo considere.

El castillo donde se llevaría a cabo el evento estaba iluminado con luces cálidas que resaltaban la arquitectura imponente. El estacionamiento estaba lleno, lo que obligó a Minju a usar la entrada trasera del garaje, una opción que solo estaba disponible para unos pocos. El abuelo(dueño de la mansión)  le había dado la llave en su última visita, y ahora le agradecía en silencio por el acceso exclusivo.

Ambos descendieron y caminaron hasta la puerta principal. Dos guardias de seguridad, con trajes oscuros y expresiones inquebrantables, les bloquearon el paso.

Dinastía: HerederosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora