BRASIL

37 8 6
                                        

ELIZABETH POV - PARTE 1


Me siento extasiada.

Tengo tanto que decir. Tantas preguntas, tantas respuestas.

Ni siquiera sé por dónde empezar.

Y aunque he pasado tres malditos años imaginando nuestro reencuentro, no soy capaz de formular una frase coherente en este momento.

Los rayos del sol que atraviesan por el gran ventanal que hay frente al sofá e ilumina el hermoso rostro de mi amor, me quita todo el resto de mi cordura. Y besarla fue mi acto impulsivo más intenso y deseado.

Fue como volver a la vida.



No sé cuánto tiempo estuvimos sentadas allí amándonos entre besos, miradas y caricias inocentes.

No fueron necesarias palabras para saber que ella todavía me ama tanto como yo la amo. El anillo en su dedo me grita que ella me esperó todo este tiempo y me esperaría el tiempo que fuera necesario.

Es imposible no sonreír de emoción, a pesar de los múltiples interrogantes en mi mente.

Sostengo su mano y beso sobre el anillo.

- Tres años... - Intento contener las lágrimas lo mejor que puedo. Y aún levantando la vista para que no me corran por la cara, es imposible contenerlas - Nos arrebataron tres años... - La miro de nuevo, aunque mi visión borrosa me dificulta ver. - No he sabido nada de ti en todo este tiempo... y tuve tanto miedo. por ti... por mí. - Intento secar las lágrimas en vano. - ...No fueron años fáciles y nadie me supo decir absolutamente nada sobre lo que te pasó y eso me dejó tan asustada.. El último recuerdo que tuve fue el de cuando te llevaron. Y luego... nada. Ni una mísera información que me dijera al menos que estabas bien. - acaricio su rostro con aprecio mientras ella, también entre lágrimas, se limita a observarme desahogarme. - He pasado por mucho en ese lugar, pero sin duda alguna, no saber de ti durante tres malditos años fue lo peor de todo... ¿Por qué no me buscaste? ¿Porque no enviaste ninguna noticia? ¿Por qué desapareciste así como así?-pregunto dolida.

- Las cosas tampoco han sido fáciles para mí. - dice con voz embarrada. - Traté de ir a ti, lo juro que lo intenté, mi amor... Lo he intentado todo este tiempo. fracaso tras fracaso...

Aprieto su mano reconfortantemente. Y Amanda me cuenta todo lo que pasó desde el momento en que los policías la sacaron de nuestro apartamento hasta mi llegada inesperada.

Y me dolió.

Una vez más, dolió todo el rechazo, todo el peso de la responsabilidad, toda la impotencia y todo el dolor físico, emocional y psicológico que experimentó.

- Y-yo no pude protegerte como había prometido, y lo siento tanto. - Digo en un dolor tan abrasador.

Amanda sostiene mi rostro entre sus manos cariñosamente y me hace mirarla a los ojos.

- No te atrevas a culparte. No había nada que pudieras hacer...

- No quería ser inconveniente, pero ya es hora de cerrar la tienda. - dice Lucas cerca de las escaleras, hacia Amanda. Rápidamente trato de secar mis lágrimas y recobrar la compostura y Amanda me suelta lentamente para prestar atención a lo que dice. - Ya he cerrado la entrada para que no puedan entrar más clientes y ya me voy. Tu hermano ya se llevó a Liz. - da una media sonrisa incómoda y se da la vuelta, dispuesto a irse.

- ¿Por qué no subió aquí? - pregunta Amanda confundida y también se seca las lágrimas.

- Él tampoco quería molestarlas. - dice por encima del hombro, levantando la mano en señal de despedida - ¡Bienvenida, Elizabeth! - dice y desaparece por las escaleras.

LA EXTRANJERADonde viven las historias. Descúbrelo ahora