POV ALLIE
Desde el exacto momento en que Lizzie abrió la puerta, supe que algo no iba bien.
El ambiente tenso pasó por ella y me golpeó como humo que busca una vía de escape.
Se le notaba el agotamiento en toda su fisonomía, si no descansa colapsará en poco tiempo.
También sé que no dormirá ni aunque le ruegue. Es terca y no le gusta dejar nada pendiente. Y por la energía que hay en la habitación, se nota que Lizzie ya ha contado lo que pasó en Los Ángeles.
Por ahora no puedo hacer nada más que ignorar su mal humor.
- ¡Guau! ¡Qué alegría tan desbordante! Dormiste en el sofá ¿acaso? - Bromeo y entro.
Amanda se levanta llorando y corre a mis brazos.
La emoción del reencuentro me desorienta. La abrazo tan fuerte que siento que la voy a partir en dos de tanta añoranza. Su abrazo también me asfixia con su reciprocidad.
Necesitaba tanto un abrazo así que mis lágrimas se mezclaron con las suyas. Una liberación de sentimientos encontrados, tanto personales como compartidos.
Por mí, me pasaría todo el día en ese abrazo.
Siento que Amanda se mueve después de un rato.
Creyendo que ha tenido suficiente afecto, observo su gesto y veo que en realidad está invitando a Lizzie a unirse a nosotras, así que repito su gesto.
Lizzie se acerca y la abrazamos.
Es un abrazo reconfortante que trae alivio y esperanza, pero al mismo tiempo pero al mismo tiempo sé que cada una está buscando en ese abrazo algún consuelo por algo personal.
Lizzie es la primera en romper el abrazo, secándose el rostro lleno de lágrimas.
- Necesito ir al baño. - Dice, alejándose bajo mi mirada cuestionadora.
Cuando la pierdo de vista, miro a Amanda, que sigue observando en la dirección por donde desapareció Lizzie.
- ¿Te lo dijo, verdad? - Pregunto, imaginando ya la respuesta, y por la expresión neutra que Amanda me dirige, está claro que este tema es la menor de sus preocupaciones en este momento. - ¡Sí, lo hizo! - concluyo.
Amanda vuelve a centrar su atención en el lugar al que se fue Lizzie. Perdida en mil pensamientos, pregunta.
- Estuviste con ella, ¿verdad?
Mi silencio la hace volver a mirarme.
No estoy segura de si se refiere a Los Ángeles o a aquí. Y no sé cuánto puedo contarle.
Así que no tengo una respuesta fácil.
- No tienes que quedarte muda, no te estoy interrogando. Solo quiero saber si ha comido bien, porque dormir, claramente no lo tiene. Necesita descansar. - Dice tranquila.
Legal, acabo de parecer sospechosa.
- No tengo respuesta a ninguna de tus preguntas, pero estoy de acuerdo en que necesita descansar. Lo difícil es convencerla...
- No necesitan convencerme de nada, estoy bien. - Dice Lizzie calmadamente, reapareciendo en la habitación.
Amanda y yo la miramos en un silencio sepulcral.
¿¡En serio, no se da cuenta de lo cansada que está!? Y una mierda!
- Mands, ¿me enseñas el patio y me prestas una pala? - Digo, mirando mi reloj - Creo que si nos vamos ahora, tendremos tiempo al menos de cavar una tumba poco profunda para que se caiga dura.
ESTÁS LEYENDO
LA EXTRANJERA
Narrativa generaleLos brasileños somos conocidos por ser como una especie de plaga. Hay al menos uno en cada rincón del mundo. Algunos son inofensivos, otros causan caos. Y somos fáciles de reconocer. ¿Pero quién además de nosotros puede juzgarnos? Creo que todos hem...
