Lisa Loud era una mujer muy conocida en el campo de la ciencia, no solo por ser una mujer que desde muy joven ha destacado mucho en esta área, si no porque ha demostrado que su potencial no tiene límites.
Si bien muchas veces ella cuenta con el apoy...
Siempre procura tener tiempo disponibles para todas sus hijas, y por supuesto, también sus hijos, aunque se entendía que por tener a sus hijas más cerca ellas recibían cierto grado de prioridad, aunque desde luego, se aseguraba de mantener todo muy justo.
No siendo un problema para él en la mayoría de ocasiones, intentando dar su mejor esfuerzo para que ellas se sintieran queridas, al principio le pareció curioso tener hijas.. no porque prefiriera hijos varones o algo por el estilo, era más el hecho de que.. bueno, hasta cierto punto de su vida no tenia algo parecido a una hermana. Así que de cómo criar a una niña.. no tenía una idea muy clara, tampoco había hecho de niñero, y eso que estuvo cerca de niños, aunque no exactamente cuidó de ellos, ser padre de 3 hijas le había enseñado bastante acerca de un punto de vista que no pensó que tendría alguna vez, y ahora lo entendía todo.
Gina es una niña.. muy interesante, desde el momento que la sostuvo en sus brazos supo que sería alguien alegre y feliz, los años han pasado y claramente se puede ver que no se equivocó, incluso hasta eso lo pone contento.
No equivocarse en cosas cotidianas.
Casa Beckett
No era raro, pero ciertamente le parece curioso, aunque bueno, ya se ha comentado que en lo que sea que sus hijas necesiten ayuda, ahí estaría él para asistirlas, porque es su padre y quiere ver que todas estén seguras y se sientan bien consigo mismas, dicho eso, eran pocas las veces donde su hija Gina le pedía hablar a solas, lo que cómo dijo, no le molesta. Solo.. le pareció curioso, estando en la habitación de la mencionada, sentado en su cama, ya que no hacía falta mencionarlo pero cada una de sus hijas tenía su propia habitación, tenía y tiene el suficiente dinero para ese tipo de lujos, así que.. simplemente se los dió, siempre le gusta consentir a sus hijas, cada tanto, y lo necesario para no malcriarlas.
Viendo a su hija entrar otra vez a la habitación, por lo que procuraba sentarse correctamente, diciéndole que se sentara para que así pudieran hablar de lo que quería comentarlo, viendo a su hija hacer Justo eso, viéndola con una expresión curiosa en su rostro.
A lo qué él solo sonreía, acariciando una de sus mejillas usando uno de sus dedos.
- Papá, ¿Porqué tu cabello se volvió negro?, mamá comentó una vez que cuando se conocieron y que por mucho tiempo lo tuviste en un castaño algo oscuro, y mamá no recuerda que te lo tiñeras, y no hemos visto ningún producto de ello en la casa, o en la basura—Decía rascándose la mejilla mientras hacía una mueca chistosa, comentándole que tenía curiosidad ya que, bueno, sabe que su abuelo tiene el cabello negro, pero no sabe si si es algo qué pasa en la familia o es algo exclusivo de él, de cualquier forma, le parecía un tanto curioso.
Aprovechándose este momento para describir la apariencia de Gina, medía alrededor del 1,45, siendo algo bajita pero normal para alguien de 13 años, tenía el cabello largo de un color castaño claro y ojos grandes como su madre, siendo el color de sus iris de un café miel, no teniendo pecas en su rostro lo que era normal.
En ese momento llevaba puesto un vestido con mangas de un color gris oscuro, acompañado de unas medias de color azul oscuro, no teniendo nada de calzado, pero estaba bien, ya cuando saliera de su habitación podría ponerse algo que la hiciera sentir cómoda.
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