111. Blanqueo.

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Muy bien.

Lisa ya le había platicado de este caso, y cómo bien se comentó en aquella ocasión, ayudarían a aquella chica en la medida de lo posible, por supuesto, pidiéndole su opinión en algunas cuestiones para asegurarse de mantener todo en orden.

A la mencionada, que se llamaba Adelaide, ya se le había comentado al respecto y lo que estarían haciendo para ayudarla, por supuesto también se le comentó acerca de cómo se le podría ayudar en la condición que tiene actualmente, y cómo se mencionó, le darán a elegir qué es lo que quiere hacer, y si quiere que algo se lleve a cabo. Ya que por supuesto la propuesta se puede presentar, pero si ella la rechaza, eso ya no es algo en lo que puedan discutir, y sería algo que después se le informaría al gobierno, aunque desde luego, de todas formas Lisa desarrollaría algo para que lo que le pasó a esta chica no vuelva a ocurrir, cosa que al gobierno le importa mucho.

Joseph iría al laboratorio de Lisa para explorar las opciones que ya habían discutido, y lo que tenían a la mano para brindarle dicha ayuda en cuestión de días, no siendo bueno si solo tardaban horas.

Algo malo podía pasar.

Laboratorio de Lisa











Su vida ha sido un poco complicada desde que puede recordar, desde su nacimiento las cosas han sido difíciles, sus padres la habían dejado desde el día que nació, por algo por lo que ni siquiera tuvo la culpa.. no pidió nacer de la forma en la que lo hizo, y sin embargo, nada de eso impidió que la dejaran atrás, llamó bastante la atención por esas épocas. Salía en los ya casi extintos periódicos, y no faltaba ni un solo día donde algún noticiero o reportero fuera al hospital para saber de la "bebé maniquí", uno de los tantos apodos que ha tenido a lo largo de su vida, aunque en retrospectiva ha sido el menos grosero que le han puesto, no queriendo mencionar los otros.

En fin.. eventualmente el gobierno terminó llevándosela, ahí fue donde le dieron un nombre.. uno real, y ha sido de las únicas cosas que ha podido llamar suyas desde que aprendió a hablar y a escribir, no haciendo falta decir lo obvio, que es el asunto de su apariencia, su cabello es completamente blanco, le llega hasta la espalda, lo demás era parecido.

Su piel era de un tono blanco, tanto cómo el papel, sus pestañas,cejas seguían el mismo camino, de sus ojos no diciendo mucho ya que eran de un tamaño estándar y el color del iris de estos era un gris claro, tampoco diría nada más del resto de su rostro, sus labios,mejillas,nariz y mentón, eran.. comunes.

Ya había cumplido los 18 años no hace mucho, así que la etapa de la adolescencia.. no le afectó tanto cómo a otras chicas, ya que.. bueno, algunas juzgan su apariencia en base a algún pensamiento, pero.. en su caso eso no era muy posible.

No sabiendo absolutamente nada de la etnia o raza de sus padres, no porque el gobierno no le haya querido enseñar fotos o algo por el estilo.. fue una decisión propia que tomó debido a que.. a su forma de verlo, ellos no quisieron tenerla en sus vidas solo por haber nacido de esta forma, quizás sonando rencorosa debido a qué tal vez su familia extendida no era igual. Pero no le importaba, no quería tener nada que ver con ellos, y tampoco quería saber NADA, la habían condenado a vivir sin un trasfondo, sin nada a lo que voltear atrás, y ella lo aceptaría con gusto, pero también aceptaría la ayuda que le era brindada.
















- Veo que ya te pusiste cómoda, lo que es bueno, ya que así podremos empezar a explicarte lo que sucederá contigo, el gobierno me dejó encargada de esto, pero aún así no quiero que te sientas.. rara, así que ponte cómoda, que en unos días serás alguien nueva.—Decia mientras acomodaba sus anteojos, anotando un par de cosas en una tableta que tenía cerca, ya viéndola d mejor.. vaya, si que era alguien.. interesante de observar, teniendo algunas ideas, pero sería mejor si solo hacía lo que se le pidió.

Causas científicas.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora