Varado.

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¡Muy buenas compañeros!, el día de hoy les traigo un especial, uno muy diferente, y aunque me gustaría explayarme mejor para especificar a qué me refiero con eso, siento qué es mejor si lo ven por su cuenta, ya eventualmente irán viendo porque me parece mejor que solo lean, sin nada más qué decir.

Disfrútenlo.

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Se encontraba en medio de un bosque, cargando a alguien en uno de sus hombros, ya caminando después de haber corrido un buen tramo del mencionado bosque, silbando una melodía, escuchando quejidos de la persona que cargaba, que le pedía que lo bajara, él le decía que no, ya que seguramente trataría de huir. A lo que el hombre le decía que tenía todo el derecho de huir después de que lo secuestrara de su pueblo, y más cuando pasó de la nada, ¿Qué diablos estaba pasando por su cabeza al momento de hacer eso?, él no respondió, tampoco creía que hiciera falta hacerle saber, pero de todas formas le contaría.

La razón por la que lo secuestró de la nada.. es.. porque necesitaba a alguien que fuera su mano derecha, en el pueblo en el que lo veneran sería fácil conseguir a alguien que le hiciera los recados y tener de mandadero, pero él quería a alguien con una personalidad interesante.

Hablando del pueblo, ya se iban acercando, alcanzando a ver la forma de algunas de las casas, dándole una nalgada al hombre, diciéndole que ahora viviría por estos lares, bajándolo al suelo, dejándolo sentado en la tierra.

- Bienvenido al pueblo sin nombre, no me preguntes porqué no tiene nombre, ni siquiera yo lo sé, pero las personas aquí han sido amables conmigo, quieren que sea líder del pueblo aún cuando ya hay algo parecido por aquí, yo simplemente sigo con mis cosas, y ya.—Comentándole qué a diferencia de su refinado y antiguo hogar, las cosas por aquí son más humildes, el pueblo ahora es mejor de lo que era antes, ha ayudado cada tanto, pero eso solo porque le dejaron quedarse con una de las casas qué había, lo cual agradeció mucho.

Más que nada porque le gusta tener su propio espacio, no queriendo nombrar todas las cosas que tuvo que enseñarle a los habitantes de este pueblo, tuvo la mala fortuna de ser mandado a la época donde apenas se perfeccionaba la herrería, pero a diferencia de las personas de poder en otros sitios, él compartió ese conocimiento.

- ¿Si sabes que a mi me pagaban por mi trabajo, no?, ¿Cómo estás tan seguro de que no huiré en la mínima oportunidad qué tenga?, peor aún, ¿Cómo estás tan seguro de que no iré a mi antiguo hogar y les diré de este.. pueblucho?, tienes demasiada confianza en ti mismo.—Decía aún con molestia, estando amarrado con una soga.. sorprendentemente fuerte, siendo curioso ya que ni en su lugar de origen había sogas tan buenas qué no pudieran romperse, tampoco pudiendo huir ya que su contrario tenía un extremo de la soga en su mano izquierda.

- Podrías hacerlo, pero no creo que nadie te extrañe por allá, eres huérfano, fuiste abandonado de bebé con el sastre de tu pueblo, quién te crió cómo su hijo hasta que murió de una enfermedad a sus 50 años, una edad sorprendente por alcanzar en estos tiempos.—El heredó la sastrería, y consiguió el título de sastre, pero también tenía un don para la charla y comunicación, además de saber leer, lo que por supuesto le aseguró un lugar importante en una de las familias con más recursos de su otro pueblo, ya que alguien como él, seguro destacaba por allá.

El hombre de rubio y platinado cabello le preguntó cómo es que sabía todo eso, ya que no muchos en su antiguo hogar sabían que su padre no era realmente.. bueno eso no importaba, el punto es que casi nadie sabía de sus orígenes, y él prefería que fuera así.

Causas científicas.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora