-Minho hyung, ¿le gustan mis orejitas? -preguntó señalando la diadema en su cabeza.
-No, te ves jodidamente infantil -espetó.
Donde Jisung tiene una personalidad muy única, por no decir de niño, debido a un trauma en su infancia. Y en donde Minho es...
Largó un suspiro, estaba un poco triste porque Minho no le contestaba los mensajes.
No sabia muy bien qué le pasaba, pero intentaba comprenderlo, aunque no sabia nada en realidad. Quizás estaba ocupado con cosas, o tal vez entrenamiento, no lo sabia.
Le había mandado un mensaje para ir al parque de diversiones ya que sabia que él nunca había ido a uno, así que le enseñaría cada rincón y se subirían a los juegos que mas le gustaban, esperando que a él le guste también.
Pero no obtuvo respuesta.
Lo que mas le sorprendió fue que Yunho sí le mandó una invitación para ir, pero las ganas de ir con él eran totalmente nulas. Quería ir al parque, pero con Minho. Aun así, no le contestaba, por ende procedió a corresponder la invitación de Yunho.
Como la hora de apertura se aproximaba y no se podía quedar tan tarde, debido al invierno, anochecía sumamente temprano, así que debía aprovechar lo máximo las horas de la siesta, por mas que se interpusiera en su rutina, mañana volvería todo a la normalidad.
Así que decidió avisarle.
"Hyung, lo siento mucho, pero Yunho hyung también me invitó, y debido a las horas, acepté. ¡Pero mañana podemos ir tú y yo! así te enseñaré todo lo que te he prometido. Lo siento mucho. Aunque si quiere ir mas tarde y pasar el tiempo con nosotros, solo dime y te esperaré. Lo siento de nuevo".
Sintió un poco de pena por eso, así que estaría pidiéndole disculpas por el resto de su vida, pero no podía quedarse esperando por una respuesta que quizás no llegaría.
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El parque estaba que explotaba de personas. No estaba tan entusiasmado como antes y sabia a qué se debía: su compañía, no eran sus amigos, no era Minho.
Yunho era un amigo de la infancia, sí, lo quería, pero no se sentía de la misma manera. Quizás porque estaba demasiado contento de venir con Minho, quien aun no ha contestado sus mensajes, ni siquiera con una escasa palabra.
Y eso le preocupaba un poco.
Agarró su celular para mandarle un mensaje, esta vez quería saber si estaba bien, pero Yunho se lo arrebató sin siquiera avisarle.
—¿A dónde vamos primero? —tenia el celular en mano y supo lo que iba a hacer cuando vio el chat de Minho abierto—. ¿Quieres enviarle un mensaje? —preguntó, mirando un poco el chat, mientras que Jisung intentaba recuperarlo, pero sin suerte—. Sunggie, por favor, mira como te trata. ¿Por qué sigues insistiendo? Tal vez ya no te quiere, ¿pero sabes quien sí? Yo, por eso estoy aquí —y junto a una sonrisa, le devolvió el celular, sabiendo que había dicho lo necesario para que se olvide de él al menos por el día.
Aquello lo dejó un poco triste, tanto que no pudo replicar cuando le tomó del brazo bruscamente y lo empujó por toda la feria hasta un juego en especifico. Pero aquello le recordó, que, a la persona a la cual se quiere, no se la trata de esta manera brusca, por ende, Minho sí le quería.