Formas parte de mi.

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Tristan:

Estábamos a pocos kilómetros para llegar. Al parecer aún teníamos tiempo, Sam no se equivocó en eso. Lo malo era que moría de sueño y temía no poder expresarme de la mejor manera durante el juicio, además verla dormir en el asiento de atrás sólo me hacia querer hacer lo mismo...

-¿Ya llegamos, Tristan? -dijo luego de dar un bostezo y estirarse un poco en el asiento.

-Falta poco, Samy -le sonreí viéndola a través del espejo retrovisor-. Estoy muy cansado -admití.

-¿Podrás tú solo con esas personas así como estas? -dijo algo preocupada.

-Supongo que si, Sam -miré hacia la derecha, era aquí-. Llegamos, se acabó la siesta, dormilona -reí al igual que ella y estacioné el auto.

Estaba muy nervioso, tanto que en segundos el sueño se me había quitado. Esto es nuevo para mí, sólo espero lograr mi objetivo.

-Tristan -dijo en voz baja entre tantas personas, la miré luego de entrar a una pequeña sala-, todos nos están viendo, ¿lo notas?

Le sonreí: -Somos los únicos vestidos informalmente y tú vestida con ropa de chico, no creo que sea algo "normal" para ellos, pero descuida, sólo ignóralos, ellos son los comunes -rió bajito y negó con la cabeza-. Siéntate aquí, hablaré con alguien para que me diga si podemos pasar ya, estoy perdido, no se como funciona esto -miré a los lados y luego a ella.

-Está bien, Tristan, te espero aquí -sonrió-. Sólo no vayas a perderte y a dejarme aquí sin saber a dónde ir -rodé los ojos aún sonriendo.

-Ya vuelvo -giré y fui en busca de alguien encargado del lugar.

Luego de pasar entre pequeños grupos de personas de traje, localicé a un tipo guiando a todos ellos dentro de la sala en dónde se realizaría el juicio, me aproximé a él. Justo antes de alcanzarlo un tipo chocó mi hombro algo apurado, se disculpó sin verme y siguió su camino... No era cualquier tipo de traje.

Casi corriendo fui detrás de él y lo detuve tomándolo del hombro.

-Creí que no te importaba en lo absoluto mi madre, ¿qué haces aquí? -lo miré molesto.

Me miró unos segundos confundido: -Me importa, al igual que a tu hermana, dale las gracias a ella, me estuvo hablando de tu madre todo el tiempo sin si quiera conocerla -traté de disimular una sonrisa consiguiéndolo de inmediato-. ¿Pensabas entrar? -dijo un poco más calmado.

-Sí, iba a hacer de todo para sacarla de prisión -dije serio.

-Hijo, necesitas un abogado...

-Pues ayúdame, tú eres uno -dije interrumpiéndolo, pero él sólo negó con la cabeza.

-Lo haré yo y otro colega más, tú espera en la sala, no quiero que la veas, no así... -me miró triste.

-¿La has visto? -dije en voz baja.

Asintió: -La visité ayer y hablé con ella, sabe que vendría hoy, le expliqué todo lo que pasó a excepción de Charlotte, no sabe nada sobre ella ni de Mary -negué con la cabeza molesto.

-No le ocultes tus errores, lo único bueno de ellos es Mary y espero que no sigas ocultándola -hice una pausa y me di cuenta que la mayoría de personas habían entrado a la sala, se hacía tarde-. Voy a entrar, quiero verla al menos.

-Ahora no, Tristan. Ahora no -me miró fijamente tratando de mostrarse serio y fuerte, pero noté como estaba realmente-. Ya vuelvo, lo voy a lograr -trató de sonreír un poco y entró rápidamente a la sala, yo sólo me quedé allí viendo como se alejaba y como si lo hubieran estado esperando, rápidamente unos tipos cerraron las puertas impidiendo que vea dentro.

Dulce Lado Oscuro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora