Narra Peter:
Estaba acostado en mi cama, con los ojos cerrados y unos gritos de afuera hicieron que me despertara. Eran los gritos de Rose, y no sabía por qué gritaba ni por qué no se había quedado durmiendo conmigo.
Me levanté de mi cama cansado; anoche había pensado demasiado en el aspecto de Rose y su actitud: no me agradaba. Caminé hasta afuera y la vi muy alterada, tenía a Félix frente a ella y lo único que hacía era gritarle.
―¡Eres un incompetente, Félix! ―gritó ensordeciendo a casi todos. Me quedé sorprendido, ella jamás trataba a Félix así si no era en broma.
―Rose, espera ―me acerqué a ella y me miró, noté que no había cambiado en nada; su tono de piel era el mismo de noche y un profundo negro se encontraba en sus ojos, ya no era ese marrón suave tan precioso; ahora era negro, como la oscuridad―. ¿Qué te ha hecho Félix para que lo trates así?
―¿Vas a defenderlo, en serio? ¡Félix no quiere obedecerme! Y ahora tú lo defiendes ―protestó mirándome como si quisiera asesinarme: ella no era Rose, y lo sabía. Miré a Félix, quien estaba confundido, claro, debe haber notado lo mismo que yo.
―¿Qué sucedió, Félix? ―pregunté.
―No lo sé, ha estado actuando así desde que despertó. Nos grita a todos ―dijo mirándola decepcionado, Félix odiaba que lo trataran mal; y más si el maltrato venía desde Rose: su hermanita de corazón.
―¡Mientes! Sólo sabes mentir, idiota ―exclamó Rose, que parecía estar enloqueciendo.
―Rose, por favor... ¿Qué te sucede? ―le supliqué.
―No me sucede nada, al contrario, estoy bien. Ustedes están mal ―dijo furiosa.
No sé qué había pasado con la Rose cariñosa y llena de vida que era antes de ir a ese paseo, pero de algo estaba seguro: ¡Quería de vuelta a la vieja Rose! Ella no era así, y debía averiguar por qué se comportaba así antes de que empeore.
Ella se dio media vuelta y se fue a nuestra tienda, dejándonos boquiabiertos a todos los que estábamos admirando aquella escena que protagonizaba una desconocida Rose para nosotros.
Sólo quería ver a la chica que era antes; a la chica que me besaba antes de ir a dormir y cuando abría mis ojos, a la chica que abrazaba cuando tenía frío o estaba triste, quería a la chica que era amable con todos y a la cual todos admiraban: Quería a Rose Lancaster de vuelta.
...
La fogata había terminado, y Rose no había aparecido desde que se encerró en nuestra tienda. No sabía por qué, la parte del día que ella más disfrutaba era la fogata... y ahora no quiere ni siquiera sentarse en un tronco a ver los bailes. La Rose que yo conozco no haría eso, la Rose que yo conozco no faltaría a las fogatas a menos que esté enferma o muy cansada.
Ayudé a los niños perdidos a apagar la fogata y acomodar algunas cosas, o llevarlos a sus tiendas; lo que era un hábito en Rose. Pero como ella no lo hacía, debía ser yo quien lo haga. Nunca tuve talento con los niños, pero Rose sí; ella es como su madre y yo... como su padre por así decir.
Dejé a Tim en su tienda y volví a donde Félix estaba: concentrado mirando el fuego. Me paré a su lado y esperé un tiempo, al ver que no se daba cuenta de mi presencia: lo codeé.
―¿Estás en éste mundo, amigo? ―le pregunté.
―¿Qué crees que le suceda a Rose? ―soltó mirando el fuego aún.
―No lo sé, está extraña, ¿sabes? Pero si es por lo gritos de hoy, ella nunca haría eso, ella...
―Pero lo hizo ―interrumpió y yo asentí ―. No sé por qué me trató así, no le he hecho nada.
―No es sólo contigo, Félix. Algo anda mal, lo presiento.
―¿No puedes preguntarle si algo le pasó?
―Ya lo he hecho, no reaccionó bien.
―¿Y qué haremos entonces?
―Dejar que pasen unos días, para ver si sigue igual.
―Bien. Pero sigo preocupado.
―Lo sé. Iré a ver cómo está, buenas noches.
―Descansa, amigo.
Me giré en dirección a mi tienda y caminé hacia allá. Tenía curiosidad sobre qué estaría haciendo Rose, pero seguramente debe estar durmiendo; como siempre hace cuando se cansa.
Entré en la tienda y cerré la puerta, luego miré hacia los adentros de la tienda y me encontré con una imagen confusa: Rose sacando todas sus cosas. Como armas, ropa y unas sábanas. Me hizo recordar ésa vez que nos peleamos y que ella se fue de mi lado, doloroso verdaderamente.
Y no podía creer que estaba volviendo a suceder.
―¿Rose? ¿Qué demonios haces? ―le pregunté al borde de un colapso mental. No quería que se vaya de mi lado, otra vez; no quería perderla, no quería revivir ése terrible dolor de no tenerla a mi lado en las mañanas, no quería que las sábanas se encontraran frías de nuevo. No quería que Rose no esté a mi lado.
―Me voy. Necesito mi propio espacio, ocuparé la tienda que construí el año pasado ―me dijo acomodando una de sus prendas y colocó todas sus pertenencias en sus brazos. Caminó hasta la puerta y antes de abrirla, con su mano derecha en la perilla, me dijo: ―Adiós.
Eso fue una grieta en mi corazón.
Adiós...
Uno de mis miedos se había hecho realidad: Rose ya no estaba a mi lado. Pero no significaba que habíamos terminado, no, sólo que necesitaba "su tiempo", y yo la respetaba. Pero no sabía por qué justo ahora lo necesitaba y por qué no había dado señales antes.
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𝐿𝑜𝑣𝑒 𝑛𝑒𝑣𝑒𝑟 𝑓𝑎𝑖𝑙𝑠 [𝑃𝑒𝑡𝑒𝑟 𝑃𝑎𝑛 𝑂𝑈𝐴𝑇]
FanfictionPrólogo: "Nadie escoge su amor, nadie el momento, ni el sitio, ni la edad, ni la persona..." #1 en OUAT fanfic el 8/06/2019 #1 en Neverland el 27/06/2019 #1 en Robbie Kay el 26/08/2019 #2 en Peter Pan el 24/09...
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