—Vuelve a ponerlo —dijo ella— Me encanta Jack Patriot.
«¿Por qué no sonreír?» era su canción favorita en el último año de secundaria.
—A mí no.
—Eso es como si no te gustara... Dios.
—Cada cual tiene sus gustos.—
El encanto nato había desaparecido.
Ahora parecía distante y serio.
No la estrella de fútbol amable y despreocupada que se hacía pasar por modelo gay con aspiraciones a estrella de cine.
Sospechó que veía por primera vez al hombre que había de verdad detrás de la brillante fachada, y no le gustó.
Prefería pensar que era estúpido y vanidoso, pero al parecer sólo lo último era cierto.
—Tengo hambre. —
Él volvió a adoptar su rol ocultando esa faceta que no quería que ella viera.
—Espero que no te importe ir a un autoservicio.
Así no tendré que contratar a nadie para que me vigile el coche.
—¿Tienes que contratar a gente para que te vigile el coche?
—La llave de contacto está codificada, así que no lo pueden robar, pero llama mucho la atención, lo que lo convierte en el blanco perfecto de los gamberros.
—¿No crees que la vida ya es demasiado complicada sin tener que contratar una niñera para el coche?
—Es duro llevar un estilo de vida elegante. —
Pulsó un botón en el salpicadero y alguien llamado Missy le dio una lista de lugares donde comer en esa zona.
—¿Cómo te ha llamado?— preguntó Blue cuando terminó de hablar.
—Boo. Es el diminutivo de Malibú. Crecí en el sur de California, y pasé mucho tiempo en la playa. Mis amigos me pusieron ese mote.
Boo era uno de esos apodos del fútbol americano.
Eso también explicaba por qué los de People lo habían fotografiado caminando descalzo por la playa.
Blue señaló con el pulgar el altavoz del coche.
—Tienes a todas esas mujeres a tus pies, ¿no te remuerde la conciencia al engañarlas?
—Intento compensarlo siendo un buen amigo.
Él no cedía.
Ella giró la cabeza y fingió contemplar el paisaje.
Aunque aún no le había dicho que se bajara del coche, tarde o temprano lo haría.
A menos que consiguiera que le interesara tenerla a su lado.
Justin pagó la comida rápida con un par de billetes de veinte dólares y le dijo al chico de la ventanilla que se quedara con el cambio.
Blue contuvo las ganas de saltar y quitarle el dinero.
Había trabajado en sitios como ése bastantes veces, y las propinas eran bienvenidas, pero ésa era demasiado.
Unos kilómetros más adelante encontraron un merendero al lado de la carretera, con varias mesas dispuestas bajo la sombra de los álamos.
El aire se había vuelto frío y ella cogió una sudadera de la bolsa mientras Justin se encargaba de sacar la comida. Blue no había comido desde la noche anterior y el olor de las patatas fritas le hizo la boca agua.
—Aquí tienes el perrito caliente —le dijo él cuando se acercó.
Había pedido lo más barato del menú, así que supuso que con dos dólares y treinta y cinco centavos debería llegar.
—Esto debería cubrir mi parte.
Él observó con manifiesta aversión el montón de monedas.
—Invito yo.
—Siempre pago mi parte —insistió ella con terquedad.
—No esta vez —le devolvió el dinero—. Sin embargo, puedes hacerme un retrato.
—Mis bocetos valen mucho más que dos dólares con treinta y cinco centavos.
—No te olvides que la gasolina va a medias.
Quizá no era un mal trato después de todo.
Mientras los coches volaban por la carretera, ella saboreó otro mordisco del grasiento perrito.
Él dejó a un lado su hamburguesa y sacó una BlackBerry.
Miró frunciendo el ceño a la pequeña pantalla mientras comprobaba su correo electrónico.
—¿Algún antiguo novio te está dando la lata? —preguntó ella.
Por un momento se la quedó mirando con una expresión vaga, luego negó con la cabeza.
—Es el ama de llaves de mi casa de Tennessee. Me tiene al corriente de todo a través de correos electrónicos, no importa las veces que la llame, sólo consigo comunicarme con ella por e-mails. Llevamos así dos meses, y aún no he hablado con ella en persona. Es muy raro.
Blue no podía ni imaginarse lo que sería ser dueña de una casa, y mucho menos tener contratada a un ama de llaves.
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Juego de Seducción.
RomanceSrta. Bailey... Usted estará en mi cama... Por siempre. -Sr. Bieber... ¿ y si usted cae en la mía y se enamora primero? -Do you love me? -Yes... -Game Over.
