Capitulo 37.

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April abrió la boca en estado de shock.

Justin se quedó petrificado.

—¿De qué estás hablando?

Blue lo había dicho en sentido figurado «ciertamente, April se estaba muriendo por dentro», pero Justin se lo había tomado al pie de la letra.

No debería haber abierto la boca.

Pero, honestamente, ¿acaso podían empeorar más las cosas?.

Blue bajó lentamente la escalera.

—Tu madre... esto... el médico... —intentó arreglarlo—. Tiene un soplo en el corazón. Tu madre se está muriendo, pero no quería decírtelo.

April agrandó sus ojos mieles.

Blue llegó abajo y se agarró a la barandilla del pasamanos.

Bueno, quizá se le había ido un poco la mano, pero en lo que concernía a las relaciones maternas, se sentía demasiado implicada para comportarse de manera responsable.

El rostro de Justin había adquirido un tono ceniciento.

Miró a su madre.

—¿Es cierto?

April movió los labios, pero no emitió ningún sonido.

Blue apretó la barandilla con más fuerza.

Finalmente, April salió de su estupor y tragó saliva.

—Puede... que no sea tan grave.

—Pero los médicos no se arriesgan a dar un diagnóstico favorable—dijo Blue con rapidez.

Justin le dirigió a Blue una dura mirada. —¿Y tú cómo lo sabes?

Buena pregunta.

—Tu madre no tenía intención de contármelo, pero tuvo un pequeño desvanecimiento allá arriba.

April se sintió ofendida.

—No tuve un desvanecimiento. Ni pequeño ni grande. Sólo me sentí algo indispuesta.

Blue la miró con tristeza.

—Qué valiente eres.

April fulminó a Blue con la mirada.

—No quiero hablar de ello, y apreciaría que tú tampoco lo hicieras.

—Siento haber traicionado tu confianza, pero me parecía una crueldad no contárselo.

—No es problema suyo —replicó April.

Si Blue había abrigado alguna esperanza de que Justin tomara de inmediato a su madre entre los brazos para decirle que ya era hora de arreglar sus viejas diferencias, salió rápidamente de su error cuando él se encaminó con paso airado hacia la puerta principal.

Al desvanecerse sus pasos, Blue optó por mostrar una expresión satisfecha.

—Creo que las cosas han ido bien, ¿no te parece? Bien mirado es lo mejor que podíamos hacer.

April parecía a punto de lanzársele al cuello.

—¡Estás como una cabra!

Blue dio un paso atrás.

—Pero aún sigues aquí.

April alzó las manos, los brazaletes tintinearon y los anillos brillaron.

—Lo has empeorado todo.

—Con franqueza, me parece que las cosas no podían ponerse peor de lo que estaban. Pero no soy yo la que tiene reservada una habitación en un hotel de Nashville para mañana por la noche, o ¿es que me he perdido algo?

El motor del Vanquish rugió al cobrar vida, y las ruedas rechinaron en la grava.

April perdió algo de fuelle.

—Se va a celebrarlo. Seguro que invita a todo el mundo en un bar.

—Y yo aquí pensando que la relación que tengo con mi madre es retorcida.

April entornó los ojos.

Juego de Seducción.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora