Capitulo 61.

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—Mientras hablo con Riley —le dijo April a Blue—, ¿puedes encargarte del problema de arriba?

Blue captó el mensaje.

Suponía que April quería mantener a Justin a distancia.

Cuando era una niña, le habían dolido los secretos soterrados de los adultos, y no le gustaba ocultar a los niños la verdad, pero esto no era asunto suyo.

Se apartó de la mesa, pero antes de poder levantarse, se oyó un ruido de pasos en el vestíbulo.

April tomó a Riley de la mano.

—Vamos fuera para hablar.

Era demasiado tarde.

—Huele a café. —Justin entró en la cocina, se acababa de dar una ducha, pero no se había afeitado; era un anuncio andante de GQ con unas bermudas azules, una camiseta amarilla con el logotipo de Nike Swoosh y unas deportivas aerodinámicas de color verde lima.

Vio a Riley y sonrió.

—Buenos días.

Riley se quedó paralizada, con los ojos clavados en él.

April se apretó el estómago como si le doliese.

Riley abrió la boca.

Finalmente, recuperó el habla.

—Soy Riley. —Su voz fue apenas un graznido.

—Hola, Riley. Soy Justin.

—Ya lo sé —dijo ella—. Tengo un álbum.

—¿De veras? ¿Qué clase de álbum?

—Uno... sobre ti.

—¿En serio? —Jutin se dirigió a la cafetera—. Así que te gusta el fútbol americano.

—Soy... —se humedeció los labios—, soy algo así como una prima tuya.

Justin giró la cabeza.

—Yo no tengo pri....

—Riley es la hija de Marli Moffatt—dijo April con tono glacial.

Riley sólo lo miraba a él.

—Jack Patriot también es mi padre.

Justin clavó la vista en ella.

Riley se sonrojó por la agitación.

—¡No quería decirlo! —gimió—. Nunca he dicho nada a nadie sobre ti. Lo juro.

Justin estaba paralizado.

April parecía incapaz de moverse.

Los afligidos ojos de Riley se llenaron de lágrimas.

Blue no podía quedarse quieta presenciando tanto dolor, y se levantó de la silla.

—Justin acaba de levantarse de la cama, Riley. Démosle unos minutos para que se espabile.

Justin intercambió una mirada con su madre.

—¿Qué está haciendo aquí?

April se apoyó contra la encimera.

—Supongo que está tratando de encontrarte.

Blue podía ver que ese encuentro no se estaba desarrollando tal como Riley había imaginado.

Las lágrimas amenazaban con desbordar los ojos de la niña.

—Lo siento. No volveré a mencionarlo.

Justin era el adulto y debería hacerse cargo de la situación, pero estaba tenso y silencioso.

Blue se acercó a Riley.

—Justin no se ha tomado aún el café y parece un oso gruñón. Mientras se espabila, voy a enseñarte dónde dormí anoche. No te lo vas a creer.

Cuando Blue tenía once años, habría desafiado a cualquiera que intentara alejarla, pero Riley estaba acostumbrada a mostrar una ciega obediencia.

Agachó la cabeza y cogió a regañadientes la mochila.

La niña era la viva imagen de la pena, y Blue sintió simpatía por ella.

Le rodeó los hombros con un brazo y la condujo a la puerta lateral.

—Primero tienes que decirme qué sabes de los gitanos.

—No sé nada —murmuró Riley.

—Por suerte para ti, yo sí.

Justin esperó a que la puerta se cerrara.

En menos de veinticuatro horas, dos personas habían averiguado el secreto que llevaba años ocultando.

Se volvió hacia April.

*

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Diana<3

Juego de Seducción.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora