—Vi cómo te lesionabas en el partido contra los Steelers. ¿Qué tal el hombro?
—Tirando —contestó Justin.
Y estaría mucho mejor si dejara de recorrer el país sintiendo lástima por sí mismo y se dedicara a ir al fisio.
El tipo se presentó a sí mismo como Glenn, luego se dedicó a repasar la temporada de los Stars.
Justin asentía a sus comentarios automáticamente, deseando que Castora se diera prisa.
Pero tardó unos buenos diez minutos en aparecer.
La recorrió con la mirada de pies a cabeza.
Había habido una equivocación.
La pastorcilla Bo Peep había sido secuestrada por un ángel del infierno.
En lugar del vestido de volantes, el sombrerito de lazos y el bastón de pastorcilla, se había puesto una camiseta sin mangas de un negro descolorido, unos vaqueros flojos y unas viejas botas militares que él había visto en el baño, pero que ni siquiera había considerado.
Esbelta y delicada, debía de medir uno sesenta y cinco, y era tan delgada como había imaginado.
Incluso sus pechos que, aunque definitivamente femeninos, no eran demasiado memorables.
Al parecer, se había pasado la mayor parte del tiempo aseándose en el baño, porque cuando se acercó, olía a jabón en vez de a pelaje rancio.
Su pelo oscuro estaba mojado y se aplastaba contra la cabeza como si fuera tinta.
No llevaba maquillaje, aunque tampoco lo necesitaba con esa piel cremosa.
Bueno, un poco de lápiz de labios y algo de rímel no le habrían venido mal.
Prácticamente le tiró el disfraz de castor a Glenn.
—La cabeza y el cartel están en el cruce. Los dejé detrás del generador.
—¿Y qué quieres que haga con eso? —replicó Glenn.
—Supongo que ya se te ocurrirá algo.
Justin abrió la puerta del coche antes de que ella se decidiese a soltar otra pulla.
Cuando ella subió, Glenn le tendió la mano libre a Justin.
—Ha sido estupendo hablar contigo. Espera a que le cuente a Ben que Justin Bieber pasó por aquí.
—Dale recuerdos de mi parte.
—Me dijiste que te llamabas Heath —dijo Castora cuando salían del aparcamiento.
—Heath Champion es mi nombre artístico. Mi verdadero nombre es Justin.
—¿Cómo conocía Glenn tu nombre de verdad?
—Nos conocimos el año pasado en un bar de gays de Reno. —Se puso con rapidez unas gafas de Prada con cristales verdes ahumados y montura de titanio.
—¿Glenn es gay?
—No me digas que no lo sabías.
La ronca risa de Castora tuvo cierto deje pícaro, como si se estuviera riendo de algún chiste privado.
Pero después, cuando se puso a mirar por la ventanilla, la risa se desvaneció y la tristeza oscureció esos ojos color violeta.
Aquello le hizo preguntarse si Castora no ocultaría algunos secretos tras esa fachada alegre
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Juego de Seducción.
Storie d'amoreSrta. Bailey... Usted estará en mi cama... Por siempre. -Sr. Bieber... ¿ y si usted cae en la mía y se enamora primero? -Do you love me? -Yes... -Game Over.
