Capitulo 50.

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-Justin, justo estábamos comentando tu llegada a la granja. Iba a pasarme por allí para darte la bienvenida.

Blue miró con atención desde el expositor a tiempo de ver cómo Justin componía un semblante inexpresivo al reconocerla.

-Mónica. Qué agradable sorpresa.

Llevaba un cortaúñas, un paquete de vendas Ace y lo que parecía una caja de plantillas de gel.

Nada de condones.

-Bueno, estás en boca de todo el mundo-dijo Mónica- Todos estábamos esperando que aparecieras. ¿No es un encanto Susan O'Hara? ¿No es fantástico lo que está haciendo en la granja?.

-Sí, es fantástico.

Mónica lo miraba como un sediento miraría a un vaso helado de té dulce.

-Espero que te quedes un tiempo en el pueblo.

-No lo sé. Depende de cómo vayan las cosas.

-No puedes marcharte sin haber conocido a todos los promotores de Garrison. Estaré más que encantada de dar un pequeño cóctel para presentarte a todo el mundo. -Lo tomó por el brazo -. Te encantará estar aquí.

Justin estaba acostumbrado a que invadieran su espacio personal, y no se apartó, pero señaló la zona de cosméticos con la cabeza.

-He venido con alguien que quiero que conozcas. Blue, acércate, quiero presentarte a mi administradora.

Blue tuvo el impulso de esconderse detrás del expositor de rímel, pero se reprimió.

Quizá esa mujer podría ayudarla a encontrar empleo.

Compuso su sonrisa más educada y se acercó.

Justin apartó la posesiva mano de su administradora para rodear a Blue con el brazo.

-Blue, ésta es Mónica Doyle. Mónica, mi prometida, Blue Bailey.

Ahora fue él quien arrastró las palabras.

-Nos vamos a casar en Hawai -dijo él-. En la playa, al atardecer. Blue quería ir a Las Vegas, pero yo no soy tan vago como para hacer eso.

Justin era perfectamente capaz de quitarse a las mujeres de encima sin tener que recurrir a una prometida imaginaría, pero al parecer debía de estar hastiado de que todas esas mujeres se lanzaran a por él.

Tenía que admitir que estaba sorprendida.

A Mónica le había cambiado la expresión de la cara, pero se esmeró en ocultar su decepción tras unos rápidos parpadeos y una evaluadora mirada a la apariencia de Blue.

La administradora miró la camiseta de camuflaje que Blue se había llevado de la lavandería de su bloque de apartamentos después de que pasara un mes sin que nadie la reclamara.

-Eres una chica guapa, ¿no?

-Eso es lo que dice Justin-dijo Blue con modestia-. Yo aún no me explico cómo logró que superara mi aversión a los trogloditas machistas.

Con un apretón de advertencia Justin casi le sepultó la cara en su axila que olía deliciosamente a uno de esos desodorantes caros para hombres que venían en botes fálicos de algún famoso diseñador.

Permaneció así unos segundos antes de apartar finalmente la cabeza.

Juego de Seducción.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora