Capitulo 74.

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-No te pareces nada a él.

-Gracias por el cumplido, pero no te preocupes, hay una prueba de paternidad que demuestra lo contrario.

-No estaba insinuando...

-¿Podemos hablar de otro tema?
-Mantuvo la puerta de la casa abierta para que ella entrara--. Como por ejemplo, ¿por qué te asusta tanto el sexo?

-Sólo contigo. Tengo alergia a tu crema de noche.

La risa ronca de Justin resonó en la cálida noche de Tennessee.


Cuando Justin salió del baño, ella ya estaba metida en la cama.

A Blue le costó apartar los ojos de la evidente protuberancia que mostraba los boxers ajustados verdes de Zona de Anotación de Justin, pero sólo pudo levantar la vista hasta el abdomen plano y la flecha de vello clorado que señalaba su Armagedon antes de que Justin se diera cuenta del enorme montón de almohadas que ella había colocado en medio de la cama.

-¿No crees que eso es un poco infantil?

Ella arrancó la mirada de ese Jardín de las Delicias Terrenales.

-Tú quédate en tu lado de la cama y ya me disculparé por la mañana.

-Si piensas que voy a dejarle ver tu comportamiento infantil, estás bastante equivocada -lo dijo en un susurro para no despertar a su indeseado invitado.

-No te preocupes. Me levantaré temprano y quitaré las almohadas antes de que las vea -le dijo ella, pensando en los cien dólares.

-¿Acaso no te gustó lo que te hice ayer por la mañana?

¿Tan poco tiempo había pasado desde que se había despertado con la mano de Justin dentro de los vaqueros?

Apagó la lamparita blanca de porcelana que April había traído de la casita de invitados.

La luz de la luna inundó la habitación, cubriendo su cuerpo de sombras.


Cuando él se acercó a la cama, ella se dijo a sí misma que era un jugador nato, y que eso sólo era un juego para él.

Pero si le respondía a la pregunta con un no, sería como darle luz verde, así que guardó silencio.

-No eres tan irresistible. -Justin levantó la sábana y se metió en la cama-. ¿Sabes qué creo? -Se apoyó en un codo y la miró por encima del muro de almohadas-. Creo que es de ti misma de quien tienes miedo.

Temes no poder mantener las manos apartadas de mí.


Quería pelea.

Pero una pelea con él sería como los juegos preliminares, y ella apretó los dientes para no entrar a saco.

El se acostó y al momento se incorporó.

-¡No tengo por qué aguantar esto! -Con un barrido de su brazo, hizo volar las almohadas y el muro se desmoronó con estrépito.

-¡Para! -Ella intentó incorporarse únicamente para acabar tumbada bajo su peso.

Se preparó para repeler su ataque, pero debería habérselo pensado mejor.

Justin rozó su nariz suavemente con la de ella, y por segunda vez en el día, comenzó a juguetear con sus labios

.
Ella decidió dejar que la besara un ratito -al fin y al cabo lo hacía muy bien-, pero sólo un ratito.

Justin deslizó la mano bajo la camiseta de Blue, y buscó el pezón con el pulgar.

Él sabía a dentífrico y a pecado.

El calor invadió el cuerpo de ella.

Sintió la erección contra la pierna.

«Un juego. Es sólo un juego.»

Él inclinó la cabeza y comenzó a succionar sus pezones a través de la camiseta.

Mientras siguiera con la ropa puesta...

Él siguió jugueteando con sus senos a través del algodón caliente y húmedo, y luego bajó una mano a la unión de sus muslos, sobre la tela.

Blue abrió las piernas lenta e involuntariamente.

Él siguió jugando un poco más, como si tuvieran todo el tiempo del mundo.

Pero el juego llegó demasiado lejos.

Ella dejó caer la cabeza hacía atrás.

La luna brillaba tenuemente, luego se fragmentó en miles de astillas plateadas.

Por encima de su grito amortiguado, Blue oyó un suave gemido en respuesta, y sintió cómo él se estremecía contra ella.

Sólo cuando Blue volvió a recobrar la compostura fue consciente de la humedad que había contra su pierna.

Con una maldición, Justin se apartó de ella y salió precipitadamente de la cama para desaparecer en el cuarto de baño.

Blue permaneció allí tumbada... satisfecha, enfadada consigo misma.

Eso por pensar que tenía fuerza de voluntad.

Por fin, él salió del cuarto de baño.

Desnudo.

El suave gruñido que emitió resonó en la estancia.

-No quiero oír ni una sola palabra. Lo digo en serio. Es lo más bochornoso que me ha ocurrido desde que tenía quince años.

Ella esperó hasta que él se volvió a acostar antes de apoyarse en un codo y mirarlo.

-Oye, SpeedRacen * -Ella se inclinó hacia delante y le rozó los labios con un beso rápido e impersonal para darle a entender que su encuentro no había significado nada para ella-. Me debes cien dólares más.

El sonido de los pájaros la despertó a la mañana siguiente.

Había dormido tan apartada de Justin como pudo, para evitar acurrucarse contra él, y al final había acabado con la pierna colgando por el borde de la cama.

La piel dorada de Justin destacaba sobre las sábanas blancas, y una mata de vello rubio cubría sus formidables pectorales.


Vio un diminuto agujero en el lóbulo de su oreja, y recordó las calaveras plateadas que Jack llevaba.

No le costaba imaginar a Justin llevándolas puestas.

Bajó la mirada y la detuvo en la protuberancia que se elevaba bajo la sábana.

Eso podría ser suyo si dejaba de ser tan razonable.

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⏰ Última actualización: Dec 30, 2015 ⏰

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