Capitulo 23.

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—¿Recuerdas, cielito —dijo Olivia—, que te contamos que en mi útero estaba creciendo un bebé?

Blue lo recordaba.

Se lo habían mostrado en unas fotografías de un libro.

—El bebé va a nacer pronto —continuó Olivia—. Eso quiere decir que las cosas van a ser diferentes.

Blue no quería que fueran diferentes. Quería que se quedaran exactamente igual.

—¿El bebé va a dormir en mi habitación? — Blue tenía por fin una habitación propia y no quería compartirla.

Tom y Olivia intercambiaron una mirada antes de que Olivia respondiera:

—No, cielito. Es algo mejor. ¿Recuerdas a Norris? Nos visitó el mes pasado, es la señora que fundó Artistas para la Paz. ¿Te acuerdas que nos habló de su casa en Alburquerque y de su hijo, Kyle? Te enseñamos donde está Nuevo México en el mapa. ¿Te acuerdas de cuanto te gustó Norris?

Blue asintió ignorando su destino.

Pues adivina —dijo Olivia—. Tu madre, Tom y yo lo hemos arreglado todo para que vayas a vivir con Norris.

Blue no lo entendió. Observó sus grandes sonrisas falsas.

Tom se frotó el pecho por encima de la camisa de franela y pestañeó como si estuviese a punto de llorar.

—Olivia y yo te vamos a echar mucho de menos, pero tendrás un enorme patio donde jugar.

Eso no era lo que ella quería.

Sintió náuseas y le dieron arcadas.

—¡No! No quiero un patio. ¡Quiero quedarme aquí! Me lo prometisteis. ¡Dijisteis que podría vivir aquí siempre!

Olivia la llevó a toda prisa al cuarto de baño y le sujetó la cabeza mientras vomitaba.

Tom se dejó caer en el borde de la vieja bañera.

—Queríamos que te quedaras, pero eso fue antes de saber lo del bebé. Las cosas son ahora más complicadas por el dinero y eso. En casa de Norris tendrás otro niño con quien jugar. Será divertido.

—¡También aquí tendré un niño

con quien jugar! —había sollozado Blue —. Tendré al bebé. No dejéis que me vaya. ¡Por favor! Seré buena. Seré tan buena que no os molestaré nunca.

Todos habían acabado llorando, pero al final, Olivia y Tom la habían llevado a Alburquerque en su vieja furgoneta oxidada de color azul y se habían marchado sin despedirse.

Norris era gorda y le enseñó cómo tejer.

Kyle de nueve años le enseñó a jugar a las cartas y a la Guerra de las Galaxias y así un mes siguió a otro.

Gradualmente, Blue dejó de pensar en Tom y Olivia y comenzó a querer a Norris y Kyle.

Kyle era su hermano secreto y Norris su madre secreta, e iba a quedarse con ellos para siempre.

Entonces, Virginia Bailey , su madre de verdad, regresó de América Central y se la llevó.

Fueron a Texas, donde vivieron con un grupo de monjas activistas y pasaban juntas todo el día.

Su madre y ella leían libros, hacían proyectos artísticos, practicaban español, y mantenían largas conversaciones sobre cualquier cosa. Pasaba días enteros sin pensar en Norris y Kyle.

Blue comenzó a adorar a su madre y se mostró inconsolable cuando Virginia se fue.

Norris se había casado otra vez y Blue no podía regresar a Alburquerque.

Las monjas se quedaron con ella hasta que terminó el año escolar, y Blue transfirió su amor a la hermana Carolyn.

La hermana Carolyn llevó a Blue a Oregón, donde Virginia había dispuesto que Blue se quedara con una agricultura orgánica llamada Blossom.

Blue se había aferrado tan desesperadamente a la hermana Carolyn que Blossom tuvo que separarla a la fuerza.

Juego de Seducción.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora