Capitulo 44.

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April regresó a la cocina y cerró el teléfono.

Se dirigió a Justin con fría formalidad.

—El transportista está fuera con el carromato. ¿Por qué no sales y le dices donde quieres que lo ponga?

—Seguro que tienes alguna sugerencia al respecto.

—Esta es tu casa.

Él le dirigió una mirada helada.

—Abrevia.

—El carromato no tiene inodoro ni agua corriente, así que no lo pongas demasiado lejos de la casa. —Habló con alguien en el vestíbulo por encima del hombro—. Cody, ¿está aún ahí el fontanero? Tengo que hablar con él.

—Está a punto de marcharse —dijo Cody.

—¿Qué carromato? —preguntó Blue cuando April desapareció.

—Uno del que la señora O'Hara me habló en uno de sus muchos correos electrónicos.

Tomó el café y el donut de chocolate antes de salir.

Blue cogió uno de los donuts glaseados y lo siguió por el remodelado lavadero hasta la puerta lateral.

Cuando salieron al patio, le tendió el donut glaseado.

—Te lo cambio.

Justin le dio un gran mordisco al donut de chocolate y se lo ofreció.

—Vale.

Ella lo miró.

—Vaya, parece que siempre me veo forzada a vivir de las sobras de los demás.

—No me hagas sentir culpable. —Le hincó el diente a su nuevo donut.

Recorrieron el patio trasero.

Blue estudió el jardín descuidado con su ojo de artista.

Se lo imaginó con flores de colores sobre un césped verde, lilas creciendo junto a la casa y una bomba de agua antigua.

Una cuerda de tender la ropa con la colada ondeando bajo la cálida brisa... Vaya, se estaba poniendo sentimental.

Justin inspeccionó un área sombreada en un extremo del jardín.

Blue se unió a él.

—¿Un carromato del oeste? —preguntó ella— ¿Una caravana?

—Supongo que ahora lo veremos.

—¿No sabes cómo es?

—Algo por el estilo.

—Enséñame el granero —dijo Blue—. A menos que haya ratones.

—¿Ratones? Caramba, no. Es el único granero del universo que no los tiene.

—Estamos sarcásticos esta mañana, ¿eh?

—Caramba, lo siento.

Quizá estaba disimulando la pena.

Confiaba en que así fuera por el bien de su alma.

Apareció un camión de transporte de vehículos con lo que parecía un pequeño vagón cubierto con un plástico negro.

Ella se quejo donde estaba mientras Justin se acercaba para hablar con el conductor.

Poco después, el hombre le daba palmaditas en el hombro herido y lo llamaba Boo.

Por fin se pusieron manos a la obra.

Mientras Justin lo dirigía, el conductor se dirigió a la zona de los árboles para descargar el camión.

En cuanto situaron el carromato en la posición correcta, comenzaron a retirar los plásticos.

El carromato era rojo, pero las ruedas eran de un color púrpura brillante con los radios dorados como las ruedas de los carromatos del circo.

Los laterales mostraban unas pinturas decorativas donde se exhibían vides y flores brillantes en las que danzaban un montón de unicornios de colores naranja, azul, añil y amarillo.

En la parte frontal, un unicornio dorado bailaba sobre la puerta azul marino.

El techo curvo del carromato tenía una pequeña cornisa sostenida por unas ménsulas de color limón.

Los laterales del carromato se inclinaban hacia fuera para encontrarse con el techo y tenían una pequeña ventana con contraventanas azules.

Blue contuvo el aliento.

El corazón le martilleó en el pecho.

Era un carromato gitano.

Una casa de nómadas.

—Parné —dijo ella suavemente.

Juego de Seducción.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora