Etiquetas

465 26 0
                                        


—Ely

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

—Ely...Ely...ya levántate...—me removía en mi cama.

—Tienes mensaje nuevo de GD...—literalmente casi me arrojo encima de mi celular para luego recordar que había dormido con el celular cerca de mi almohada.

—Tonta...—escuché la risa de mi amiga y quise golpearla.

—Ya debes despertar...—la miré con odio.

—Es sábado...—ella se alzó de hombros.

— ¿Y? Debemos ir a correr un rato—suspiré. Tenía razón. Debía cuidar mi peso, tiendo a engordar rápidamente si no fuera por Em ya estaría hecha una bolita.

— ¿No te ha escrito?—revisé mi celular y negué con mi cabeza.

—Lo más probable es que esté dormido, recuerda que no es madrugador—suspiré.

—Ve a cambiarte y salimos—asentí.

Había pasado casi mes y medio desde aquel encuentro con GD y nos hemos mantenido contacto a través de mensajes. Recuerdo que los primeros días fue algo esquivo conmigo, entendía su posición temía a que revelara información de él. Obviamente jamás haría algo así. Poco a poco fue bajando la guardia y se podría decir que hablamos de muchos más temas que sólo cosas superficiales. Cada vez que publica alguna foto, la comento y él me pasa por interno alguna respuesta a mi comentario.

Con los otros chicos también había conversado. Ellos no consiguieron mi número por Ji. Ellos me escribieron por interno en IG  y les di mi número. Todos tenían personalidades completamente diferentes. Con quien más intercambiaba mensajes, aparte de Ji, era con TOP; él me hacía reír muchísimo. Mi confianza fue tanto con él, que le comenté de mi problema de autoestima y él más que nadie me comprendió.

—Vamos, nos falta poco—me animó Em.

—Calla....ya te estoy alcanzando...—ella sonrió y me hizo una mueca.

La vi adelantarse y empezamos a competir, para ver quien ganaba. Era divertido ver quien se llevaba la victoria. Miré de reojo a mi amiga y no podía evitar reír, las dos éramos un par singular. Nuestros amigos sabían que cuando las dos andábamos juntas alguna locura se avecinaba.

Cuando regresamos, luego de haber trotado por casi una hora, nos duchamos y buscamos algo para desayunar, para más tarde localizar a los chicos.

— ¿Qué haremos esta noche?—ellos me miraron y yo me alcé de hombros.

— ¿A dónde quieren ir ustedes?—les pregunté.

—A la discoteca donde todo empezó—miré a Em y ella empezó a reír.

— ¿Qué?—mis amigos me miraron.

—Hoy será la noche—los miré sin entender.

—Darás tu primer paso hacia él—seguía sin entender hacia donde querían ir.

Movimiento de caderasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora