El sueño de toda su vida era obtener una maestría en el extranjero, en cualquier país. El conocer la cultura asiática en especial la coreana, la dejó fascinada y desde ese instante se convirtió en su meta a seguir. Nunca se imaginó que allá se enco...
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Capítulo 17
—Ely, entiendo todo lo que me dices pero necesito que tú me entiendas a mí—suspiré.
—Claro que lo hago, pero te pido de favor que no vuelvas hacer algo así. Si algo te molesta solo debes decírmelo y veremos cómo resolverlo—él me miró unos segundos.
—No te prometo que no voy actuar impulsivamente si algo me molesta—suspiró—Pero haré mi mejor esfuerzo para no incomodarte ni molestarte—negué con mi cabeza.
—El punto no es incomodarme ni molestarme. Es normal que las parejas tengan discusiones y disgustos por tener diferentes puntos de vista sobre diversos temas. No siempre vamos a estar de acuerdo en todo lo que hagamos y digamos, pero podemos discutirlo como dos adultos que somos. No quiero que por no incomodarme no me vayas a decir algo que te esté molestando sobre mí, eso sí me molestaría—le sonreí.
—Está bien...—me encantaba observarlo sonreír, me alegraba el alma.
—Ely...—me dijo de repente.
—Con respecto a lo que pasó abajo...—y de repente me acordé de mi molestia de un inicio.
—No necesito que hagan nada...—mi voz sonó entre molesta y decepcionada.
—Sobre eso...—suspiró.
—Amiga...—escuché la estruendosa voz de mi querida amiga Em.
—Ya regreso...—me dijo Ji. Se acercó a mí y me dejó un beso en la frente.
—Y...—ambas me miraban expectantes.
—Conversamos sobre nuestra relación, en específico que no puede tomar decisiones sobre mí...—ellas me miraban sin comprender y les expliqué todo lo que habíamos conversado y sobretodo las inseguridades de ambos.
—Es un tema delicado el de los dos. Deben conversarlo. Aunque él ya conoce algo sobre tu problema, pero en cambio sobre el de él...no sabes casi nada—asentí.
—Ambos son temas muy delicados—ellas asintieron.
—Vamos...—me dijo de repente Em y yo la miré sin entender. Ambas sonreían cómplices y no pude evitar sonreír con ellas. Ese par tramaba algo.
Mientras las dejaba arrastrarme por los pasillos, mi mente divagó unos segundos sobre mi problema de autoestima y como le iba a contar a Ji. Claro que mis amigos lo sabían, incluyendo al jirafo pero era diferente hablarlo con el chico que te gustaba.
—Pero qué...—me mordí los labios para no dejar que una sonora carcajada resonara por todo el lugar.
—Por aquí—me dijo Em y teníamos una vista del todo el escenario improvisado.